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Venga, vamos a jugar [priv.]

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Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Skadi el Jue Mayo 18, 2017 9:33 pm

El tierno beso de su hermana agitó cual mar bravío las pasiones ocultas que hasta entonces había procurado silenciar, pues aunque a ojos de cualquiera aquello hubiera sido una acción tierna e inocente, para la rubia platino significaba mucho más. Y es que en su agitada mentes cientos de imágenes se aglutinaban para atormentar a Skadi, quien con los dedos entrelazados con los de la pelirroja fantaseaba con mancillar a la hermana; la calidez y la intensidad de las pasiones auyentó a la coraza de hielo que se había formado en el frágil cuerpo de la mayor, mas ninguno de los presentes hubiere pensado que tras el semblante distraido de Skadi se encontraba una jovencita exaltada.

Mientras el taxi paseaba por las calles de Sakurai, la rubia obtó por mirar a través de los cristales y olvidar el suceso anterior. Fuera del pequeño vehículo el mundo parecía llevar un ritmo al que ella era ajena, todo parecía ir más deprisa. Luces fugaces, perros estirando a sus amos, gente corriendo... Todo aquello era un cúmulo de visiones insipidas que poco a poco adormilaba a la muchacha. Bostezó, cerró los ojos asegurandose a sí misma que sólo descansaría la vista y Morfeo se la llevó.

Cuándo Skadi recuperó la visión, el viaje había llegado a su fin. -Livlig bukser… [feisty pants]- Su voz se transformó un suave quejido de molestia.-¿Ya hemos llegado?- Y como un niño pequeño, la mayor salió del coche frotandose los ojos; ahora su percepción del tiempo había cambiado, pues desconocedora de la hora que era creía haber dormido una barbaridad. Mas como si aquello no fuera suficiente, una especie de nebulosa opacaba su raciocinio y le permitía actuar laxamente aun cuando era una esclava.
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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Idhunn Danmag el Lun Mayo 22, 2017 3:28 am

El que la mayor se hubiera rendido y ya estuvieran en marcha al hotel la había aliviado bastante. Aquello se evidenciaba en su postura relajada en el taxi, donde solo se movía para darle una que otra indicación al taxista. El resto del tiempo se dedicaba a mirar dormir a la mayor mientras recordaba en varios de los hecho ocurridos en la ultima década. Había tanto que quería preguntarle, algo que reprocharle y más aún, tanto que contarle.

La maraña de contradicciones de la pelirroja fueron interrumpidas por el chofer  que les anunciaba la llegada al destino programado. Se encontraba pagándole al buen hombre cuando escuchó a la mayor despertar.- Gracias, señor.- Soltó una risilla al escuchar aquel viejo apodo y por aquellos segundos sintió que toda la lejanía que sintió por años se habían borrado y que habían vuelto a sus años de adolescencia. Mordió su labio inferior para ahogar la sonrisa y   alzó una ceja volteando hacia la chica.- Ajam. Llegamos, my lady. Vamos que el señor debe continuar con su recorrido.-

Entrando a la recepción del hotel prontamente registró los datos falsos de su hermana como segundo pax ya que no se arriesgaría a que el idiota de su cuñado las localizara, bueno era un posibilidad muy remota pero la menor ya estaba bastante harta con el tema, solo quería una noche tranquila. En menos de 10 minutos ya estaban saliendo del ascensor en el 5to piso para dirigir sus pasos a la habitación 503 en los que durante todo el trayecto Idhunn intentó llenar los silencios con anécdotas estúpidas de su vida hasta ahora, pasando por los chascarrillos en la universidad, como los aciertos y desaciertos en el trabajo y de como se había conseguido un par de amigos muy bueno que en esos mimos instantes de seguro  estaban histéricos tratando de contactarla pero sin bueno resultados ya que la pelirroja se había olvidado el cargador del teléfono en su casa.  Ya estando dentro la habitación que si bien no era la más lujosa, era bastante amplia, con una pequeña cocina y mini salita de estar, pero si uno miraba mas allá podía notar que solo había una cama... matrimonial, pero solo una cama. Todo evidenciaba que Idhunn había tomado la primera habitación que le ofrecieron y ya. - Y bueno... Ahí está la ducha. Supongo que una ducha te servirá para relajarte. Yo te llevaré las toallas. ¿Te parece que baje a comprar algunas cosas y de paso la comida? no tardaré más de media hora. Ehh.. ahí -Abrió los ojos como platos y corrió a recoger tanto la maleta como la mitad de su contenido que estaba regado en el suelo al lado de la cama. Con una sonrisa nerviosa le daba miradas furtivas a su hermana en lo que terminaba de poner todo dentro de la maleta, la expresión de niña que había sido sorprendida haciendo desmadre demostraba que la chica era la misma de hace 10 años por mas que se tratara de mostrar madura en el exterior.- P-puedes tomar lo que desees para vestirte. No creo que te quede tan mal ya que seguimos teniendo talla muy similar... claro, excepto... - Una mirada con toque de envidia y rencor se posó en la busto de la mayor. La frustración sobre la diferencia de tamaño es algo que la pelirroja no había superado y jamás lo haría, pero por otro lado era una de los atributos que más le gustaban de la rubia. Sacudió de su mente los pensamientos turbio y volvió en si para acercarse al armario donde estaban las toallas.- También aquí había una bata por si prefieres quedarte así. Después de todo no hace frio hoy.
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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Skadi el Jue Mayo 25, 2017 2:56 pm

Las palabras de su hermana se habían perdido en el viento cual murmullo, pues aún adormilada todo parecía lejano a ella. Ni siquiera tuvo tiempo a reaccionar cuando sintiose arrastrada hacia la recepción del hotel donde se iban a hospedar, ella seguía en su fantasioso mundo donde el tiempo apenas existía. Mas cuando el cálido ambiente del interior del local le golpeó como una bofetada, Skadi reaccionó desvelandose por completo.
Su sorprendido y angustiado rostro quedó ocultado bajo sus manos, quienes como si tuvieran vida propia habían decidido taparla, pero eso no pareció importarle a nadie; el recepcionista hablaba con Idhunn y la pelirroja estaba escribiendo algo. También pasó inadvertido el pequeño gruñido animal que soltó cuando se dio cuenta de que había llamado a su hermana festy pants y el incontrolable temblor de su pierna izquierda. En el fondo de su corazón sabía de sobras que a la pecosa poco le importaba que la llamasen así, pero su educación le decía que debía comportarse -aun cuando su dignidad había sido arrebatada - como una dama. Para ello Skadi aprovechó los últimos segundos que tenía de libertad propia y contó hasta diez. "Conceal, don't feel", se dijo una vez más antes de ir tras la pequeña hacia el ascensor y oír sin escuchar lo que Idhunn le decía.

Las palabras de su hermana no eran más que un punzante puñal sobre su pecho que a cada segundo se iba clavando cada vez más, y a más profundidad más opresión sentía en su pecho. Pero eso no era todo, se sentía mareada y febril, ya que la diferencia extrema de tipo de vida y su realidad le estaba produciendo nauseas y odio por todo lo que había tenido que soportar.
Ella no había asistido a la facultad ni tampoco había podido disfrutar de libertad, siempre había vivido en una jaula donde el único resquicio de luz eran todos y cada uno de aquellos libros que había leído. Y aunque el conocimiento que tenía del mundo fuera igual que el de un doctorado en medicina o enfermera -incluso al de un alquimista de antaño, para el mundo moderno no era absolutamente nada.

-Y bueno... Ahí está la ducha. Supongo que una ducha te servirá para relajarte. Yo te llevaré las toallas. ¿Te parece que baje a comprar algunas cosas y de paso la comida? no tardaré más de media hora.
-Está bien.-Llana y concisa, así fueron sus palabras que, adornadas junto a una sonrisa dulce, salieron de sus labios.-Os estoy muy agradecida por lo que estáis haciendo por mí.

Entonces, Idhunn corrió a guardar sus cosas y Skadi esbozó la primera sonrisa real de todo el día. La pequeña seguía siendo un huracán.
Skadi se aproximó  e hizo un amago de ayudar a la pelirroja, pero la pecosa parecía estar más concentrada en su tarea y desvariar que en darse cuenta que Skadi estaba ahí para ella.

-Ya sabes que el frío nunca ha sido una molestia para mí- La platinada cogió las toallas que su hermana le ofrecía y continuó hablando.-Ahora ves a comprar y no te preocupes por nada, yo estaré aquí cuando vuelvas.

Sin querer añadir nada más, la deidad invernal se fue hasta el cuarto de baño y cerró la puerta; el reflejo de su cuerpo en el cristal era algo que le empezaba a perturbar, sobre todo cuando atisvaba a ver la horrible marca de la espalda. Dañada por ello, la rubia escarchó el espejo y abrió el agua fría con la intención de ducharse rápidamente. Mas salir se dio cuenta de que no había cogido ropa alguna, y en un momento de precaución por si Idhunn entraba y se la encontraba semi desnuda en la habitació decidió crear su propia ropa.
Ligeramente mejor, emocionalmente hablando, Skadi se dedicó a ordenar y sacar todo lo que su hermana tenía en la maleta, incluso llegó a limpiar las superficies limpias de los armarios como si se tratase de una persona con TOC [trastorno obsesivo compulsivo]; para cuando la pequeña llegase todo estaría dispuesto de la forma más práctica y ordenada posible y Skadi vestiría con un modelo propio, su ropa sucia estaría doblada y en un lugar apartado y su ropan interior habría sido lavada a mano.

-¿Cómo fue?- Preguntó tan rápido como la deidad menor llego.-Espero que no te importe que haya ordenado todo esto... - Tras aquello se acercó a la pecosa y se ofreció a ayudarla con todo lo que fuera necesario.-Por cierto, he dejado mi ropa interior secando sobre el radiador del baño. No la toques que aún está húmeda.

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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Idhunn Danmag el Miér Jul 12, 2017 6:02 pm

Un latigazo al cerebro es lo que la pelirroja sintió al ser revelada la evidente verdad por parte de su hermana. Se cuestionó a mil por hora el no haberse detenido a reparar en que la rubia era prácticamente invulnerable al frio, de hecho, no sería una deidad hecha y derecha si se sintiera mal por la presencia de este. Se mordió la mejilla interna  mientras cerraba la puerta del armario.- claro... tienes toda la razón.- La risilla incomoda que soltó solo le hizo el momento más vergonzoso así que se apresuró a dirigirse a la puerta de salida del cuarto.- S-si, no tardo. No te vayas... ok? -Segundo latigazo al cerebro que recibió. ¿Cómo se le ocurría hacer ese tipo de frases?. Sintiendo que el remordimiento la comía es que salió a toda prisa.

La estancia de la pelirroja en el exterior fue la más breve posible, limitándose a ir al supermercado más cercano, comprar material de supervivencia en una ciudad ajena,  enseres personales para ambas, comida en una cantidad que de seguro no podrían terminar, llamar a servicio de informaciones y encargar un par de pizzas que llegarían en 1/2 hora según lo prometido.

Llegando a la habitación de hotel cerró la puerta tras de sí y recargase en esta completamente dejando la mirada clavada en el techo. Llevaba todo se tiempo tratando de calmar su ataque de ansias y nerviosismo. No sabía cómo podía aún seguir tan nerviosa si se trataba de su propia hermana, la sangre de su sangre que no veía hace años, que la había apartado aún sin saber y... Detuvo en seco aquellos pensamientos que nuevamente en lugar de animarla, solo estaban empeorando la situación.

-Eh? A-ah... si, b-bien. Está algo pesado.-  Señaló las bolsas volviendo a levantarlas pues anteriormente las había dejado caer sin darse cuenta. Echó una ojeada al lugar y sintió algo de culpa de que la rubia ordenara el desorden que había dejado, sin embargo ni una pizca de vergüenza. Ante los comentarios de la mayor no tardó ni dos segundos en colgarse de la situación y quitar la tensión como solo ella sabía. Improvisación y bastante vaselina a la vergüenza. - Ajá! Skadi, no sabía que eras tan coqueta. - Le sonrió con picardía mientras dejaba las bolsas sobre la mesita que había en una especie de mini cocina americana con que contaba el cuarto.- Que estuviste haciendo que tu ropa está húmeda? - Se largó a reír y se volteo a sacar las cosas de las bolsas, dejando encima 2 de todo.- Igual te traje algo de ropa interior, no es la mejor pues solo la compré en el supermercado, pero de algo servirá. Yo también vine a esta ciudad casi con lo puesto, así que casi estamos iguales. Oye, estaba pensando en algo... - Al instante se giró recargándose a medias en el borde de la mesa para poder mirar a su interlocutora mientras sostenía una barra de chocolate que abría con el fin de devorarla.- Y si nos quedamos a vivir aquí. Creo que es una ciudad.. digamos que peculiar. Pero sobretodo lo más ventajoso es que está lejos de dónde venimos. Dudo que el malnacido te busque aquí... ni mucho menos que tenga que hacer por acá. Y yo... digamos que no me aceptaran en mi trabajo de vuelta. Qué opinas? - En aquel instante sonó el teléfono del cuarto, ante lo cual Idhunn se apresuró en contestar.- Ya llegó? Que rápido. Claro, déjelo subir. Gracias!
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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Skadi el Vie Jul 14, 2017 2:04 am

Idhunn bromeó sobre el aspecto de Skadi y la platinada se avergonzó por su forma de vestir, había elegido esa prenda buscando estar atractiva para su hermana pero cubriendo siempre su espalda y la marca que llevaba en ella. Y aprovechando la torpeza de la pelirroja, la mayor se paseó por el cuarto hasta que la otra decidió acercarse a la mesa y apoyarse en ella.Entonces, tímida, su insegura mirada posose sobre los verdes orbes que tenía su hermana por ojos y que tanto le embelesaban y se perdió en aquel mar profundo de aguas tranquilas que le hablaban sin pronunciar sonido alguno; mirar sus ojos era como observar un cuadro de Afremov, estaban teñidos por el color de la esperanza y la vida, desprendían calidez pese a la melancolía que envolvía a sus figuras centrales. Skadi se aproximó tímidamente sintiendo a su corazón latir y pensó que lo más acertado era decir que Idhunn era como las cegadores luces de Spirits by the lake que iluminan la noche a los enamorados.

-Qué opinas?

La rubia sonrió sin darse cuenta de que sus mejillas se habían teñido de un suave tono bermellón al pensar en su hermana y frenó en seco hasta llegar a la mesa -Sólo quiero estar a vuestro lado, no importa el lugar- Mientras hablaba la mirada de Skadi recorrió el delicado rostro de Idhunn hasta llegar a los labios de la menor. Por fortuna para la platinada alguien llamó y su hermana salió corriendo a contestar.

Le había ido por los pelos, aquel extraño sentimiento que surgía en su interior cuando la tenía cerca la estaba volviendo loca. Cada vez que la observaba se perdía en sus ojos en las constelaciones de su rostro, necesitaba contarlas y acariciarlas con dulzura con la yema de sus dedos pero aquello era imposible. Suspiró y cerró los ojos para poder masajearse el puente de la nariz. Debía romper la magia del ambiente, debía desgarrar el sueño en el que vivía a la espera de que su amor fuera correspondido.

-Si no os importa voy a ponerme algo de ropa.

Sin media palabra más, y con un sentimiento de amor y amargura en su interior, Skadi se fue hacia la ropa interior a fin de coger una prenda e irse al baño a cambiarse. Una vez allí se observó en el espejo y vio el reflejo de lo que antaño fue; su tez era tan blancuzca como la nieve, sus ojos fríos como el hielo y su tono de rubio carecí de vida. Era como observar a un fantasma que había perdido incluso aquel rasgo que tanto adoraba de su hermana: las pecas. Disgustada por lo que veía, la deidad invernal decidió dejar de mirarse y salir lo más rápido que pudo.

-¿Quién era?- Aquella pregunta casi resultó estúpida.-Bueno, ya estoy.
La muchacha se acercó a su hermana y observó con detenimiento todo lo que había comprado Idhunn.
-Me agradaría poder agradeceros como es debido lo que estáis haciendo por mí, se que he sido la causa de vuestra tristeza y males mas se que puedo remediarlo.- Skadi alzó la mirada confiada en sus palabras y poso su temblorosa mano sobre la de su hermana.-A partir de ahora estaré para siempre con usted.

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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Idhunn Danmag el Dom Jul 16, 2017 5:29 am

-Eh? ah... si... - Comentó en una respuesta 2x1 tanto al chico de la recepción del hotel, como a su hermana. Para cuando su hermana salió del baño ya había dejado un par de latas de cerveza, chocolate y golosinas varias sobra la cama donde se encontraba sentada. Ante la pregunta de la mayor respondió de forma clara y rápida, sin despegar la mirada de la lata que miraba con tanta concentración- El de la pizza. Me tomé la libertad de escoger por ambas. Supuse que te gustaría. Lo siento. - Se disculpó por su egoísmo culinario y alzó la mirada buscando la de su interlocutora. La usual inocencia en su rostro se vio truncada de pronto cuando escuchó aquella especie de disculpa que la mayor le otorgaba, manifestándose en un ceño contraído.

-A ver, Skadi, siéntate. - Respondió al mismo tiempo en que jalaba la mano de la mayor con la suficiente fuerza para impulsarla hacia abajo y hacer que descendiera a la cama. Sin soltar el agarre se desplazó hacia adelante buscando que la distancia de ambos rostros no superara los 10 cms. el iris verde ansioso buscaba el azul pálido. Entonces con un tono bastante cálido y confidente comenzó a decir- Hey... No me gusta que hables con un tono que da a entender que crees que eres una molestia o que he de alguna forma me has hecho mal. Bueno... Si, es verdad. Pero eso solo fue cuando te fuiste y me dejaste sola. Si podría cobrarte aquello. - El ceño contraído ahora complementaba bien la expresión seria en el rostro de Idhunn, sin embargo, al instante se suavizaba cuando se acercaba completamente a su hermana y la atrapaba en un abrazo bastante apretado.- Así que por eso mismo te tomaré la palabra de estar "siempre" conmigo. - Dejándose llevar y con total descaro respiró profundamente, dejándose deleitar por el aroma de su hermana, Y es que hace tanto tiempo que no experimentaba aquello. Incluso con el objetivo de obtener más de aquella droga es que coló su rostro hacia el cuello ajeno de forma que su nariz quedara apoyada en aquella suave y fría piel.- ¿Soy egoísta por estar feliz de que seas mía? Sé que se escucha un poco retorcido, pero no me arrepiento por pensar así. Además ... -

En aquel instante el parlamento de la colorina es interrumpido por el sonido del repartidor llamando a la puerta. Aquel timbre había mancillado el momento, pero al mismo tiempo resultaba aliviador para la chica que se sinceraba más de lo prudente. De un salto se puso de pie y atendió al chico  pagándole por la pizza y cerrando la puerta tras de sí. Acto seguido llevó la caja a la cama, donde la dejó reposar y abrió la tapa.- Ufff! que hambre. ¿No se ve apetitosa? Sé que no es sano, pero luego de comer creo que deberíamos irnos a la cama a  charlar y dormir. Mañana será un largo día si queremos conseguir hogar pronto.
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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Skadi el Dom Jul 16, 2017 8:20 pm

Obediente, Skadi se dejo arrastrar al lado de su hermana; la platinada estaba nerviosa por la cercanía y el contacto de Idhunn, se sentía paralizada e incapaz de pronunciar palabra alguna debido a la calidez de los verdosos ojos de la pequeña. Skadi desvió la mirada en un intento por evitar el contacto físico pero se sintió como la peor hermana del mundo en cuanto la pelirroja abrió la boca y empezó a hablar.-Nunca quise irme...- En sus ojos las lágrimas se empezaron a aglutinar. Pensar en las amenazas por parte de los otros y en lo que le obligaron a hacer era demasiado para la deidad helada, sobre todo porqué seguía echándose la culpa de todo. Por fortuna no tuvo tiempo a pensar demasiado porqué Idhunn irrumpió con un reconfortante abrazo.

Abrazadas, Skadi recorrió temerosamente la espalda de su hermana en un intento por colocar las manos en algún lugar que no fuera excesivamente descarado. Mas cuando sintió a Idhunn acercarse a su cuello, instintivamente cerro las piernas y agarró con fuerza la camiseta de la pelirroja.-N-no hermana, yo soy feliz de ser solamente tuya- Por un instante había sentido la necesidad de gemir pero no lo había hecho. De mala gana Skadi se separó de Idhunn para dejarla atender a la puerta mientras pensaba en lo que la pequeña iba a decirle.

Con una cerveza en la mano y nerviosa, la rubia pasaba la izquierda por su muslo una y otra vez a fin de tranquilizarse. En algún momento u otro iban a tener que irse a dormir y en aquel lugar sólo había una cama.-Eh... Sí- La deidad sonrió.-Supiste que encargar- Tímida abrió la lata de cerveza y le dio un largo trago en el que se fue más de media botella.-Hacía mucho tiempo que no probaba nada igual... Ullir es abstemio así me prohibió beber a mí también.- La mayor volvió a darle un trago y terminó el alcohol por completo.-¿Puedo?- Preguntó más por cortesía que por otra cosa mientras agarraba una porción de pizza.

Mareada pero llena, la deidad helada terminó de comer y se levantó con cuidado de la cama para recoger las cosas.-¿Sabes, hermana? Jamás pensé que pudiera disfrutar tanto de una comida tan simple como esta. Contigo todo es mejor- Dicho eso terminó de ordenar y volvió a desaparecer para asearse un poco antes acostarse. Pero como iba un tanto bebida, Skadi se olvidó de cambiarse en el baño y lo hizo frente a la pequeña sin ni siquiera percatarse de que había expuesto su marca por completo.-¿Podrías dejarme algo con lo que dormir?- Estaba en ropa interior pero de espaldas a Idhunn cuando le habló pues por muy bebida que fuera todavía conservaba algo de pudor.
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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Idhunn Danmag el Miér Ago 09, 2017 4:42 am

- Ahá... Ullir... - Comentó con cara de pocos amigos ante la referencia al que legalmente había sido su cuñado. Tenía una espinita en el dedo respecto al aludido, pero Idhunn prefirió guardárselas por el momento, por más que le costara pues no quería que la primera comida que tenía en años junto a su hermana se viera empañada por la presencia del hombre. Hizo acopio de autodominio y desvió el tema a cosas más banales, parecido a como hizo mientras iban por los pasillos del hotel aunque ahora hablaba mucho menos ya que debía comer también. Por otro lado sabía que el silencio también era una buena opción para pasar el tiempo con alguien especial, permitiéndose solo existir y disfrutar de ese hecho.

Ya cuando terminaron se dedicó a recoger la basura y dejarla en el depósito correspondiente. Aún no salía de la cocina cuando la voz de la rubia captó su atención, ante aquel cuadro no pudo hacer otra cosa que mirar con espanto antes de correr a donde estaba su hermana y de inmediato sujetar el hombro con la diestra mientras la otra mano se dedicaba a examinar, incluso tocar aquella marca en la espalda expuesta.- Que significa esto, Skadi? - La voz le salia un poco histerica y desesperada, revelando angustia debido a la gravedad de aquel tatuaje, mas en su linaje. Por otro lado el ceño contraído y la mirada preocupada se repartía entre la marca aludida y los ojos celestes. - Se lo que significa, pero ¿Por qué lo tienes? Estaba enterada que en donde te tenían no los marcaban, ni nada parecido. ¿Acaso... acaso fue un maldito ese? - Entonces con fuerza tomó por ambos hombros a la rubia para voltearla y poder mirarla de frente. Con los labios apretados, tanto que se formaba una línea de ellos, esperaba la respuesta. En sus ojos las lagrimas comenzaban a juntarse, lagrimas de empatía, impotencia y  tristeza, pero no se permitiría por nada del mundo derramarlas, no cuando el causante de estas era el hombre que mas detestaba en la tierra.- Ay, hermana! - Exclamó al fin y la jaló hacia si para darle un cálido y fuerte abrazo, uno casi desesperado,  como si de pronto se le fuera a escurrir de sus manos.- Si quieres, los detalles me los cuantas ahora o después, como desees. -Luego de unos segundos se separó, pero solo del pecho para poder mirarla al rostro. Entonces elevó la diestra para con el dorso de esta acaricias desde la sien hasta la mejilla de la rubia mientras su voz adquiría notas de ternura y comprensión.-  Si estas muy cansada vamos a dormir. Esta noche yo velaré tu sueño  ¿si? Toma lo que quieras de mi  maleta para dormir. Yo me daré una ducha rápida y te haré compañía. - Le regaló una sonrisa antes de alzarse en puntillas para dejarle un beso en la frente y escurrirse al baño para cumplir lo acometido.

Sería la primera vez que la pelirroja se diera una ducha tan rápida, pero la ocasión lo ameritaba, aunque en ningún momento dejó de pensar en las miles de cosas que tenía que hacer para sanar un corazón y alma tan heridos como los de su hermana, pero de que lo lograría, lo lograría. Aquella era su nueva meta.
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Re: Venga, vamos a jugar [priv.]

Mensaje por Skadi el Sáb Ago 12, 2017 1:55 pm

El pequeño despiste tornose en algo incómodo cuando Idhunn lo descubrió. No porqué le molestara que la pequeña viera la marca en su piel sinó más bien porqué debía dar una explicación de ello aún cuando no quería hablar del tema. Y en silencio, Skadi apenas disfrutó de las cálidas manos de la pecosa que parecían recorrer con miedo su piel.-Creo que ambas sabemos lo que significa...-  La mirada de la deidad helada cayó al suelo en cuestión de segundos y su pose, anteriormente erguida, se desplomó en un instante; los hombros habían caído al tiempo que se encogía y abrazaba a sí misma en un gesto de protección.-Idhunn, por favor- Suplicante la deidad mayor se apartó con cuidado de su hermana, mas pese al intento de huir la otra Danmag la atrapó. Por fortuna hubo un silencio intranquilo que permitió a Skadi recomponer los pedazos de su máscara a fin de no derrumbarse.-Te lo agradezco hermana- Abrazada con fuerza a Idhunn, la rubia hundió el rostro contra el cuello de la pecosa pelirroja y respiró el perfume de su amada.-Mas os mereceis una explicación, permitid que me cambie y os la contaré en la cama.

Nerviosa por narrar la historia, Skadi aprovechó el tiempo a solas para agarrar un camisón rojo de seda, que al ser de Idhunn le iba un tanto apretado en el busto y las caderas -por no mencionar que era un par de dedos más corto-, y dar vueltas alrededor de la cama para meditar sobre lo que iba a decir. Primero sus pensamientos fueron desordenados, mas tras varias respiraciones hondas y varios paseos logró ordenar sus ideas de forma que no diera la impresión de que todo había sido a causa de un amor imposible.

Cuando la ducha ceso, Skadi se encontraba en el lado izquierdo de la cama y tapada de piernas para abajo; Skadi había considerado indecoroso el permitir que la pelirroja viera sus delicadas piernas de porcelana pero, sobre todo, deseaba evitar que los orbes turquesa se fijaran en sus muslos o las casi invisibles pecas que recorrían su piel. Pues si bien era cierto que pensaba que aquellos pensamientos impuros solo los tenía ella, quería evitar a toda costa la posible calentura que le provocase un simple vistazo a sus piernas.
Ligeramente sonrojada por aquello, la deidad desvió la mirada al ver salir a Idhunn de la ducha y se acomodo entre las sábanas, le hizo un gesto para que se acercase a ella y esbozó una tímida sonrisa ante la pequeña.

Tumbada junto a Idhunn, con la cabeza reposando sobre el pecho de la pequeña y la diestra sobre el estómago, Skadi se acurrucó bajo las mantas y cerró los ojos un poco antes de respirar hondo y reunir todo el valor posible para explicar su historia. Y aunque apenas necesito un instante para hacerlo, el simple hecho de concienciarse de que no debía mostrar cambio de voz alguno en su relato le parecía algo casi imposible.-Ullir solía ser un buen hombre...- La viveza de sus ojos se fue apagando con lentitud hasta desaparecer como una llama lo haría bajo una tempestad.-Hasta que descubrió porqué me habían obligado a casarme con él; recuerdo perfectamente el día que lo hizo porqué a partir de ese momento jamás volvió a mirarme con dulzura. Fue entonces cuando me convertí en una enferma a la que debían curar alejandome de todo el mundo. Pero eso no resultó como él quería y, pasado un tiempo, supongo que se aburrió de mí y me vendio no sin antes tatuarme esto en la espalda para que vieran qué clase de esclavo soy... A veces creo que en el fondo sólo quería humillarme una ver más.- Skadi se abrazó con fuerza a su hermana para meditar una vez más si debía explicarle o no el motivo principal de todo aquello.-Hermana... - Su voz se rompió en un instante para volverse irregular, presa de un llanto inminente.-¡Cometí el peor pecado para los nuestros!- La rubia abrazó con fuerza a la pelirroja mientras silenciosas lágrimas recorrían sus mejillas.-Me enamoré de ti cuando era muy pequeña... Y jamás he querido estar con otra persona.

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Mensaje por Idhunn Danmag el Lun Oct 02, 2017 5:48 am

Ni los miles de litros de agua que habían escurrido en su cuerpo se llevaron todas sus preocupaciones. Habiéndose enrollado en la toalla la pelirroja buscaba la ropa que no había traído, al percatarse de este hecho la palma de forma inmediata se estrelló contra la frente dejando una marca roja. Hizo acopio de fuerzas y salió disparada del baño cual caballo de carrera  en dirección a su maleta buscando el camisón color malva que si bien, llegaba por sobre la rodilla y el escote era bastante abierto, no se podría decir que era sexy ni mucho menos. Era esa clase de pijama que compras en una oferta encontrada por casualidad en una tarde de shopping. Para terminar de prepararse para dormir se había encerrado en el baño y ya una vez la rutina estuvo cumplida se apareció frente a su hermana.

Cual ser bajo el efecto de un muñeco voodoo la menor hizo caso al gesto de la rubia y se acostó a su lado mientras intentaba recordar cuando había sido la última vez en que habían compartido el lecho, y cayó en la cuenta en que había sido hace tanto tiempo que ahora no lo recordaba. -Y bien, soy toda oídos.- Comentó con voz apacible y confidente.

Podría jurar que su corazón dejó de latir y sus pulmones de funcionar cuando Skadi apoyó su cabeza en su pecho, como si quisiera que ni el movimiento y sonido natural en todo ser vivo pudiera perturbar la tranquilidad ajena. Ante el comienzo del parlamente ajeno volcó el 110% de su atención en las palabras de la deidad helada ya que al fin se podrían desvelar parte de las verdades que buscaba hace tanto. Mientras tanto su diestra había subido hasta comenzar a acariciar la coronilla de cabellos platinados, tal como una madre hace con su hija que le comenta sus preocupaciones escolares o de amor preadolescente. La furia volvía a hacerse presente en ella al escuchar cómo es que su hermana termino obteniendo la marca en la espalda,  Sin embargo, jamás, pero jamás imaginó que lo siguiente que le revelarían sería de tal magnitud. Había pasado de la furia a la preocupación, ahora no sentía nada, un vacio se hizo dueño de la entrada de su estomago, la elevó al cielo y la dejó caer en el abismo. ¿Había escuchado mal? ¿Estaba soñando? ¿Acaso todo lo ocurrido durante el día no era más que parte del sueño que tenía mientras viajaba en el avión? No, no era nada de eso pues el frio que sentía apegado a ella no pertenecía a nadie más que a su hermana. Ella, la que siempre hablaba más de la cuenta, la que siempre tenía una palabra para todo se había quedado completamente muda y solo podía mirar asombrada a quien se le había confesado recién. Solo el llanto de la mayor logró sacarla del shock.

¿Cual es la forma correcta de actuar en ese caso? Aquella respuesta no la tenía, pero sin duda tenía que hacer algo pronto, ya que lo último que quería hacer era terminar lastimando más a aquella pobre alma que tanto había tenido que sufrir por albergar el sentimiento más bello. Por ello es que correspondió el abrazo apegando más aún a la rubia a su pecho.- Gracias... - Soltó sin pensar, aunque prontamente se dio cuenta de que tenía que hablar pensando por el amor de dios.- D-digo... E-es que... m-me dejas sin palabras. - Tragó saliva de forma ruidosa sin querer.- ¿P-pero ¿te refieres al gustar de gustar? ¿D-de cuando te enamoras de alguien y quieres casarte y tener una familia, un jardín y un perro? - Respiró hondo y clavó la mirada en el techo. Ahora recién se daba cuenta de que su pulso se había disparado como si fuera la primera confesión que recibía en su vida y en sus mejillas se evidenciaba.- Q-quiero que sepas que estoy feliz. Creo que egoístamente feliz. De hecho, me siento mala persona sintiéndome feliz por esto, pero ¿Qué te puedo decir? Eres mi hermana querida, siempre te he admirado... De una forma casi obsesiva. De una forma muy celosa a decir verdad... Y el saber que tú me amas a tal grado hace que me sienta demasiado especial. Que... de cierta forma correspondes a mis ansias de poder estar contigo por siempre, de que todo este tiempo en que estuve buscándote y pensando en ti no fue en vano. - Entonces los ojos de la pelirroja comenzaron a cristalizarse y el nudo en la garganta aparición llegando al punto de que doliera y su voz de quebrase.- Estoy tan feliz. Pero soy mala, yo estoy feliz y tu sufriste tanto. Soy egoísta porque estoy feliz de tenerte a tal grado de que tengas estos sentimientos hacia mí, sin embargo no se que debería decir... Porque yo no sé que siento por ti. Es que nunca me lo había planteado. Sé que te admiro y quiero de forma enfermiza, pero jamás siquiera imaginé la posibilidad de encaminar los sentimientos por ahí. Solo sé que eres la persona que más amo y más importante para mí en el mundo. -

Para ese momento Idhunn ya había relajado el cuerpo y su muñeca izquierda se había alojado en su frente cubriendo parcialmente sus ojos cerrados cuyas lagrimas se deslizaban por las sienes. - No... No sé qué vamos a hacer con esta situación, pero... No tenemos que rendirle cuentas a nadie, ¿verdad?
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Mensaje por Skadi el Lun Oct 02, 2017 10:19 pm

Hubo un instante de silencio que pese a breve pareció ser una eternidad. La deidad helada se había aferrado a su hermana entre sollozos, y, pese a la tristeza de haberse revelado, había algo más que le inquietaba. Y es que Idhunn no parecía reaccionar, ni siquiera a las entrecortadas palabras de Skadi que intentaban llamarla para que la consolara.

Skadi se sintió estúpida e ingenua. Había confiado demasiado en que la pecosa la atendería, pero ahora parecía que no iba a poder contar con ella. Sus manos se soltaron lentamente del camisón malva y su cuerpo vibro con fuerza al hacerlo. Su temperatura corporal descendió con rapidez y su dolor fue tan grande que rompió a llorar con más fuerza. Se sentía desvalida, con una opresión en el pecho que le dificultaba la respiración. Entonces, cuando toda esperanza había perdido, Idhunn la abrazó y aquello tranquilizó en gran medida a la platinada. Sus manos, temblorosas, volvieron a acariciar el petit y frágil cuerpo de la pelirroja para no ser separadas nunca de ella.

-Te amo como se aman a las cosas oscuras. En secreto, en las sombras y con el alma.- pronunció de un tirón su segunda confesión mientras trataba de calmar su llanto y empezaba a hipar.

Pero tras las sorprendentes palabras de Idhunn al responder a sus palabras, Skadi enmudeció. Aunque su amor no fuera correspondido de la misma forma, el simple hecho de saber que su hermana era feliz la dejó en silencio y pensativa, presa de un huracán de emociones contradictorias que la elevaban hasta las nubes y le hacían descender hasta el mismisimo infierno. Era un precio elevado a pagar que con gusto iba a hacerlo aún si la locura la apresaba. Lentamente y mientras la otra deidad hablaba, la mayor se fue incorporando hasta que su rostro y el de su hermano quedaron perfectamente alineados. Tenía los ojos rojos y las mejillas húmedas pero eso le daba igual. Skadi observó esos orbes que le habían encantado tiempo atrás y se perdió en ellos, tanto era así que ni siquiera se percató de que su diestra acariciaba con ternura la mejilla de Idhunn mientras una sonrisa cargada de tristeza se dibujaba en su tez. Pues aunque era cierto que la amaba con locura, sentía que no podía permitir que aquello fuera recíproco.

-No te sientas mal, querida hermana. No pido ser correspondedida, ni siquiera pido que me trates de otra forma. He albergado estos sentimientos durante mucho tiempo, pues temía que tu respuesta fuera como la nuestros padres, cruel y despiadada, pero en cambio me has ofrecido calidez y amor. ¿Es que a caso no crees que eso sea suficiente?- la mirada de Skadi descendió hasta los labios de su hermana de manera fugaz, después volvió a subir hasta sus ojos.-Tenerte es todo lo que pido, no como una amante sinó como tu hermana y amiga.- dicho eso, Skadi beso la frente de Idhunn y se separó de ella antes de cometer una locura.

De nuevo se hizo una pausa, esta vez de cáliz distinto. Y Skadi la utilizó para respirar hondo mientras que Idhunn se echaba a llorar.

-Hermana por favor, no llores- la voz de la mayor se había vuelto desesperada, desenfrenada en un intento por descubrir el motivo de su llanto.-No le debemos cuentas a nadie y, si realmente te es incómodo, sólo debes pedirme que lo olvide y así será. ¿A caso no ves, que por ti, si quisieras, me alzaría de las ceninzas? ¿O que si tú quisieras, descifraría el oráculo que son tus ojos? Por ti, si tu quieres, iría calle abajo hasta la infinidad. Pero tan sólo si tu quieres.
Dilo, hermana. O esperaré a tus palabras para hacer lo que desees.


Con ternura Skadi tomó la mano de Idhunn y la llevó hasta sus labios para servirle un glacial beso en el dorso en un intento por aplacar su dolor. Después colocó la mano ajena sobre la cama y le regaló un abrazo que, de frío, era cálido. Entonces, bajo en hechizo del amor fraternal, Skadi entonó una canción tan dulce como su voz; la letra hablaba de un amor a orillas del Rhin; la melodía era dulce y relajante, igual o más que cuando la entonaba su madre para apaciguar los ánimos de la pequeña Skadi.

Tras varios versos, la deidad helada se separó de su hermana y sonrió con ternura para después dejar escapar una suave risa. Sus pómulos habían tomado un tono bermellón, pues se sentía avergonzada por el arranque de ternura que acababa de tener.

-Deberíamos dormir, hermana. Creo que ya has tenido muchas emociones por hoy.- comentó la mayor.

Pero aunque Skadi lo deseara, le iba a ser imposible dormir. No podía quitarse de la cabeza lo que acababa de ocurrir o el simple hecho de que compartía lecho con el amor de su vida. Y por primera vez en muchos años tuvo miedo, miedo a ser tentada por las sombras del anochecer y sus deseos pecaminosos, miedo a deleitarse con el calor de su hermana pequeña, la misma a la cual debí proteger. Skadi se frotó las manos con fuerza y desvió la mirada de la pequeña en un intento por distanciar aquellos pensamientos.

-Buenas noches pequeño copo de nieve-murmuró la platinada antes de besarle en la frente.-Que tengas dulces sueños.
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