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Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

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Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 05, 2015 1:34 am

Recuerdo del primer mensaje :

El trayecto hacia el hotel había acabado bien, el ratero le había devuelto las cosas y su hermana le había logrado frenar a tiempo para que el altercado no fuera a más. Suficiente.

La habitación era la 405, cuarto piso, ala este y prácticame te situada al inicio del pasillo que llevaba hasta las habitaciones, era lo único que el lupino recordaba.
Robert llamó al ascensor y miro al escote de su hermana con disimulo, en el metro había entendido a la perfección lo que Naomi necesitaba y él, como buen hermano que era, se lo iba a dar.
Entraron en el aparato eléctrico y pulsó al número cuatro pero justo cuando las puertas se iban a cerrar una pareja de ancianos apareció para estropear el momento, saludaron y picarón al quinto. Iban a tener que aguantarse las ganas.

Tras cerrar la puerta de la habitación, Turing dejo la bolsa de papel con el conjunto que su hermana le había comprado sobre la mesiga auxiliar, se acercó a ella por detrás y la apresó con fuerza para que no se escapase.

Mientras subian en el ascensor con la pareja de ancianos, la mente de Robert había empezado a fantasear con Naomi, se la imaginaba parando el ascensor y desabrochandole el pantalón, besandole con furia, arañandole la espalda y acariciando sus partes íntimas mientras le decía que tenía mucho hambre.

Por suerte ahí dentro había disimulado la erección tapandose con la bolsa y la chaqueta perl ahora, una vez a solas, se había pegado a su hermana para que pudiera sentir lo caliente que estaba.-He vuelto a mojar...- Apretó su duro miembro contra la espalda de la pelirroja y mordió con suavidad su cuello.-...Hermana- Terminó por susurrar en su oído para después lamerlo.
M
Sus manos acariciaron el cuerpo de Naomi mientras la aprisionaba, tocaban cada parte con delicadeza pero escasamente se entretenian; su diestra bajo por la cadera de su hermana, levanto el vestido y se abrió paso por entre sus piernas, por otro lado, su izquierda, se entretenia masajeando los senos de la Stark.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 10, 2015 5:35 pm

Mientras una de mis manos desciende hasta mi entrepierna, no escatimo en reparar como su sexo vuelve a estar erguido y dispuesto, como sus manos aprietan con fuerza las mamparas de la ducha. Por mí me abriría de piernas y dejaría gustosamente que me follase bien fuerte contra la pared de la ducha, que me penetrase duramente igual que ayer, pero debo seguir mi teatro, mi ritual para excitarle mucho más.
Aunque ganas de invitarle a tomarme ahora mismo no me faltan.

Abro un poco mis piernas y mi mano derecha se cuela entre ellas, notando mi sexo húmedo. Recorro sus pliegues con lentitud y cuidado mientras gimo solo para él. Sin esperar mucho introduzco un dedo y lo deslizo dentro y fuera de mí.

-Hermano... quieres estar tú dentro de mí? Hacérmelo contra esta pared... quieres?

Puedo ver el presemen escapar libremente de su erección aunque no se está tocando, y me excita más. Retiro el dedo y paso a acariciar lentamente mi parte más sensible en círculos, haciéndome gemir un poco más fuerte. Noto mi sexo mojado y duro, y en parte se debe al hecho de estarme tocando únicamente para él, hacía siglos que no practicaba la masturbación... Pero hacerlo para él es todo un placer.

-Estoy muy húmeda, amor... -le digo, y me muerdo el labio solo para provocarle, aunque es verdad que mi sexo está húmedo y le necesita- Mira como me pones...

Puede que más tarde me de verguenza todo lo que le estoy diciendo, especialmente por mi posición dominante, pero no puedo evitar que salga de mi boca. Es la pura verdad: nada más verle recostado en el marco de la puerta, autocomplaciéndose y mirándome... Y la visión actual de él enfrente mío, sujetándose a sí mismo para no abalanzarse sobre mí y hacerme suya... La vista imponente de su miembro excitado, bien grande y duro sólo para mí..

Incremento los movimientos de mi mano y gimo ahora sin control, diciendo su nombre entre jadeos.
Como reaccionará si me corro para él? La idea de hacerlo es tentadora.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 10, 2015 9:21 pm

No poder hacer nada le estaba matando.

La presión de sus manos sobre el vidrio era tan grande que si continuaba así lo iba a romper, no podía soportat no poder tocarse ni tocarla.
Deseaba ferviertemente introducirle su miembro, montarla salvajemente como lo había hecho la noche anterior, sentir sus espasmos, sus delicadas manos aferrarse a él y la desesperació por el orgasmo; le encantaba verla deseando por ser montada por un animal como él.

-Hermano... quieres estar tú dentro de mí? Hacérmelo contra esta pared... quieres?

Ante palabras tan dulces como cómo la miel, el miembro del cachorro empezó a escupir de nuevo el líquido transparente que indicaba cuan excitada estaba la bestia ¿Cómo no iba a querer ser él quien le embistiera al tiempo que le clavaba las uñas en la piel para que no se escapase?

-Hermana... Mi dulce hermana- Su mano lentamente se desplazaba hacia su cadera con la intención de que Naomi no se diera cuenta de que intentaba masturbarse.-Cómo no voy a querer probarte una vez más...

-Estoy muy húmeda, amor...

Su mano se quedó quieta sobre su cadera, sitio donde clavó sus uñas con fuerza para contenerse, y el perro se sintió mal. No podía masturbarse, su hermana le había pedido que se contuviera y eso debía hacer.

-Mira como me pones...

Robert no perdía detalle de todo el placer que su hermana se estaba dando, le encantaba verla así de sumisa y de excitada, le fascinaba su olor, su agilidad con los dedos, las caras de placer que ponía y los gemidos que salian de su boca. De repente, el hecho de que su hermana gritase su nombre lo enterneció.

Vale, era su amante, su querida y si Naomi quería, su futura esposa pero no por ello iba a olvidarse de todo lo que había vivido con ella, de lo bonito que era que Naomi gimiese su nombre en ese momento, de que se acordara de él y demostrase que solamente su cuerpo le excitaba. Aquella mujer era su amor, su cielo, su tierra y aun cuando estaban en un momento de lujuria y pasión, el lobo no pudo evitar sentir la necesidad de abrazarla.

Abrazó a la pelirroja y le susurró que continuara; "dejate ir, hermana, yo seré tu apoyo mi reina", dijo mientras la sostenía y la besaba con delicadeza bajo el chorro de agua templada de la ducha.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 11, 2015 12:48 am

"Déjate ir, hermana, yo seré tu apoyo mi reina".

Me corro. Me corro mucho.

Sus palabras, unidas al ritmo incesante de mis propios dedos hacen que mi cuerpo ceda entre sus brazos al orgasmo, que me sacude de arriba a abajo. Me relajo sabiendo que él me sostiene, apoyo mi peso en él y rodeando su cuello con mis brazos, suspiro.

-Te ha gustado, pequeño? A mí mucho...

Me abrazo a él cual koala, repartiendo besos tiernos en su cuello, sintiendo su cuerpo pegado al mío. Robert me sostiene gentilmente, aunque no olvido que su miembro sigue erecto y se pega a mi cuerpo. Separándome un poco, le sonrío y le digo:

-No quieres pasar a la cama? -le beso brevemente- o prefieres tomarme aquí bajo el agua?

Es verdad que acabo de tener un impresionante orgasmo, pero eso no es problema para que él tenga su segunda visita a la pequeña muerte por hoy. Además deseo sentirle una vez más, notar lo grande que se vuelve en mi interior y cuanto le gusta marcarlo con su esencia. Él me hace sentirme deseosa de nuevo.

Y me apetece hacerlo aquí, bajo el chorro de agua templada que nos moja. Haciéndole caso a mis instintos, me separo un poco de él para apoyarme contra la pared y entreabrir mis piernas, mostrándole mi feminidad.

La puerta al paraíso se abre de nuevo para los dos.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 11, 2015 1:14 am

No importa cuanto peso ponga sobre él, siempre va a sostenerle y ser su apoyo.

Bajo el incesante chorro de agua, el amante besaba cuidadosamente a su amada, la sostenía suavemente entre sus brazos y le acariciaba el rostro delicadamente. Le apetecía hacerla suya, darle todo su amor y todo lo que llevaba dentro de él, deseaba hacerle lo mismo que las otras dos veces pero esta vez sólo quería hacerla con la calma, con pasión y con mucho amor.

-Prefiero quedarme aquí, mi amor.

Su miembro continuaba duro, seguía erecto por el incesante roce de su hermana, por los besos, el olor a sexo y por todo lo que había visto hasta el momento. Por su cuerpo aun quedaban restos de la excitación animal que había surgido de su impulso por masturbarse frente a su hermana mas ahora le tocaba tranquilizarse.

-Te amo, hermana.

Lentamente introdujo su miembro en el interior de Naomi y empujó suavemente mientras la besaba tiernamente. Apoyó una mano contra la resbaladiza pared y empezó con el suave vaivén.

Para él, el sexo de su hermana el paraíso. Una cavidad caliente, húmeda y que envolvía completamente su miembro era lo más placentero del mundo para el lupino, el cual, suponía que para su hermana ocurría al revés.

Los besos, tiernos pero aparionados fueron descendiendo al tiempo que aumentaba el ritmo y la fuerza para agarrar a la muchacha y sostenerla, se dirigían hacia su cuello pero antes de eso le mordío el mentón y le lamió la oreja. Cada vez estaba más caliente.

-¿Estas bien, hermana?

Era una pregunta estúpida y sin sentido, ninguno de los dos era primerizo y tampoco tenía por qué hacerle daño -sobretodo teniendo en cuenta la noche anterior- pero en aquel momento le salió del corazón preguntarselo.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 11, 2015 11:55 pm

Recostada en la pared, me penetra con suavidad mientras yo envuelvo las piernas en sus caderas. Con los brazos rodeando su cuello y él apoyando los brazos en la pared de la ducha, comenzamos un delicioso vaivén.

No tiene nada que ver con la brutalidad de la noche anterior, ni siquiera con el desenfreno y pasión de hace apenas un rato. Por supuesto que sigue habiendo pasión, pero esto... Estamos haciendo el amor.

-Estoy bien... -murmuro besándole y mordiendo sus labios entre jadeos- Te amo... Me encanta como me haces el amor, Robert.

Nos besamos con ganas pero con ternura, nuestros cuerpos unidos en perfecta sintonía. Esta vez no hay dominante (aunque morderle desde mi posición) ni dominado (aunque adora que lo haga), simplemente somos dos amantes demostrándose físicamente que entre los dos existe un solo corazón, un sólo sentimiento.

Aferrándome a sus cabellos, le miro a los ojos.

-No me falta mucho para terminar... Quiero que sea conjunto.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 12, 2015 2:24 pm

Mantenia un el suave movimiento de cadera y la penetración parcial de su miembro para que el momento no se tornase como el de la noche anterior.

-Princesa... A mi también me gusta hacerte el amor...

Allí por donde sus labios pasaban, Turing colmaba de amor, caricias y besos la blanquecina piel de su hermana, la besaba tiernamente, la lamía con delicadeza y le susurraba lo preciosa que Naomi se veía en aquel momento sin estar muy seguro de que su amada le escuchaba.

Se abrazó a la pelirroja sintiendo sus senos pegados a su torso y procuró no hacerle daño ni presionarla cuando la atrajo de la cadera con delicadeza hacia él. Un pequeño tiron de pelo involuntario le hizo alzar la vista y desprenderde de los hombros de su querida, "Quiero que sea conjunto", dibujó una tierna sonrisa en su rostro e introdujo su miembro un poco más adentro. Gimió al notar como su miembro llegaba hasta el fondo de Naomi y como la parte más sensible de su masculinidad tocaba el tope de su amada.

Su miembro estaba por completo en el interior de Stark mas antes de comenzar una vez más con el placentero vaivén, se aseguró de que a su hermana no le doliera.

-Amor, si te duele avisame que voy a poner un poco de fuerza.

Una vez advirtió a la pelirroja, Robert inicio un fuerte vaivén con la intención de acelerar su placer y acabar junto a su hermana.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 1:45 am

-No me haces daño... sigue...

La penetración su hace más profunda y bruta. así como su agarre en mis caderas con la mano que no apoya su peso contra la pared. Yo pego mi cuerpo al suyo por completo, notando como su miembro se introduce en mí de manera mucho más honda y el vaivén se hace más rápido.

No pasa mucho tiempo hasta que gimiendo entre besos, llegamos al orgasmo los dos. Juntos, como yo quería, y dentro de mí, como él quería. Nos quedamos abrazados, besándonos.

-Te amo, Robert ...-digo cansada- No puedo ser más feliz...

Suavemente sale de mí y su esencia chorrea entre mis piernas, así que rápidamente nos bañamos por fin los dos, esta vez de verdad. Lavamos nuestros cuerpos y los dejamos libres de todo rastro pasional, pero el olor a sexo sigue en el ambiente, y nosotros recordamos perfectamente cada segundo de nuestro último encuentro. Como olvidarlo...

Con dulzura mi lobo me carga entre sus fuertes brazos y me colma de besos. Me saca de la ducha envueltos en toallas y me lleva de nuevo a la cama, donde permanecemos abrazados.

Lo sé, estoy enamorada de él.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 2:08 am

Una vez limpios, el hombre carga en brazos a su mujer para llevarla hasta la cama.

Aun con la toalla atada a la cintura, el cachorro se tumbo en la cama, al lado de Naomi, para contemplar y acariciar dulcemente al amor de su vida durante un rato.-Hermana...- Besó sus labios. -¿Crees que esto está bien?- Mientras hablaba jugaba con el húmedo cabello de su querida.-Me refiero a que nos amemos...

Aunque deseaba y adoraba a la pelirroja que tenía frente a él, le era involuntario el pensar que había algo de incestuoso en la relación que ambos mantenian. Quizás simplemente había perdido la nocion del tiempo y sus primeros recuerdos, ellos no tenian lazos de sangre.

Avergonzado por sus pensamientos, atrajo a Naomi hacia su pecho y acarició su cabello lentamente.-Yo sólo quiero estar contigo y amarte para toda mi vida.

Cerró los ojos sin dejar de acariciarla y sintió lo agotado que estaba por haberle hecho el amor en la ducha.
Una suave vibración seguida de un estridente ruido marco las once.
Rápidamente el lobo abrió los ojos y se estiró para apagar el endiablado despertador, tenía marcada la hora por si alguno de los dos se dormía pero por primera vez en mucho llegaba tarde, ambos hermanos llevaban despiertos desde hacía bastante.

-¿Quieres que bajemos a desayunar?

Casi al instante su estómago dejo escapar un gruñido por la escasez de alimento en su cuerpo y Turing se echó a reir.

-Vaya, parece que han contestado por ti.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 2:02 pm

Abrazados en la cama, me atrae hacia su pecho y me acaricia. Yo casi ronroneo y me dejo mimar por sus anchas manos, después de todo a mí también me encantan las muestras de cariño.

-Pues claro que está bien, tontito. -murmuro- Nunca tuvimos lazos de sangre, y te he visto crecer y convertirte en un hombre. Admito que fue raro entender que mis sentimientos por ti habían cambiado, pero ahora que los acepto y sé que tu me amas de vuelta, no hay nada que me pueda hacer infeliz. Te amo, Robert. -le doy un corto beso y sonriendo contra sus labios, sigo- Para toda la vida.

El despertador suena rompiendo el momento, pero aún así seguimos idiotizados el uno con el otro. Quién me lo iba a hacer. Me río cuando su estómago de lobo famélico ruge demandando alimento (uno no sexual, por favor), y nos vestimos con ropa cómoda y sencilla.

Le tomo de la mano mientras bajamos en ascensor, y él rodea mi cintura con su brazo. Así, todo el mundo diría que somos una pareja feliz y enamorada, y no un par de asquerosos incestuosos. Y pobre del que diga lo segundo.

Entramos al gran comedor sin vacilar y lo que vemos nos hace la boca agua. Bueno, sobretodo a él.
Nuestro segundo paraíso llega, nos vamos a poner bien gordos.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 2:51 pm

Dulce manjar de dioses... La cantidad de comida abrumaba incluso al comensal más hambriento, había desde comida para veganos hasta carne para el más carnívoro, desayunos continentales, europeos y americános: había de todo.

Con delicadeza condujo a Naomi hasta una mesa un tanto apartada, lejos de miradas indiscretas, y le retiró la silla para que su amor pudiera sentarse, la besó fugazmente mientras esta se sentaba y se acomodó a su lado. Por mucho que los tiempos hubieran cambiado, su educación se basaba en la cortesía de la modernidad fruto del ideal caballeresco, él no podía permitir que su querida hiciera ciertas cosas, ni si quiera le permitía que retirase su propia silla o cargase con su propio abrigo cuando tenía calor.

-¿Qué quieres que te traiga, amor?

Su mano acarició a la de Naomi al tiempo que clavaba su mirada en la de la otra, no podía evitar mirar con dulzura y amor a la mujer que le había prometido quedarse junto a él pese a su condición de bestia. La amaba.

Pronto en joven se alzo y salio a por la comida, él tomaria un desayuno inglés de dimensiones extragrandes y un pequeño desayuno continental junto a una taza de café sólo, para ella llevaría -obviamente- una menor cantidad pero una taza mayor de café.

-Aquí tienes mi amor

Dejó el plato de Naomi frente a ella para luego dejar la bandeja con su comida frente a la silla donde iba a sentarse.

-Que aproveche, hermana.

Besó a Naomi en la frente y se puso a comer con tranquilidad su querido desayuno.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 14, 2015 12:57 am

Dulce placer de Dioses es llevarme a la boca una taza con cantidades ingentes de café, así como la tranquilidad de estar con mi amante sabiendo que estamos juntos y enamorados, como si estuviéramos solos en el mundo.

Divertido observo como traga como si no hubiese mañana: huevos con beicon, uno detrás de otro, con café, zumo, tostadas y todas las cosas de gordo habidas y por haber. No sé como mantiene el físico, pero en fin, misterios de la vida, como el porqué le quiero tanto.

Picoteo mi desayuno con ganas, tenemos un hambre de lobo después de haber hecho el amor hoy y la noche pasada. Cuando terminamos, juntamos nuestras manos como los idiotas enamorados que somos.

-Y ahora, una vez satisfecho nuestro apetito -sonrío maliciosamente- Vamos a por un segundo asalto.

Tomándole de la mano hago que se levante y correteo como una adolscente hacia el ascensor, donde le beso con amor.

-Te amo, cachorro.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 14, 2015 6:30 pm

-Y ahora, una vez satisfecho nuestro apetito... Vamos a por un segundo asalto

"¡Me vas a dejar seco!"
Los ojos de Turing se abrieron como dos platos ante las insinuaciones de su hermana ¿Cómo iba a darselo todo de nuevo? ¡Iba a prenderle fuego a su entrepierna y encima iba a matarlo! Él no estaba acostumbrado -en absoluto- a semejante ejercicio, él el único ejercicio que había conocido a lo largo de su vida era el del deporte físico: correr, nadar, saltar...

Sus pensamientos aun se encontraban pululando por el caos que era su cabeza cuando se vio arrastrado por Naomi hacia el ascensor. No tenía por qué quejarse, ya le gustaba hacer el amor con ella pero... ¿Ya iba a aguantar?

Ambos hermanos entraros prácticamente corriendo al ascensor, refugio de los amantes, donde se besaron con ternura, pasionalidad y sitio donde Turing aprovecho para acariciar los dulces senos de su hermana. Realmente no podía engañarse, le apasionabs el cuerpo de su hermana, le excitaba como ningún otro cuerpo y le encantaba sentirse suyo.-Yo también te amo, cielo- Entre besos y caricias el licántropo pulso el número del piso donde su habitación se encontraba y tras un breve "click", el aparato mecánico se puso en marcha.

-Princesa, espera.

Robert saco la llave de la habitación antes de que el ascensor abriera sus puertas; de nuevo corrieron como una pareja de jovenes amantes en dirección a sus aposentos.
Cuando la puerta de su habitación se cerró tras ellos, el cachorro abrazo a su amada con ternura y se acercó a su oído para susurrarle.

-No se si aguantaré, hermana. Todavía no me he acostumbrado a mantener un ritmo lento...

Estaba avergonzado de ello, no era joven -más bien al contrario- y se suponía que debía de saber complacer a una mujer como su hermana.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 14, 2015 10:05 pm

Sonrío y lo abrazo de vuelta. En el fondo sigue siendo un cachorrillo inocente, como si no supiera que fui yo quien le robó la inocencia y tal vez le cueste seguir un ritmo tan intenso.

-Tranquilo, pequeño -digo dándole un pequeño beso para tranquilizarlo- Sé que no tienes mucha experiencia, no pasa nada si no lo consigues. Sólo voy a entrenarte~ te amo.

Le beso de nuevo, lento, apasionado pero tierno. Quiero que sepa que no son sus genitales lo que me interesan de él, es por su corazón que caí presa en sus redes. Pero es imposible no desearle con fervor, como sé que él me desea a mí, necesito sentirlo dentro, muy mío, tomando mi cuerpo y yo el suyo en una entrega voraz.

Sin romper el abrazo empiezo a toquetear por encima de la ropa, paseo mis manos por su torso y espalda (donde sé que aun quedan cicatrices de arañazos) y también por su abdomen, sintiéndolo tensarse. Llego hacia su entrepierna y me encanta sentir su miembro ya duro, esperando por mis caricias.

No planeo que termine en mi mano, mis fines son otros, pero me doy cuenta de que nunca le he masturbado y eso no puede ser. Sonriendo ladinamente, atrapo de nuevo sus labios y mi manos se cuela en su pantalón. Acaricio su sexo por encima de la ropa interior, sintiendo como se humedece y se alza más, alegrándose de mi toque.

Sonrío.

-Algo me dice que aguantarás, hermano.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 14, 2015 10:43 pm

Sus caricias son tan intensas que todo el cuerpo se tensa bajo las pequeñas manos de su amada.

El suave pero intenso dolor de las heridas que Naomi le había abierto en su espalda le provoca un placer eléctrico, cada caricia y cada roce le escuece, le arde, pero le agrada por el recuerdo del sexo salvaje de la note anterior. Besa a su amada tiernamente y rodea su cadera con suavidad. Pega su cuerpo al de su hermana, restriega involuntariamente su sexo por en bajo vientre de esta y nota como lentamente empieza a crecer de nuevo.

Entretenido con los labios y la lengua de su amor, Turing se sobresalta al notar la fría mano de la muchacha sobre su húmeda entrepierna. Duro, mojado y deseando sentir el roce de su piel, su miembro palpita bajo la ropa interior preso de la excitación, está dispuesto para su hermana, para que haga lo que quiera con él.
Sin querer deja escapar un par de gemidos cuando el vaivén empieza.

-Bueno, siempre me quedará la lengua.

Sin ser consciente de ello, su miembro escupe una abundante cantidad de presemen cuando él se imagina a sí mismo arrodillado ante ella, con un collar y una cadena de la cual tira la pelirroja para indicarle que es suyo y que no pare.

-No pares hermana...

Fantasea con la misma imagen, arrodillado y acatando la orden de masturbarse mientras le lame su sexo, mientras es su perro.

De repente siente la ferviente necesidad de despojarse de sus ropas, de romper lo que le apresa y le provoca un desagradable calor. En la carrera, el lupino se enrieda y cae sobre la cama a medio vestir.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 15, 2015 1:35 am

Me río divertida, él solito ha ido a parar a la cama hecho un lío con su propia ropa intentándosela quitar a toda prisa. Tan adorable.

-Tranquilo, hermano, no tengas prisa -digo acercándome felinamente hacia él y posicionandome prácticamente encima- Las cosas a fuego lento son mejores...

Mis manos encuentran de nuevo su miembro, que no ha perdido un ápice de dureza. No le ha dado tiempo a quitarse la ropa interior y yo no se lo permito, así que me pone cara de suplicio mientras recorro su húmeda longitud a través de sus boxers.

Le beso y noto como gime contra mí, puesto que es la primera vez que otra persona lo masturba. Decido liberarle de la tortura y me deshago por fin de su ropa interior, para apresar su erección al desnudo en un suave vaivén, no es mi intención que termine.

-Te gusta, hermano? -inquiero, como si no lo supiera- Me toca desnudarme~

Abandono un instante su miembro y gime involuntariamente en propuesta, aunque el impaciente sabe que pronto vendrá algo mucho mejor. Me quito sin esfuerzo la sudadera y las mayas que me he puesto antes sin prestar atención a lo que realmente me ponía, quedando frente a él en ropa interior.

Lo miro con hambre y vuelvo a su regazo, retomando su dura erección. Me pego a él y le susurro al oído algo que siempre he querido que haga.

-Quítame el sujetador, Robert -ordeno, y sonrío maliciosamente porque ahora viene lo mejor- Y luego las bragas con los dientes.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 15, 2015 7:20 pm

Su cuerpo estaba tan caliente que las manos de Naomi parecían cubitos de hielo en comparación.

La masturbación que su hermana le regalaba, suave, lenta y deliciosa, hacía que pusiera en duda la propia capacidad de aguante; suaves gemidos se escapaban la boca al sentir sus manos sobre la entrepierna, aquel placer tan intenso le obligaba a cerrar los ojos y a dejarse llevar por el ritmo que imponía la pelirroja. Era delicioso, el paraíso.

-No...- Fue una débil suplica, no quería que aquel placer cesase.

Ante las agradables vistas, Turing comprendio que lo que venía a continuación era mil veces mejor, frente a él quedaba su hermana, en lencería, pidiendole que la hiciera suya. No iba a hacerse de rogar. El cuerpo de Naomi era perfecto para el lobo, le llamaba y le pedía que lo tocase, que se llenase de él pero que lo tratara con delicadeza.

-Ah...- Aquella vez el gemido fue sonoro, no sólo por el roce sino más bien por las palabras de su hermana.

Acarició la espalda de Stark y lentamente las manos se deslizaron hasta su sujetador. Allí se entretuvo, no sabía abrir aquel objeto del demonio, cada vez que desabrochaba un lado abrochaba el otro así que finalmente lo rompio.

Excitado como estaba, empujo suavemente a su amor contra la cama y contemplo desde donde estaba el hermoso cuerpo de la vampira.

Se coloco sobre ella para besar sus labios tiernamente, la caricia poco tardó en convertirse en algo pasional y lleno de lujuria. Se aparto de los labios de su amada y lentamente recorrió su mentón con pequeños besos, bajo hasta su cuello arrastrando su lengua por la suave piel de Naomi y llego hasta la clavícula donde dejo una pequeña marca roja del mordisco que le dio. Excitado, acercó la pelvis a la de su hermana y arrastró los labios hacia el centro de su pecho, allí tuvo que retenerse para no abalanzarse sobre sus senos; su miembro se restregaba por encima de la ropa interior de la pelirroja y la empapaba de sus fluidos.

Los delicados besos bajaron por su torso hasta su vientre, allí recordo como se había corrido sobre ella y su sexo de nuevo expulso una copiosa cantidad de presemen. Lamio su vientre y continuo el camino hasta la entrepierna de su hermana dejando un pequeño rastro de saliva canina.

Tal y como su hermana le había indicado, cuidadosamente trató de quitarle las mojadas bragas con la boca, al principio se peleo con ellas como un perro rabioso pero poco tardo en descubrir como bajarselas para poder quitarselas.

-¿Así, hermana?

En su diestra se hayaba la húmeda prenda de Naomi y en su rostro se dibujaba una picara sonrisa.

-Creo que alguien estaba muy mojada...

Dejo la prenda a un lado y se coloco sobre la mujer para intentar lamerle el pecho, otra cosa es que ella quisiera.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 16, 2015 1:04 am

Maldito cachorro, tengo que enseñarle quien manda otra vez. Cuando vas a aprender, tus cicatrices ni siquiera han sanado aún... Pequeño.

Lo retiro bruscamente de mis pechos, dominante, le muerdo la boca y suelto:

-Y qué piensas hacer al respecto, Turing?


Le llamo por su apellido utilizando un tono sensual, y abro las piernas para indicarle que es lo que debe hacer. Sí, mi sexo está húmedo, nada me excita más que jugar con el cuerpo de mi hermano y la masturbación previa había sido un delicioso aliciente para humedecerme.

Acata la implícita órden (como si yo no supiera que estaba deseando hacerlo), empezando a lamer mi sexo. Yo lo agarro bruscamente de ese cabello castaño perfecto y le obligo a mirarme a los ojos desde abajo, quiero que sepa que aunque yo esté recibiendo placer no dejo de ser la dominante. Aunque como no, él ya lo sabe y me complace con presteza.

Sin embargo no es mi intención correrme de esta manera, así que tirando de su pelo hago que suba a mi altura y lo beso con efusividad, moriendo, lamiendo, marcando su boca como mía otra vez. Coloco sus manos en mis pechos y le indico que debe masajearlos.

Quiero hacerle el amor y que él me lo haga a mí, pero pienso toturarlo un poco antes.

No he tocado su miembro en un buen rato y este se alza excitado, a la vez que supura presemen. Estoy segura de que hasta le duele llevar así un tiempo. Sin dejar de besarle, deslizo una mano entre nuestros cuerpos y agarro delicadamente su erección, la muevo muy despacio, muy muy despacio. Sé que le desespera y es exactamente lo que quiero.

-No, precioso... No aumentaré el ritmo ni me la meterás hasta que yo lo diga.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 16, 2015 1:38 am

Sediento como estaba, el cachorro bajó hasta el sexo de su hermana y empezó a lamerlo con desesperación.

La lengua del chico recorría lentamente hasta el más recondito escondite de su sexo, se deleitaba de los jugos de su amada y procuraba no desperdiciar ni un apice del delicioso y dulzon sabor que desprendía la vampira; jugueteaba con la pequeña parte más placentera de la pelirroja y de rato en rato mordía con suavidad para poder estirar y provocarle el mismo placer electrificante que el sentía cuando Naomi le tocaba.

Un tiron de pelo le hizo levantar la cabeza y los ojos de Turing se encontraron con los de Naomi.
En él se podía ver la desesperación por darle placer, por sentir como se venía sobre su rostro y por lamer el preciado tesoro de su hermana.
De nuevo un tirón de pelo le indica debe hacer alguna otra cosa.

Lentamente, el lupino masajea los pechos de Stark, algo que llevaba deseando desde hacía rato. Las yemas de sus dedos juguetan sobre su piel rozando su pezón pero sin llegar a tocarlo, desea que se desespere así como él está desesperado por hacerle el amor y darle todo el placer posible. Cuando por fin Robert se atrevió a estirar suavemente de la parte rosada de Naomi, esta, empezó a masturbarle de nuevo.

-Amor...

El licántropo no tuvo tiempo a decir nada más, Naomi no iba a dejarle acabar hasta que ella no quisiera y él, desesperado por que aunmentara el ritmo, decidió entretenerse con los voluptuosos senos de Stark masajeandolos, lamiendolos y estiando suavemente de sus pezones.

-Amor... Me vuelves loco...

Sin previo aviso mordió a la vampira en el hombro, se separó de sus senos y se opuso al ritmo que ella marcaba moviendo la cadera con suavidad. Apretó con un poco más de fuerza y colocó la mano sobre la muñeca libre de Naomi dejando caer gran parte de su peso sobre ella para que notase quien mandaba allí.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 16, 2015 9:57 pm

Será cabrón. Quiere dominar, me doy cuenta, pero no se lo voy a poner tan fácil.

Suelto su miembro y lo empujo para que se quite de encima mío y lo consigo, tumbando su musculoso cuerpo sobre la cama. Me coloco encima de él, restregando mi sexo contra el suyo, aprisionando sus manos con las mías, y devoro su boca por completo, mordiéndole en el proceso.

-Crees que mandas? Tanto quieres estar dentro? -sonrío con altanería- Ahora verás.

Me dejo caer de golpe contra su erección, haciendo que entre en mí de una sola vez. Veo en su cara el placer abrumándole y las ganas de embestir una y otra vez, pero yo mando aquí, así que le indico que no debe mover sus caderas. Yo, por el contrario, inicio un lento vaivén que sé que lo está matando.

Subo y bajo por su erección, al tiempo que bajo la cabeza y atrapo de nuevo su boca, jugueteando con su lengua y mordiendo sus labios.

-Me deseas, hermano?
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 16, 2015 10:30 pm

Por mucho que pretendiera ser un dominante, el cachorro no pasaba del estatus de dominado, ponía empeño, sí, pero su hermana sabía como cambiar las tornas y como hacer que el niño se subyugase ante ella.

Por una parte el rubio quería quejarse e imponer sus deseos pero por la otra ¿Cómo arrebatarle el poder a su hermana? La fogosa mujer que sobre él se deslizaba en un delicioso vaivén era un imposible, daba igual cuánto se opusiera o cuánto se quejase, ella hacía lo que quería con él dentro y fuera de la cama. Turing no tenía queja de ello, no al menos la mayor parte del tiempo, pero empezaba a creer que iba a tener que ir siempre abajo.

-Crees que mandas? Tanto quieres estar dentro? Ahora verás.

Un gemido de puro placer inundó la habitación cuando Naomi se dejo caer, aquello era lo que había deseado desde el principio: movimiento brusco, desesperado, pasional.
Quería más, deseaba que fuera ella quien se moviera sobre él sin control, quien le arañase el torso magullado y quien le obligase a sentirse como su mascota. Por desgracia aquello no era así, su hermana se movía despacio, con una lentitud que le desesperaba pero que estaba obligado a acatar como buen hermano que era.

-Llevaba deseandote desde hace años, hermana...

Su rostro se había puesto rojo de la vergüenza. Era cierto que desde su juventud había comprendido que su hermana era una mujer perfecta, afable, cortés, delicada y como no, agradable a la vista, era cierto que desde el mismo momento que había comprendido eso se había dedicado en cuerpo y alma en agradarle única y exclusivamente en ella, pero también era verdad que de vez en cuando su objeto de fantasia cambiaba debido a las necesidades juveniles.

-Supongo que ya te habías dado cuenta de ello.

Sí, con aquellas palabras se refería a las noches de placer que se había dado en su honor, a las erecciones involuntarias que había tenido al verla en la playa, a las veces que se había despertado en plena noche húmedo por el sudor y sus fluidos y a las sábanas manchadas por las poluciones.

Procurando que Naomi no se fijase demasiado en el color de su rostro, acercó sus labios a los de ella para besarla pasionalmente y excitarla. Quería que fuera ella quién necesitase aumentar el ritmo, quien se deseperase como él y quién no viera la vergüenza de cachorro.

Turing trato de zafarse de la pelirroja haciendo fuerza para levantarse y lo consiguio parcialmente. Rodeó a Stark por la cintura con su izquierda y la atrajo hacia él poco antes de intentar incrementar el ritmo del vaivén.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 17, 2015 1:18 am

-Tendría que haber sido ciega y sorda para no darme cuenta de que mi cuerpo te gustaba, hermanito -digo sonriendo- pero si hubiera sabido antes que me querías y que no era producto de simple adolescencia... Si lo hubiera sabido serías todo mío desde hace siglos.

Aún se va a pensar el muy inútil que nunca lo he oído masturbarse, o que nunca he notado sus sábanas manchadas o sus involuntarias erecciones al verme ligera de ropa. Jamás le dije nada, achacándolo a su reciente descubrimiento de la anatomía femenina, pero aunque él nunca lo sabrá, más de una vez me había excitado fijando la vista unos segundos de más en su abultado miembro.

El mismo que ahora tengo de mí, y vaya que el chico está bien dotado. Noto como necesita desesperadamente mayor rapidez y toca mis pechos pasionalmente, al tiempo que se semi incorpora y me besa pegándome a él.

Aumento el vaivén porque yo también lo necesito, tenerlo tan duro y grande dentro de mí me hace humedecerme mucho más y su erección se desliza con facilidad dentro y fuera de mí, cada vez más rápido. Gemimos al unísono, excitados los dos.

-Hermano... te amo... -susurro contra su boca mientras araño su pecho- Yo también te deseaba...

Esta vez dejo que él marque un ritmo más potente desde abajo, yo me dedico a arañarle y gemir su nombre, decirle que es mío hasta la saciedad y colmarlo de besos y mordiscos.

-Robert... dentro...
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 17, 2015 9:51 am

En aquel momento, el cachorro glorificó el día en el que una bestia infrahumana casi arraso con su vida ya que, de no ser así, su longevidad hubiera sido la misma que la de un humano y jamás hubiera llegado a escuchar de la propia boca de Naomi lo mucho que le había deseando a lo largo de los años.

-Yo también te amo, hermana...

Entre gemidos y sudor, Turing empezó a imponer un vaivén más rápido, se trataba armonioso compás en el que la fuerza y rapidez eran las justas y necesarias como para quedarse entre la delgada línea del dolor y el placer.

-Siempre lo he hecho.

Con el nuevo vaivén impuesto, su miembro gozaba del privilegio de poder tocar la profundidad de Naomi. Podía sentir como a cada suave penetración su miembro crecía dentro de ella desesperado por escupir una vez más en su húmeda calidez, como su hermana, enajenada por el placer, gritaba su nombre entre arañazos y mordiscos, como su propio cuerpo se tensaba a causa de los espasmos involuntarios y como su entrepierna se llenaba de los fluidos de la pelirroja.

El primer gran espasmo llego acompañado de una fuerte oleada de placer que erizo por completo el vello de su nuca.

Robert agarro a su hermana con fuerza y tiro de ella hacia abajo, a su vez, la cadera del cachorro le embistio con fuerza. No quedaba casi nada para que una vez más se corriera dentro de ella. Esta vez fue él quien a duras penas lograba articular el nombre de su amada, el placer era tan inmenso que apenas podía abrir la boca sin que gimiera.

Un segundo espasmo, intenso, hizo que de nuevo Turing la penetrase con fuerza al tiempo que la llamaba entre besos.

-Robert... dentro...

La fuerza y busquedad se abrio paso en el armonioso vaivén para convertirlo en puro placer, el miembro del cachorro no aguantaba más, le era imposible, así que finalmente acabó dentro de ella expulsando todo el licor en su interior.

Quizás en aquel momento estaba demasiado extasiado pero durante un instante no pudo extraer su miembro del interior de su hermana. Asustado, intentó extraerlo pero no pudo, aquello se parecía a lo que había leido sobre los perros, el miembro les crecia tanto que hasta que no se tranquilizaban no podían sacarlo por completo.

En aquel momento rezo para que la mezcla de razas fuera imposible y para que Naomi no se diera cuenta de lo que le sucedía.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 17, 2015 10:22 pm

Tardo un poco en darme cuenta de lo que sucede, después de todo su parte lupina puede manifestarse aunque no esté transformado en cosas como esta. Le abraza con suavidad y reparto pequeños besos por su frente y mejillas, intentando que se calme, al tiempo que acaricio su bonita espalda.

-Tranquilo, Robert, no pasa nada...

Le doy suaves besos en los labios, buscando solo mimos y paz, y aunque las dos primeras veces que intento levantarme para extraer su miembro no lo consigo, la tercera vez sale con algo de dificultad de mi interior. Me abrazo a él, el pobre está rojo de verguenza y balbucea que lo siente.

-No te preocupes, pequeño, suponía que podía pasar -confieso- aunque como no había pasado anteriormente, desestimé la posibilidad.

Una vez más calmado, nos besamos de nuevo, esta vez no tan inocentemente. Mi sexo se moja y me recuerda que yo me he quedado a medias y lo beso con urgencia, restregándome contra él.

-Amor... necesito...

A él no le hace falta nada más para saber que pronto su lengua me hará gozar.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 17, 2015 10:54 pm

Una vez pudo extraer su miembro del interior de su amada, se abrazó con ternura a la mujer que no le había juzgado por su naturaleza canina. Apreciaba el gesto, los mimos, los besos y que le acaricia con ternura aun cuando necesitaba terminar.

Viendo cuánto necesitaba Naomi correrse, Turing beso tiernamente a su amante para luego bajar directamente hasta su sexo. Una vez allí, aspiró profundamente el aroma de su hermana y acercó la lengua hasta su intimidad, se entretuvo lamiendo lentamente a su hermana, empapandose de sus fluidos y disfrutando de los pequeños espasmos que su amor tenía.

Para compensar lo que había pasado, el cachorro acercó los dedos hasta su rostro, los lamio e introdujo en el interior de Naomi. Obviamente sus dedos no eran ni igual de largos ni igual de gruesos que su miembro pero teniendo en cuenta que no solamente se los introducía, estaba seguro de que su hermana lo iba a disfrutar.

El ritmo del vaivén que imponian sus dedos era rápido pero el de su lengua era lento y tranquilo; podía notar bajo su boca como su intimidad crecia y se endurecía, como rezumaba fluidos y se peleaba por conseguir el orgasmo.

Cuando su hermana termino, saco los dedos y subio hasta los labios de Naomi para besarle tiernamente y acercarle lo que había extradido de su interior. La yema de sus dedos recorrieron los labios de la vampira mojandolos no solo de los fluidos de Turing sino también los de ella, mancharon su boca mientras se abrían paso hacia su interior para que los limpiase.

-Te amo princesa, siento lo que ha sucedido. No sabía que esto podía ocurrir.
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Re: Doscientos quince grados fahrenheit [Priv. (+18)]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 20, 2015 1:04 am

Dicen que todos los hombres buenos están casados o son gays, pero Robert es la excepción a la regla. Abrazo a mi lobo después del increíble orgasmo y lo beso, limpiando mis fluidos de sus labios.

Lo amo, no cabe duda.

-Tranquilo, pequeño -le aseguro- no ha pasado nada. Está bien, cachorro.

Le hago rabiar, mientras nos hacemos los típicos arrumacos de después de hacer el amor, mientras hacemos planes para el resto del día (no, no sólo nos dedicamos a descubrirle a mi querido hermano los placeres del sexo, aunque... no estaría mal).

Aunque de momento... me desperezo, me abrazo a mi hermano y decido que vaguear hasta que tenga otra cosa mejor que hacer es una buena idea.

-Te amo, precioso.
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