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Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

 :: Rol :: Afueras de la ciudad :: Bosque :: Termas

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Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 08, 2015 6:25 pm

En algún lugar perdido del bosque, a unos kilómetros de la ciudad de Sakurai, el dragón azul había encontrado aquel pedacito de paraíso en el infierno que era la ciudad para alguien de su raza y condición. Por suerte su última ama parecía haberlo abandonado y ahora disfrutaba de una ilusoria libertad, podía estar donde quisiera, siempre que no se alejara mucho de la ciudad, pues un dispositivo acoplado a su cuerpo le impedía alejarse mucho y si lo hacía, sufría primero molestias, luego punzadas de dolor y por último, aunque nunca lo había experimentado, un dolor desgarrador que le impediría pensar en nada mas que aquello hasta morir y como había probado los dos primeros niveles, no estaba dispuesto a probar el tercero.


Aunque le encantaba nadar en agua fría, el agua caliente le sentaba mucho mejor, sobre todo cuando tenía alguna herida o dolor, o como en aquel momento,para paliar los efectos del celo que comenzaban a hacer estragos con él. Estaban ya en primavera, y eso iniciaba una época que para un dragón solitario, podía ser terrible si no se apareaba con regularidad. Las termas eran grandes, pero tampoco quería llamar la atención de alguien que pudiera pasar por allí de casualidad, pues duda que aquel lugar no fuera conocido por otras personas o seres que podrían molestarlo o causarle problemas. De modo que había adoptado su tamaño chibi, en el que seguía siendo morfológicamente igual que en su forma normal, solo que de un tamaño mucho mas reducido. 

Kalec era un dragón azul elemental del agua,las escamas de su pecho, vientre y membranas eran de color celestes, el resto de un azul normal, por la columna tenía una hilera de placas azul oscuro, las garras, cuernos y un apéndice con forma de lágrima en la punta de la cola eran como de cristal azul oscuro o zafiro. Su pecho era amplio, hocico corto y redondeado. Solo alguien que supiera de dragones podría deducir que se trataba de un macho, pues los órganos genitales estaban por dentro del cuerpo, marcando la zona de entre las patas traseras con un ligero abultamiento.

Había estado nadando durante un largo rato en las humeantes aguas termales, y ahora, había encontrado una piedra plana, que estaba un poco sumergida en el agua, cubriendo al dragón solo con unos pocos centímetros de agua caliente. Este tenía los ojos cerrados, relajado, pero sin bajar nunca la guardia, atento a cualquier ruido u olor que pudiera percibir con sus agudizados sentidos.
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Jue Abr 09, 2015 11:48 pm

¿Quién dijo que había una hora en específico para ir a las termas? Los gemelos no tenían la costumbre de un baño en aguas termales, de hecho, jamás se habían tomado la libertad de visitar algunas. Ni cuando vivían como familia ni cuando ambos tomaron caminos separados; pero dado que este día ambos despertaron con un amor fraternal inexplicable (claramente debido a un episodio desagradable vivido en el Mercado negro algunos días antes de su nueva huida) se propusieron la tarea de buscar algunas termas en la ciudad de Sakurai.
 
Habían parado en la ciudad, ambos juntos por única ocasión para dedicarse a buscar en folletos y preguntado a la gente la ubicación de algunas termas, y también para reunir un poco de dinero; Vladimir se había dedicado aquel día a hacer una distracción, ganar dinero “limpiamente” tocando la guitarra junto a un vagabundo que se encontraba cerca, pero claro, Millovan tuvo más éxito metiendo las manos en bolsillos ajenos sin que estos se percataran.
Después de algunas horas de dedicarse a aquello ambos hermanos se reunieron como niños pequeños que han adquirido nuevos juguetes, y sentados en la entrada de un almacén comenzaron a contar su dinero -Cuarenta y siete dólares...- dijo Vladimir, quien era en verdad quien contaba el dinero; Millovan solo lo miraba atento mientras jugaba con hormigas en el suelo.
-Me parece suficiente…de cualquier manera debemos regresar antes de que nos busquen.- dijo Millo mientras cogía todo el efectivo del suelo y se ponía de pie dispuesto a entrar al almacén, Vladimir lo siguió y tomaron una canasta, en donde comenzaron a tirar cuanta cosa se encontraban (más que nada comida y una mochila en donde cargarla), como irían al bosque (lugar en donde era más probable encontrar las termas) necesitaban alimentos y si acaso unos trajes de baño.
La gente se quedaba mirándolos por minutos, y varias chicas se paraban frente a ellos quedando estáticas ante la sonrisa que Millo les dedicaba, incluso escuchaban murmullos que decían ”¿Has visto a esos albinos?, ¡Qué suerte que ambos sean guapos e idénticos!, ¿Crees que me responda si le saludo?” entre otras.

Debido al carácter de Vladmir, el simplemente ignoraba a las personas, aunque de vez en vez sonreía ante el narcicismo de su hermano ”Nunca cambiarás Don Juan..” pensaba. Tomaron dos trajes del baño al azar y los echaron en la canasta, no importaba el diseño o la forma, simplemente los usarían aquel día y lo más probable es que los desecharan después de aquello; pagaron y se fueron del lugar, todo el efectivo se fue en aquella compra, lo cual también era conveniente, así no tendrían que preocuparse en ocultar el dinero en su regreso a la celda.
 


Caminaron atravesando la ciudad y así se adentraron en el bosque, había sido una caminata un tanto larga y pesada, además de que en su forma humana la condición física de los pegasos no es muy buena… Millo se detuvo cuando ya estaban lejos del inicio del bosque y le entregó la Mochila a su hermano dirigiéndole una sonrisa traviesa -¿Quieres que te lleve Vladi?- le preguntó, insinuando una transformación sólo por aquella ocasión, a lo que su hermano se colocó bien la mochila y negó con la cabeza -No me parece buena idea Millo…puede que alguien nos vea..- se dio la vuelta y siguió caminando, podía divisar una especie de laguna a lo lejos, aunque no demasiado cercana ”Aunque no sean termas…servirá.. se dijo a sí mismo y suspiró debido a que la idea de su hermano ahora no le parecía tan absurda….

 
Millo reflexionó durante algunos segundos, pero llegó a la conclusión de que después de todo su hermano tenía razón, así que apresuró el paso para alcanzarlo. Tenía en su rostro una expresión de duda, si es que tenía tan buen raciocinio -¿Cómo es que te capturaron tan rápido?- dijo con la simpleza de una persona que pregunta la hora, sin saber que su hermano era bastante sensible ante esa interrogante..Siempre se había preguntado cómo era posible que Millovan, quien era mucho más imprudente que él hubiera durado más con su libertad.
Vladimir decidió ignorar la pregunta y siguió caminando; ambos comenzaban a sentir un poco de calor, el cual era visible en sus ropas, las cuales estaban comenzando a humedecerse por su sudor, era más que obvio que estaban llegando a las termas, no fue necesario caminar demasiado para divisar el agua y vapor proveniente de esta, a unos pasos más ya se encontraban a orillas del agua.

En ambos se dibujó una sonrisa de niños traviesos y por la mente de ambos como si de una sola se tratase pasó lo mismo; comenzaron a despojarse de sus ropas y rápidamente se colocaron los trajes de baño, dejando las ropas tiradas al azar en la hierba y la mochila de igual manera en el suelo, podría escucharse desde lejos cómo los hermanos se reían y hacían ruido al pisar la hierba del suelo, pues ambos tenían la misma idea; -¡¡¡BALA DE CAÑON!!!- gritaron ambos al mismo tiempo mientras saltaban encogidos hacia el agua de manera que salpicaron una gran cantidad de esta misma por todas partes, causando un escándalo al caer…
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Vie Abr 10, 2015 11:20 am

Kalec estaba muy relajado y tranquilo, era fantástico que aquel lugar fuera tan poco visitado, quizás se debía a lo aislado que estaba de la ciudad, pues era una buena caminata, por suerte, él podía volar y lo que sería unas horas de viaje, para él solo sería unos minutos de vuelo. Justo estaba empezando a sentirse en sus anchas, tanto como para que por su mente agitada por el celo empezara a dibujarse la idea de que era un buen sitio donde “tocarse” sin que nadie le molestara, pues no había conseguido encontrar a nadie de momento con quien hacer travesuras. Se incorpora un poco, sentándose de lado y alzando un poco una de sus patas traseras y cuando estaba dirigiendo su hocico para lamerse, escucha un ruido que le hace bajar de golpe la pata, y con el puente del hocico muy rojo, mira hacia el bosque de donde parecía venir aquellos ruidos, como el de algo o alguien corriendo entre la maleza.  Entonces da un salto sobresaltado, poniéndose en pie y abriendo mucho los ojos cuando dos tipos salen de entre la maleza, con un gran salto, encogidos ene l aire mientras gritaban algo que el dragón no llega a entender, pues los dos chicos caen al agua formando no solo una gran salpicadura que se dispersa hacia todos lados, si no, una ola de considerable tamaño que el dragón se la ve venir, reflejándose en los grandes ojos azules del dragón, que estaba tan estupefacto que no le da tiempo a reaccionar y la ola lo barre de la piedra plana donde había estado tumbado.
 
Un par de segundos después, sale del agua, tosiendo un poco y maldiciendo furioso entre dientes, mientras trema de nuevo a la roca, la cual solo la cubría unos centímetros de agua. El dragón clava su furiosa mirada en los otros dos, pero teniendo en cuenta su pequeño tamaño, más que intimidar a nadie, lo que podría provocar son carcajadas y quizás unas ganas irresistibles de achucharlo como a un peluche.
 
-¡Eh! ¡Vosotros dos! ¡Pedazos  de trozos de cachos de zopencos! ¿¡Por qué no miráis por dónde vais?! Casi conseguís que me dé un maldito ataque…-Dice mientras se sienta sobre el trasero con firmeza, algo despatarrado y desgarbado. Luego lanza una mirada maliciosa y con una sonrisa socarrona el dragón agita un poco la cola.- Bañadores, ¿eh? ¿Tenéis miedo de que alguien os viera el “pajarillo”? –Ríe con ganas.-No parecéis amos… ¿Sois del mercado negro o de alguna tienda legal?- Pregunta mientras en su mirada sigue teniendo aquel brillo, divertido y socarrón. Entonces parece reparar en algo.- Por mis escamas… sois clavados… muy parecidos…- ¿Os han clonado o algo así?.- pregunta ladeando curioso la cabeza.
 

Hablaba con bastante descaro, de haber sido amos se habría mostrado mucho más educado y sumiso, pero al ser de su misma “condición” dejaba salir su genio y personalidad. Aunque era peligroso hablar así a un par de desconocido, uno nunca sabía cómo podía reaccionar la gente si se le hablaba en aquel tono y se insinuaba ciertas cosas.
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 11, 2015 10:01 am

Ambos hermanos salieron a flote en el agua, dado que aquella parte a donde habían saltado era profunda no tuvieron problemas de espacio con el clavado, y como aquel día su conexión estaba a todo lo que daba ambos concordaban en tirarse ahora desde lo alto de un arbol de 5 metros, sería doloroso si caían mal, pero valía la pena intentarlo.

Millovan, como siempre, fue el primero en salir del agua y sacudir sus cabellos bruzcamente para acercarse al arbol que haría de plataforma y mirarlo analítico durante algunos segundos -Esta bastante maltratado, será fácil subir- pero esto termina de mencionarlo mientras ya va por la mitad de la altura total que iba a subir;  Vladimir iba apenas saliendo del agua, echando de forma simple su cabello hacia atrás, dado que no era tan largo como el de Millovan no era necesario sacudirlo.

Finalmente Millo llegó al lugar desde el que saltarían y le dirigió una sonrisa "ejemplar" a su hermano, quien le ignoró al escuchar como un pequeño ser azul se dirigía a ellos con rostro de enojo y palabras un tanto subidas de tono -¡Millo! ¡Mejor que eches un ojo a est-! no pudo terminar de hablar al verse interrumpido por el ánimo de su hermano, quien gritaba a todo pulmón ¡Es el guardián de las termas!- Vladimir se llevó enseguida la mano hacia la frente y sonrió negando levemente con la cabeza, su hermano después de todo seguía siendo un crío. 

-¡Baja de ahí Millo! ¡Tu pitufo tiene algo que decir!- miraba al dragón mientras le gritaba a su hermano que bajara, pero no escuchaba respuesta,  lo cual no se le hizo extraño ya que su hermano había gritado semejante tontería; se sentó en una roca fuera de las termas, dejando al descubierto su cuerpo cubierto sólo por el short de traje de baño y no despegaba su mirada del dragón pues se le hacía interesante...parecía un peluche..-Vaya, lo siento...- le dijo al dragón, pero si poder decir más volteó enseguida al escuchar a su hermano ¡¡Wuaaahh!!- abrió los ojos tanto como pudo y cubrió su boca con el puño en señal de empatia por el dolor, Millo había resbalado del arbol y había ido a dar al agua de panzaso. Vlad no pudo evitar soltar una carcajada, que su hermank pudo escuchar al salir del agua unos segundos después, sujetaba su estómago y tomó asiento al lado de Vlad con una sonrisa de dolir y satisfacción

Ambos escucharon al dragón seguir hablando, pero sólo milli fue capaz de contestar, aunque aún le faltaba el aire por la caída -Pareces de esos a los que les gusta espiar las termas...jajaja- le dijo mientras se reía y le daba de codazos a su hermano para que riera también, pero éste solo mantenía una sonrisa discreta, le había causado gracia aquello.

-¿Vas a llevarnos de vuelta? ¿o para qué buscas informarte?, pequeño ser azul..- esta vez contestó Vladimir manteniendo contacto visual con el dragón,  Millo solo sonreía  y en cuanto escuchó lo de ka posibilidad de la clonacion sus ojos se iluminaron, si, señal de ideas estúpidas,  pero mas bien decidió resoinder -No, no, somos gemelos de nacimiento. .- sabía que no era como si podían confiar en el dragón pero no parecía cazador ni nada por el estilo, Millo se echó hacia atrás en la piedra y suspiró extendiendo los brazos -Fue intenso eso macho!- se refería a su hermano pero no le molestaba que el pequeño dragón opinara, Vladimir seguía riendo debido a lo sucedido pero a millo ya no le importaba, se había acostumbrado a  ser el chiste de Vladimir.
Los hermanos se mantenían mirando al dragón preguntandose si seria de dragón de verdad su piel o imitaciones..pero parecia saber real,  escamas y todo..pero ¿Qué haría un dragon allí?
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 11, 2015 1:47 pm

Irritado el dragón ve como los dos chicos prácticamente lo ignoran, como si no fuera nada, lo que lo enfurecía más, haciendo poner las escamas del lomo de punta, haciéndolas chasquear con fuerza.  Además de ignorarlo se burlaban de él llamándolo guardián de las termas, el dragón tenía deseos de lanzarse a por aquellos dos tipos, morderles y sacarlas las entrañas o los ojos. Pero si hería a un par de mascotas o esclavos, luego podría castigarlo severamente, sobre todo si aquellos dos tenían amo o ama. Cuando el otro lo llama pitufo, es la gota que colma el vaso, abriendo las fauces, lanza un gran chorro de agua tan helada, que no sería rato que la cara de Vladimir quedara cubierta de escarcha, con el pelo y las pestañas cubiertas de hielo.
 
-¡Soy un dragón, y mi nombre es Kalec!-Gruñe rabioso.- Eres un mal educado…-dice muy irritado. Aunque el aliento de agua helada del dragón podría ser devastador, no lo había usado con intención de herir o matar, solo de dar una lección a aquel tipo mal educado.
 
Kalec da un respingo al escuchar el grito y el tremendo golpetazo que hacía un cuerpo al caer en “plancha” en el agua. Se vuelve a mirar al otro chico, el cual sale del agua sujetándose el estómago, el dragón gruñe molesto y enfadado por como aquellos chicos se comportaban. Cuando se sientan juntos, el dragón mira desdeñoso y socarrón los bañadores que ambos llevaban, él siempre había encontrado absurdo y divertido la gente que se bañaba con ropa. Pero lo que sugiere uno de los dos hermanos con lo de ser un espía hace enrojecer al pequeño dragón.
 
-¡Claro que no soy un espía! Estaba aquí antes de que llegarais vosotros dos.- dice el dragón ofendido y enfadado. -No os voy a llevar a ningún sitio, soy un esclavo mascota al igual que vosotros dos, supongo.- dice mientras se sienta sobre el trasero, en una roca que solo estaba cubierta por unos centímetros de agua. El dragón se sienta despatarrado y relajado, no había nada a la vista que indicara su sexo, pero por su voz podría deducirse que era macho.- Y me quiero informar para saber con quién trato, eso es todo.- dice el dragón encogiendo las alas con indiferencia.

 
El dragón no era capaz de aguantar mucho la mirada, quizás fuera por  la forma en la que había sido educado o por como lo habían tratado desde que era esclavo. También podría ser por que se sentía algo intimidado y se mostraba  sumiso de forma natural ante los dos hermanos.
 
-Ya veo… gemelos… -Dice el dragón asintiendo para sí mismo, como si confirmara sus sospechas.- Es estupendo tener hermanos…-dice el dragón con cierto deje de tristeza, pero enseguida se pone serio, intentando aparentar tranquilidad.- No es bueno que llegues a la tienda o a vuestro amo con heridas o dolor, puedo ayudaros con eso, mi saliva tiene cierto poder curativo, ayuda con heridas, dolores, inflamaciones y cosas así.- Dice el dragón azul, que no quería llevarse mal con alguien con los que quienes en un futuro podría compartir vida, pues nunca se sabe si acabarían siendo los esclavos más cotas del mismo dueño o incluso compartir habitación en el mercado negro, aunque de momento el dragón se había librado de aquello.
 

El dragón dio a entender con todo aquello que él también era una mascota esclavo como ellos dos, pero que por una u otra razón en ese momento se encontraba en una especie de libertad, fuera del mercado negro. Parecía ser un joven adolescente como ellos, pese a aquel pequeño tamaño que el dragón tenía en ese momento. Al ser ellos también criaturas mágicas, podrían tener algunos sentidos más desarrollados, y si tenían buen olfato, podrían detectar un olor almizclado del dragón, que indicaba que estaba en celo.
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 11, 2015 9:39 pm

Vladimir se echa un poco hacia atrás recargándose con los brazos en la piedra para no caer, su piel se puso como piel de gallina y su rostro dejaba notar lo inesperado que aquello había sido para él; tenía el rostro cubierto de escarcha helada, tenía sobre todo agua en todo el pecho por lo que un escalofrío recorrió todo su cuerpo ”Este tipo tiene mal humor…” pensó mientras se erguía de nuevo y con las manos se masajeaba el rostro congelado intentando contestar, pues no podía mover muy bien el rostro -Vale, si, como sea, aquí el agresivo eres tú Kalec..-pero eso no evitaba que riese ante el dolor de su hermano, el cual, bueno, claro que se había reído por el hielo que se encontraba en las cejas de Vladimir y con gracia comenzaba a jalarlo de las cejas para retirar el hielo, riendo por las muecas de dolor de su hermano entre risas comenzando a charlar con el dragón -Bueno, kalec, tendrás que perdonarle…no siempre es tan “mal educado”- se detuvo durante un segundo de lo que hacía y con los dedos hizo seña de comillas al momento de mencionar que su hermano era mal educado; siempre era gruñón y demasiado educado..No sería una buena experiencia que cuando por fin estuviera disfrutando de dejar los modales a un lado le dieran una lección...
Dejó de atender las cejas de su hermano y llevó ambas manos a la roca por debajo de sus piernas, era una posición cómoda para Millo -Yo soy Millovan, y el “maleducado” es Vladimir, somos esclavos, si es que te refieres a que nos están tratando de vender en el mercado negro...- ambos evitaban verse a sí mismo como “esclavos”, no eran esclavos de nadie ni lo serían, pues su plan era escapar en cuanto alguien les comprara y volver quizás con su familia, o cada quién por su lado.
Vladimir tenía las manos colocadas en su rostro, tratando de calentarlo puesto que estaba comenzando a doler debido al hielo -¡Te has pasado Poliwag! Esta mierda duele!- le dijo, ignorando totalmente su explicación acerca de quién había llegado primero y todo lo posterior. Millovan no pudo evitar botarse de la risa (vaya que estaban risueños ese día) debido a la manera en que Vladimir llamó al dragón, era inusual que Vladimir dijera cosas graciosas, pero oh, aquel día ya iban dos -¡¡Poliwag!!- siguió riendo hasta que no pudo más y se sujetó la barriga, cayendo hacia un lado de la piedra y aún sin parar de reír, Vladimir simplemente rió en voz baja aunque esta vez sí que pudo oírse..Vaya dueto.
 
Vladimir le da una leve patada a su hermano para que deje de reír, pues aun después de unos cuantos segundos este seguía riendo y podía verse y escucharse como le faltaba el aire, con una sonrisa en el rostro Vlad retiró las manos de su cara, la cual estaba ahora simplemente mojada, pues el hielo se había derretido y miró al dragón a los ojos, aunque pasó su vista por su figura, la cual era rara, quizás no era capaz de transformarse en humano como los gemelos..-Millo nos ha introducido ya, ¿por qué no te relajas? ¿No has venido aquí para ello?- su voz estaba tranquila y queda y era notorio que a diferencia de su hermano él sabía cuando parar de actuar como un crio.
 
Millovan, después de algunos segundo más, casi un minuto de risas..se incorporó de nuevo y se sentó esta vez en el suelo con las piernas en mariposa, -¡En verdad lo es!- a pesar de no siempre llevarse bien, a Millovan siempre le había agradado la idea de tener un gemelo, le gustaba bromear acerca de cuál era cual, ya que generalmente la gente que sólo sabía sus nombres no podría diferenciarlos por una descripción que alguien más le diera…eso cuando Vladimir no se cortaba el cabello, pues en esas contadas ocasiones, ambos lucían exactamente iguales; a excepción de su color de ojos.
El abdomen de Millo se encontraba de un color rojizo, producto de la caída que había sufrido antes, y bueno, aquello era realmente visible ya que su piel era demasiado blanca; no le preocupaba del todo, pues usaría ropa dentro del mercado negro, sin embargo le era incómodo…antiestético..
Se precipitó sobre el dragón y tomo asiento a su lado al ver que se encontraba ya más tranquilo, aunque siempre sentándose con posiciones extrañas…parecía más mono que Pegaso.
-¿Entonces puedes hacer algo al respecto?- señalaba su estómago mientras recibía una mirada de su hermano, la cual correspondió con una sonrisa alegre, ambos estaban disfrutando mucho aquella “escapada” y bueno, aunque Millo lo demostraba más que él, le agradaba conocer a alguien que no fuese un amo o algún cazador..jamás habían tenido la oportunidad de platicar con otro “esclavo” más bien, ser mágico.
 
Vladimir se quedó mirando al dragón por algunos segundos, no podía notar símbolo alguno de su género, más que un tenue olor que el dragón desprendía desde hacía un rato, entonces le vino a la cabeza qué época del año era, y por el tono de voz y el carácter que tenía el dragón supo sin tener que pensar durante mucho tiempo que era Macho, se le ocurrió que aquel olor quizás era producto del celo que este poseía, apartó la mirada un segundo y rió, pues quizás estaba así de alterado por que ambos gemelos habían arruinado su momento de “paz”.
Estaba dispuesto a dejar aquel tema de lado, dado que sería imprudente e incómodo preguntar algo tan íntimo, pero al parecer su hermano no pensaba de la misma manera…-Por cierto…Kalec, ¿Eres macho o hembra?..- le preguntó  Millo al dragón mientras se inclinaba hacia el frente para mirar entre sus patas delanteras buscando algún indicio…si es que no estuviera seguro de que kalec era macho, aquello podría ser bastante incómodo para una dragoncita…”Serás estúpido Millovan..” Vladimir comenzó a reír, girando un poco su rostro hacia un lado para que no fuera evidente que aquello le había causado demasiada gracia, no tanto por evitar la mirada de su hermano, quien también había comenzado a reír levemente, si no porque sabía que el dragón se exaltaría ante la pregunta..
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Dom Abr 12, 2015 12:30 pm

El dragón emitía un constante gruñido bajo y tenso, como si estuviera a punto de soltar algún rugido, pues aquellos dos tipos lo sacaban de quicio, parecían mayores que él si fuera humano, pero eran como cachorros… o potrillos, si el dragón supiera que eran pegasos, no olían a humano, pero el dragón nunca antes se había cruzado con pegasos y no sabía identificar la raza o especie de aquellos dos gemelos.
 
-No deberíais hablarle así a alguien que no conocéis.- dice el dragón con fastidio.- Si he hecho eso es porque me habéis sacado de quicio.- dice a Vladimir, tratando de explicarse un poco por su ataque.- Aunque lo siento… no debía haberlo hecho.- reconoce a regañadientes después de que Millovan se disculpara por su hermano.
 
El dragón permanece sobre la roca algo más tranquilo, dejando de gruñir y moviendo suavemente la cola, la cual tenía en parte sumergida en las aguas y provocaban ondulaciones en la superficie de las aguas termales. Observa como Millovan se acomoda mejor en el lugar donde ambos hermanos estaban sentados.
 
-Millovan y Vladimir…-repite el dragón ladeando la cabeza graciosamente.- Son nombres extraños pero bonitos.- dice el dragón, que no quería llevarse mal con aquellos chicos, no solo porque fueran esclavos como él, si no, que estaban en superioridad numérica y no quería enfrentamientos.
 
Cuando el otro le vuelve a insultar llamándolo de alguna forma que sabía que era ofensiva, gruñe con intensidad, mostrando los dientes y erizando las escamas del lomo. Lo peor es que los dos hermanos empiezan a reírse, el dragón deseaba abalanzarse sobre ellos y desgarrarles aquellas malditas sonrisas de sus caras.
 
-Ha venido a relajarme, ciertamente, pero me cuesta mucho cuando hay dos…-se muerde la lengua para no decir un insultos.- Tipos insultándote…-Dice furioso, con los dientes apretados y agitando la cola amenazadoramente tras él.
 
Se pone tenso cuando el hermano que más se había estado riendo, se acerca encima aceptando su oferta de ayuda, el dragón gruñe con enfado, mientras que el otro se sienta a su lado.
 
-Sí, puedo hacer algo, pero me debéis un favor…-dice el dragón, haciendo saber que no hacia aquello por caridad.
 
El dragón se acerca a Millo, se mete entre sus piernas y se impulsa, apoyando las patas delanteras en el pecho del otro, por lo que el hocico del dragón queda a pocos centímetros de la cara del chico. El olor del dragón era almizclado debido al celo, pero luego no tenía ningún mal olor que pudiera relacionarse con los reptiles, tenía un olor a fresco y limpio, el dragón le empuja un poco con las patas delanteras.
 
-Túmbate y no te muevas.- Le pide, esperando a que el otro se tumbara sobre la espalda.
 
Una vez tumbado, el dragón, ni corto ni perezoso, se sube encima del otro, no pesaba mucho y no debería resultar muy incómodo, pero sin más, se sienta sobre el trasero justo… sobre la entre pierna de Millo. Baja el hocico al estómago de este y empieza a pasar su lengua, húmeda y caliente, desde la goma del bañados hasta donde estaba todo enrojecido por el golpe. Las lamidas son lentas y suaves, aplicando una buena cantidad de saliva, mientras que la cola del dragón se movía un poco rozando entre las piernas del chico.
 
Era verdad que el dragón se encontraba muy alterable debido a que el celo le provocaba muy mal humor, sobre todo si no podía aparearse con regularidad o al menos tocarse. Cuando el otro le pregunta sobre si era macho o hembra, el dragón gruñe un poco molesto, pero realmente no parecía que la pregunta le afectara mucho.
 
-¿Aun no lo habéis deducido? –Dice algo molesto, mientras sigue lamiendo el estómago del otro.-  Aunque no se vea nada, soy un macho, es solo que todo está escondido bajo mis escamas.- explica mientras lamia lentamente, moviéndose un poco y frotando inevitablemente su cuerpo contra el del chico. –Podéis comprobarlo.-dice desafiante, aunque evidentemente hablaba en broma, pues lo dice riendo un poco.
 

Cuando Millo mira entre sus patas delanteras, le deja hacer sin darle más importancia, entre las patas traseras del dragón se notaba un ligero abultamiento y si tenía buena vista podía ver una fina y disimulada ranura entre las escamas por donde saldría el miembro del dragón.
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Jue Abr 16, 2015 8:52 pm

-Tranquilo Kalec, tomas todo muy a pecho!- menciona Millo al momento en que el dragón azul le empuja hacia atrás para que se recueste, cosa que hace sin ninguna resistencia e inclusive con la mirada perdida al parecer en el aire mismo dejando más que claro que se encontraba absorto en sus pensamientos, Vladimir observaba al pequeño dragón colocarse por encima de su hermano y tomar asiento justo en la entrepierna de este, a pesar de no ser mal pensado no podía evitar relacionar aquello con el olor que desprendía el dragón, más para colmo Millovan no parecía percatarse de ello, inclusive había dejado de contestar a las preguntas, por lo que Vladimir tuvo que hacerlo..aunque no se tratase realmente de una interrogante.
-¿Y cómo cobras dichas...deudas..?- Vladimir se echó el cabello hacia atrás y sin mantener sus ojos clavados en el dragón extendió uno de sus brazos para sujetar la mochila que se encontraba a escasos centímetros de la roca en que estaba sentado, una vez la tuvo en sus manos la abrió y sacó una barra energética,  tiró la mochila a un lado y poniéndose cómodo comenzo a comer mientras esperaba por la respuesta. Millo por su parte volvió en si al sentir las lamidas del dragón que le provocaban cosquillas, su piel se erizó y se retorcía levemente esperando no estorbar al trabajo del dragón -Esto...¡da cosquillas!- sujetaba la cabeza del dragón sin hacer fuerza, sólo para asegurarse de no interrumpir su trabajo al estarse riendo, pues su abdomen se movía mucho debido a la risa. Como consecuencia no pudo contestar seriamente a la aclaración que había hecho el dragón, mas bien para sus afentros sonreía a modo de satisfacción, lo había deducido pero no estaba seguro, recién lo habia confirmado -Era sólo una pregunta, lo supe por tu voz de dragón varonil!- el humor de Millovan no desaparecía ni por que estaba ciertamente extrañado por el roce que inevitablemente se daba con el cuerpo del dragón, Millovan había notado también el olor que este desprendía y sabía lo que significaba (el también sufría en la época que le tocaba el celo, pero siendo bastante atractivo no le costaba mucho quitarse el sufrimiento de encima; y pronto entraría en aquella época).
Vladimir se aburría de mirar a esos dos, solamente comía lentamente la barra energética y miraba las aguas termales, eran bastante extensas como para quedarse en un sólo sitio. Al mirar cerca de donde se encontraba su hermano vio una cara peculiar, que después se vio acompañada por el ruido del estómago de Millovan y una petición prevista -¡¡Vladimir!!- Millovan se echó hacia el frente de inmediato y se colocó con los codos en la roca, de manera que kalec no cayese por el movimiento repentino que había hecho -¡Dame una barrita,maldito buitre!- era habitual que ambos hermanos se insultaran o hablaran de maneras despectivas entre sí, por lo cual la gente que les miraba en lugar de incomodarse por aquellas palabras reían o simplemente les miraban con calidez, eran escenas mas que nafa cómicas pues ambos hermanos sonreían al escuchar al contrario llamarle con algo nuevo que esperaba le molestase...pero no era así -¡Perrito, perrito!- Vladimir sujetaba con la mano libre una barrita y la sacudía en el aire enfrente de Millovan, este simplemente se reía y le arrebató la barrita a su hermano en un acto rápido que no le dio tiempo a a Vladimir de reaccionar, este se mantuvo de pie y se estiró dando a entender que estaba aburrido.
Millovan abrió la barrita y se la llevó a la boca, entonces le dirigió la mirada a Kalec y dando una mordida a la barrita se la retiró de la boca y la giró hacia kalec -¿Quieres?- el masticaba pero aún asi le dedicaba una sonrisa que parecía infantil, lo rojizo de su pecho había desaparecido y el dolor también, ahora solo sentía una gran capa de saliva...
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 12, 2015 12:28 pm

-No me gusta que me tomen el pelo… eso es todo…-responde el dragón con un gruñidito mientras seguía con su labor de lamer el estómago dolorido de Millo.
 
Era evidente que a Kalec no se daba cuenta o no le importaba el lugar que había elegido para posar su trasero, pero Millo podía notar el continuo roce del cuerpo del dragón mientras este se movía delante y atrás para ir lamiendo su estómago.
 
-¿Los favores? Bueno, dependiendo del tipo de pago que acepte la otra persona, como esclavo no tengo mucho dinero y por lo tanto hay muchas cosas que no puedo tener… Sé que vosotros tampoco lo tenéis y no voy a pedir que robéis para mi…-dice el dragón moviendo un poco la cola.- Suelo pedir por ejemplo presas de caza a los que sepan hacerlo… Aunque normalmente y debido a la época en la que estoy, suelo pedir sexo, pero tampoco obligo a nadie a aceptar eso, siempre pueden devolverme el favor más delante, de alguna otra forma.- dice encogiendo las alas con indiferencia.
 
Mientras curaba a Millovan, mira de reojo como el otro sacaba algo de la mochila y empezaba a comer, no le da importancia pues no suele gustarle aquel tipo de comida, a no ser que fuera chocolate o algún tipo de dulce, y al dragón no le olía a nada de aquello, al menos de momento. Estaba tan tranquilo cuando de repente Millovan dice algo de unas cosquillas y lo sujeta por la cabeza. El dragón lanza un gemidito de sorpresa, que suena como de sumisión, pero al darse cuenta del ruido que había echo, carraspea y gruñe un poco, pero se mantiene inmóvil, siguiendo con su trabajo.
 
-Sí, lo sé, no te muevas…-dice el dragón mientras lamía hasta el borde del bañador de Millo. Cuando escucha que el otro ya sabía que era un macho, resopla un poco, expulsando vapor de agua por los hollares del hocico.- Como quieras…-dice divertido ante su “desafío” de que comprobaran que era un macho.- Yo estoy seguro de que lo eres…-dice haciendo presión con su trasero sobre la entre pierna de Millo. –O quizás solo sea la tela del bañador…-dice con indiferencia.
 
Entonces Millovan al ver que su hermano comía, se incorpora un poco, sobre los codos y le exige que le dé también algo de aquella comida. Kalec presta un poco más de atención para fijarse que era aquello por lo que discutían, quizás estuviera bueno. Resopla y sacude la cabeza cuando los ve discutir como niños pero no dice nada. Finalmente Millo consigue arrebatar a Vlad una de aquellas cosas y tras darle un mordisco, que ofrece un bocado.
 
-¿Qué es?- pregunta curioso, acercando el hocico y olfateando un poco la barra antes de darle un pequeño mordisquito, por si no le gustaba no verse obligado a tragarlo.

 Seguía sentado sobre la entre pierna de Millo y allí seguiría hasta que los hermanos decidieran si pagar su “deuda” con el dragón dándole lo que quería o si preferían de verle un favor para otro día y disfrutar de un amistoso e inocente baño. La saliva de Kalec era cálida y resbaladiza y producía un agradable cosquilleo, señal de que estaba actuando en la zona afectada por el impacto del chorro de agua que le había lanzado.
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 26, 2015 8:24 am

Vladimir masticaba la barrita mientras de reojo miraba al dragón y a su hermano, aunque en realidad no prestaba demasiada atención a las pláticas que estos mantenían; había obtenido la respuesta a su pregunta, y ahora con eso estaba satisfecho ”Doy gracias a que yo no he pedido ningún favor…” A pesar de que Vladimir y su hermano eran pegasos de nacimiento, a Vladimir no le parecía que las razas se mezclaran, él y Millovan podían transformarse en humanos, que era como pasaban la mayoría de sus días, por lo que no le era tan molesto el hecho de mezclarse con humanos (y aún así se negaba a tener algo que ver con ellos..), pero la idea de tener sexo con un dragón…no le parecía en absoluto, aunque bueno, era su hermano quién pagaría aquella deuda.

Millovan estaba algo desorientado pero no le prestaba demasiada atención, aquel dragoncillo le parecía algo “atrevido” pero nada que no pudiera solucionarse con una buena enajenación (?), el sexo con un dragón, bueno, no es que lo hubiese practicado antes pero tampoco se le figuraba como la gran cosa, ya si tuviera que hacerlo…pues lo haría...
Se exaltó un poco ante tremendo movimiento de parte del dragón, pero tampoco es que fuera a excitarse; sabía controlarse vaya.
Simplemente sonrió levemente y retiró la mirada, asintiendo a aquello no como respuesta atrasada a lo que el dragón había dicho, simplemente masticó la barra que había obtenido y asintió -Soy suficientemente macho..- miraba hacia otro lado mientras arrugaba con una de sus manos la basura de la barrita y dejaba lo que quedaba en su boca, como era bastante, tenía una porción dentro de la boca, mientras que lo demás de la barrita lo sostenía con los labios para masticar lo que estaba comiendo.
La barrita era sabor fresa con trigo, bueno, si, era sabor para mujeres; pero era lo que se habían podido permitir…

Vladimir terminó de comer y echó su basura en la mochila de donde tomó la comida, entonces tomó la basura casi arrebatándola de la mano de su hermano y la echó en el mismo sitio -Bueno, tórtolos, no vine a quedarme sentado..- mencionó con una sonrisa malévola que le dedicó a Millovan. Millo simplemente rió y dejando salir un bufido echó la cabeza hacia atrás y comenzó a masticar otra porción de la barra; obviamente sin utilizar las manos.
-Si..yo tampoco, y apuesto a que tampoco kalec, ¿qué hacemos?..- poco a poco se erguía más para no parecer demasiado sutil en cuanto a que kalec se bajara de encima, no es que no le estuviera agradecido, al contrario, le agradecía enormemente el que le hubiera curado aquel dolor; pero Vladimir aprovechaba cualquier cosa para molestarle, y aquello era dejarse demasiado.
Terminó de comer lo que tenía en la boca y tras tomar el ultimo bocado se acercó al oído del dragón y le mencionó al oído -Después nos arreglamos..- le dio un par de palmadas en una de sus patas y entonces lo sujetó sobre de sí para ponerlo a un lado y así poder levantarse (igual que a un cachorro…).
Se sacudió la saliva y se adentró en las aguas termales para así limpiar su abdomen ¡Wuah! Esta…viscoso!..- tenía la expresión de un niño que acaba de aplastar un bicho; estaba extrañamente fascinado por la textura de aquella baba, y Vladimir simplemente le miraba con una sonrisa de diversión; siempre pasaban uno que otro momentos agradables..
-¿Y? ¿Qué hacemos? mencionó Vladimir suavemente, refiriéndose hacia Kalec; Millovan estaba ahora en su mundo, pro Vladimir también sabía ser agradecido, y en aquel momento lo que podía hacer era incluir al Dragón…ya después se vería como pagar aquella deuda..

Millovan terminó de enjuagarse en el agua y se reagrupó con su hermano, abrazándolo del cuello como le era costumbre, pues el siempre estaba inquieto y Vladimir digamos que ya se había acostumbrado..-Yo tengo ganas de comer algo tíos…no sé que tengan en mente, pero tengo hambre!- sonreía como un crío mientras hablaba con ambos dos, esperando a que dieran alguna respuesta, pues por obvias razones Vladimir no le contestaba…estaba todo a decisión del pequeño dragón azulino.
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Re: Un pequeño paraíso. (Priv. Vladimir & Millovan)

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