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Esperando una huida tranquila [priv.]

 :: Rol :: Ciudad :: Parque

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Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 20, 2015 8:32 pm

Las horas dentro de la celda en la que me habían encerrado pasaban de forma muy lenta, lo que hacía tortuosa mi estadía. Cada movimiento que intentaba hacer me recordaba de la delicada situación en la que se encontraba mi pierna, en la última carrera que realicé antes de que me atraparan me había cortado la izquierda con una malla de alambres con la que intentaron detenerme y estoy casi segura de que al caer mal luego de esa herida me había luxado el pie. No me atrevía a mirarlo pero sentía la zona arder y como se mantenía inflamada dentro de mi zapato.

Las atenciones de allí tampoco hacían que las cosas mejoraran, la comida era pésima, probablemente tratan de gastar lo mínimo en ella para mantenernos con vida y algo nutridos; pero yo no acostumbro a alimentarme de esos purés insípidos, no, yo siempre encontraba la forma de hacerme con algún trozo de carne o pescado diario. Y el agua a veces sabe a óxido, como si la almacenarán en algún lugar inadecuado.

Tardé un par de días en aprender la rutina del lugar, habían ciertos minutos donde la guardia bajaba por el cambio de turno del personal, y descubrí que mi celda tenía las bisagras de la puerta viejas y gastadas, por lo que con un poco de fuerza podría romperla. Tendría que escapar y lo haría antes del anochecer, cuando cambiaran al personal de día por el de noche. Hice uso de todas las fuerzas que me quedaban para poner en marcha mi plan, en cuanto estuve fuera de la celda me oculté entre las sombras y traté de pasar desapercibida hasta que salí del recinto.

Caminé un largo trecho por el cual obtuve unas vendas y  un pequeño pan de un restaurante que estaba sobre una mesa. Llegué finalmente frente a una pequeña plaza que estaba vacía y tenía una fuente de agua artificial en un rincón. Me senté en la orilla de la fuente y mojé mi rostro y cabello para refrescarme antes de beber algo de esa agua, estaba mil veces mejor que la que había estado bebiendo encerrada. Luego levanté mi pierna izquierda y saqué con cuidado mi zapato, estaba apretado por causa de la hinchazón y en cuanto vi su aspecto supe que era peor de lo que pensaba; mi tobillo era de un color  morado intenso con algunas  zonas azules; y la herida no era tan grande pero estaba comenzando a producir algo de pus.
Tenía que sumergir la pierna al agua, eso ayudaría a desinflamar y a limpiar un poco; así que mordí el panecillo con fuerza para ahogar el grito que me provocó la sensación del agua en mi piel adolorida. No podría quedarme allí mucho tiempo para que no me descubrieran, pero debía esperar un momento antes de poder vendarme; solo espero que la gran cantidad de gente de la ciudad permitiera que pasara desapercibida.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 21, 2015 7:11 am

Después del turno matutino en la universidad sólo me dejaban una hora libre para comer y regresar a los entrenamientos, en Japon mis horarios eran menis ajustados pero ya me acostumbraria...
Aquel día no había salido sino hasta el atardecer, cuando no es de día ni de noche;  la hora cero.

Caminaba por los pasillos del campus con el uniforme puesto y el cabello húmedo y con olor a cloro de las piscinas, mi estómago rugía de hambre y no tenía nada de efectivo..ni siquiera para usarlo en una máquina expendedora.

Seguí caminando, pues mi única opción ahora era llegar a algun lugar en el que aceptaran tarjeta, o quizás en alguna tienda de autoservicio 24/7...ya vería. 

Llegué a lo que parecía ser el parque de la ciudad, había una tienda en una esquina, así que enseguida me dirigí hacia allí y compre algo de comer, pagué con la tarjeta y salí a mirar el parque... era muy amplio y aquel día había mucha gente caminando alrededor, algunas parejas sentadas en los banquillos y algunas otras (una) sentadas comiendo con los pies en el agua de la fuente. Aquella imagen me pareció un poco extraña pero divertida, así que con la bolsa con comida en la mano me dirigí hacia la fuente y me senté del lado contrario al que se encontraba ocupado, no metería mis pies al agua, pero me parecía buena idea comer sentado por allí. 
Saqué mi comida, dejando la botella con té helado dentro de la bolsa, y abrí el empaque, era un emparedado simple, de casi cinco mordidas terminé con el y sabía que me quedaría con hambre pero aquello había sido en verdad un gran alivio. 
Dejé salir un suspiro y escuché un quejido que, si no me equivocaba sonaba a algo similar a un grito ahogado, miré en varias direcciones sin estar demasiado alarmado y fui a darme cuenta que la chica que estaba en la misma fuente que yo en realidad no estaba ni comiendo ni disfrutando del agua..¡Estaba herida!
Me levanté rápidamente de mi asiento y tomando mi mochila únicamente me acerqué hacia donde se encontraba ella dispuesto a ayudar. 

-¿Qué ha pasado? Eso..se ve grave .mejor que te llevemos a un hospital..- dije mientras me acercaba un poco para mirar mejor el pie de la chica, no parecía llevar ningún tipo de equipaje, así que podríamos movernos rápido si accedía a atenderse...
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 21, 2015 4:47 pm

El agua estaba bastante fría por lo que me durmió un poco el pie y la suave corriente me estaba limpiando la herida de a poco, si me quedaba así un minuto más o dos tal vez podría volver a caminar con más normalidad. Necesitaba encontrar una fuente de alimento mayor para ganar fuerzas, tal vez me acercara a algún mercado a robar un par de peces, pero debía salir de allí luego, la gente comenzaba a aparecer y yo quiero mantenerme como un fantasma.

Suspiré mientras analizaba la situación cuando sentí que alguien se me acercaba, instintivamente quise alejarme, pero mi posición me lo impedía. Era un muchacho sorprendentemente grande, aunque por su rostro aparentaba tener una edad cercana a la mía, tal vez un poco mayor o un poco menor, eso no lo puedo saber con certeza. No quería escuchar lo que tenía para decir, solo quería que se alejara y no atrajera demasiada atención; no quiero que algún cazador del mercado negro me encuentre.

Pero habló antes de que pudiera detenerlo, ¿un hospital? No, en ese caso sería mejor que me llevara directamente al mercado. En un hospital me registrarían y sería una presa fácil de cazar, además no tengo nada de dinero, en cuando lo supieran incluso podrían mandarme con la policía y luego la policía me entregaría a los cazadores.

-No, no necesito nada, estoy bien- Saqué mi pierna del agua y la cubrí lo mejor que pude con las vendas que “conseguí” anteriormente. Coloqué nuevamente mi zapato y me puse de pie. -Ves, todo está en perfectas condiciones- O eso quise hacerle creer, pero mi cuerpo pensaba todo lo contrario. No alcancé a dar un paso antes de que el mundo comenzara dar vueltas, mierda, al parecer la infección me estaba provocando fiebre y eso me estaba mareando.
Conseguí sujetarme de algo antes de caer al piso, al parecer un brazo, mi visión se había nublado un poco y no lograba enfocar.

Medicina, tenía que buscar algo que me curara esta fiebre. -Medicina- volvía balbucear mientras intentaba ponerme nuevamente en pie sin que mis piernas me respondieran de la forma en que quería.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 24, 2015 7:40 am

Me acerqué a paso rápido hacia la chica mientras esta sacaba su pie del agua, se veía bastante mal y no sabía que hacer..no podía obligarla a ir a un hospital si no quería hacerlo, encima no tenía efectivo para pagar algún taxi que la llevara hasta allí.

A pesar de que mencionaba estar en perfectas condiciones yo la miraba con preocupación mientras mantenía los brazos un poco abiertos y cercanos a ella en caso de que intentase huir o peor, de que tropezara e incluso llegase a desmayarse... -puedo ver que no estas bien, por favor...déjame ayud-... - no pude terminar mi frase,  pues la chica dío un paso en falso y estuvo a punto de caer, abalancé hacia ella rápidamente mi cuerpo intentando sujetarla, pero temí no llegar. Para mi buena suerte y la suya propia la chica se agarró de mi brazo, entonces la tomé de la cintura tratando de sujetarla aunque ambos terminamos agachados, se veía que estaba un poco mareada, además tenía rastro de sudor en el rostro y su tacto se sentía bastante caliente.

La tomé con fuerza de la cintura y me erguí para sentarla en la fuente cercana, susurraba que necesitaba medicinas, pero no podía dejarla allí mientras iba a una farmacia. La apoyé sobre mi cuerpo y toque levemente su frente, estaba muy caliente -Estas hirviendo en fiebre....necesitamos llevarte a un hospital. - nisiquiera tenía cerca la universidad, allí tenían botiquines y una enfermería, ahora mismo no tenía nada. 

Me levanté del asiento y me coloqué frente a ella mientras pensaba que podía hacer, entonces lo primero que se me ocurrió fue llevarla a un lugar en el que pudiera descansar...
Mi rostro se ruborizó un poco, lo único que se me ocurría era un pequeño motel que había visto de camino hacia el parque...decía cobrar por día así que no sería un problema...además no me importaba lo que fuesen a pensar de mi, lo haría por el bien de la chica...

-Bien...no te llevaré a un hospital, pero necesitamos bajar tu temperatura...vamos La tomé de un brazo dispuesto a hacer que rodeara mi cuello con éste y ayudarla así a caminar, pero aquello no sería posible debido a la diferencia de estaturas, entonces, colocandome bien la mochila cruzada, sujeté a la chica y la cargué como a una princesa, en realidad era muy ligera...
Me ruborice levemente y caminé a paso rápido evitando las miradas de la gente, sólo quería dejarla en algún lugar seguro para poder atenderla...


Última edición por Tachibana Makoto el Miér Mar 25, 2015 8:48 am, editado 1 vez
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 25, 2015 7:48 am

Intenté con todas mis fuerzas mantener la entereza pero simplemente hay cosas que aunque las quiera no las puedo conseguir. El chico seguía insistiendo en prestarme ayuda y yo no necesito ayuda, nunca; ok, tal vez ahora pareciera algo desamparada, pero sabría como arreglarmelas de una manera u otra. La verdad es que no estaba tan incómoda con la idea de que intentar prestar asistencia sino que su insistencia con la proximidad. Puedo sentir que está intentando ser una buena persona pero simplemente me resulta molesto que me toquen siquiera un poco. Lo más frustrante de todo es no poder tomar control y alejarme como quiero, simplemente mi cuerpo se dejaba llevar, me apoyó en sí mismo y sentí como me tensé inmediatamente mas no alcancé a distanciarme antes de que estuviera tocando mi frente. Intenté gruñir incluso pero nada surgió de mi garganta.

Y ahí estaba repitiendo nuevamente la idea de ir a un hospital -N-nooo- creo que alcancé a mascullar -nada de hospitales-. Creo que mi petición surgió efecto ya que el chico cambió de posición y la distancia aumentó. Iba a aprovechar el momento para mojar mi rostro con el agua de la fuente cuando volvió a hablar y me distrajo de mi acción. -¿Vamos? Dond… Woh!- No, no, no, no, no, como si no bastara con todo lo que había hecho para agravar mi incomodidad ahora se le había ocurrido la brillante idea de tomarme en brazos como si fuera una bebita. Aquel acto sorpresivo ayudó a recobrar un poco mis sentidos y sentí como comenzaba a engrifarme como un gato, argh, se que somos parientes mas odio comportarme como esos mininos -No! Kjjj, Sueltame!-  Me removí entre sus brazos pero por mucho que me haya tensado mi fuerza parecía no haber vuelto, eso o el chico tenía super fuerza, lo cual dudo.

No podía creer lo que estaba pasando, mientras yo intentaba zafarme, oí como mientras avanzábamos las personas que pasaban junto nuestro cuchicheaban. Que verguenza, mis orejas se pusieron coloradas de la humillación; nunca imaginé que en mi vida me encontraría en una situación así, y menos a mi edad, no soy una niña que deba ser cargada. Avanzamos unas cuantas cuadras hasta que se detuvo frente a un edificio cuyas letras exteriores decían “motel”. Oh no, no estoy tan afiebrada como para delirar con algo así; ya sabía yo que no se podría traer algo bueno entre manos, creo que casi preferiría ir de nuevo al mercado que entrar a un lugar así con alguien.

-O tienes una muy buena explicación para esto o te mato aquí mismo- mi voz no sonaba para nada en broma, lo decía bien en serio, si no había una respuesta adecuada tendría mil y una formas de cortarle la garganta. -Suéltame ahora mismo- No se que tanto podría mantenerme de pie, pero lucharía por mi integridad. Sopese que tan bueno sería huir con mi forma animal; no me sirve de nada ser un cuervo que no puede volar, y mi apariencia de tigre llamaría mucho la atención lo que atraería a mis captores más pronto que tarde. No, tenía más posibilidades manteniendo la forma humana; además estaba anocheciendo por lo que sería más fácil moverme entre la oscuridad.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 25, 2015 9:26 am

No prestaba demasiada atención a la gente, algunos tenían expresión de romanticismo, como si recién le hubiese propuesto matrimonio a la chica que llevaba en brazos y ahora nos dirigiesemos a la iglesia o algo por el estilo, mientras que otros, mas bien me miraban con rostros de desconfianza, como si le estuviera secuestrando u algo por el estilo...no sería capaz de hacer semejante cosa, jamás, pero la gente no podía saberlo..y además la chica seguía necia en la idea de que no le ayudase -N..no hagas mucho esfuerzo por favor...tienes pocas energías- seguía caminando tratando de que la chica no se me fuera a ir de los brazos, era pequeña y ligera pero tenía cierta fuerza y se retorcía al comparativo de un gusano...

Entonces, después de una caminata no muy larga llegamos al edificio que indicaba ser un motel, el rubor se mostró de nuevo en mi rostro, aunque no podía verlo podía sentirlo en mis mejillas. Ignorando aquello que me era imposible controlar suspiré deteniendone ante la puerta y mentalizandome me dispuse a entrar para no perder más tiempo, pero mi concentración se vio interrumpida por la voz de la chica. 
En realidad yo esperaba que no tuviera fuerzas para ponerse tan seria, aquello se veía completamente opuesto a lo que era, pero si me detenía a explicar perderíamos más tiempo, por lo que, acomodandola bien entre mis brazos la miré directamente a los ojos, el rubor seguía tiñendo mis mejillas, pero en mis ojos podía verse que no titubeaba y que iba en serio -No te preocupes, no tengo intenciones de hacerte daño, es el lugar más cercano que pude encontrar, necesitas descansar.- para mi aquella era una respuesta satisfactoria, la chica se veía bastante ruda y no dudaba acerca de poder salir herido de aquella situación, sin embargo confiaba hasta cierto punto ciegamente en que podría ver y darse cuenta de que mis intenciones no eran otras mas que las de ayudar. 
Di un par de pasos y la chica volvió a mencionar algo en el mismo tono de antes, sin detenerme abrí la puerta del lugar y segui caminando mientras le contestaba y buscaba la recepción con la mirada -Lo siento, pero en verdad no puedo hacer eso...podrías lastimarte aún más. ..- entonces encontré que aquel lugar funcionaba con un pequeño panel, ahí se ennumeraban las habitaciones, los "temas" de estas y los precios. Ladeé un poco la cabeza un poco nervioso, ni siquiera había pasado por mi cabeza  el venir a este tipo de sitios algún día...mucho menos tan pronto y en tal situación. 

Me acerqué al panel y leí rápidamente, los temas eran de todo tipo y algunos se leian bastante extraños, asi que para no entrar en detalles sobre ello  simplemente coloqué mi dedo sobre la habitación del tema "shogun" en el panel táctil que era uno de los pocos disponibles..y también el que se leía más decente entre los que quedaban...
Salió la pantalla de información que mostraba el precio y seleccione la opción de pago con tarjeta, todo ello mientras aún llevaba a la chica en los brazos, mi tarjeta se encontraba en el bolsillo trasero de mi pantalón, asi que ahora tenía que ingeniarmelas para sacarla sin bajar a la chica, ya que temía que intentase huir y se lastimara más.  Lo único que vino a mi cabeza fue pegarme a la pared cercana y sostener el cuerpo de la chica con un brazo y una pierna mientras que con mi otra mano buscaba la tarjeta. Le sonreí un poco apenado, aquello se estaba tornando un poco raro y hasta difícil pero seguía repitiendo en mi cabeza que no era lo que parecía! 

Pasé la tarjeta para pagar retomando la posición anterior con la chica en brazos y una vez se terminó el proceso tomé mi comprobante y la tarjeta para abrir la habitación, que salió como si fuese una máquina expendedora. 

Me di media vuelta y buscando el número de la habitación me adentré en el pequeño motel *la..número 15...* decía para mi mismo mientras leía los numeros inscritos en las puertas mientras avanzaba, intentaba no mirar a la chica, pues aún seguía un poco ruborizado y no quería parecer un pervertido.
Finalmente encontré el número de habitación correcto y me acerqué a paso apresurado -Aquí es...- pasé la tarjeta por el identificador y enseguida entré con la chica en brazos, la puerta se cerró detrás de nosotros y se iluminó el cuarto dejando ver los adornos japoneses por todas partes. 
Hice una mueca de incomodidad pero fuese lo que fuese había una cama y un baño,  así que serviría para la chica. 
La recosté con cuidado en la cama aunque me costó un poco de trabajo y enseguida me senté en el suelo casi dejándome caer, me había cansado un poco mantenerla en aquella posición después de toda la oposición que había presentado, pero ahora ya estaba bien.

-De verdad lamento como se ve todo esto...yo...am..- Miré hacia el techo y me encontré con un enorme espejo, mi habla se ente cortó y bajé rápidamente la vista, ahora parecía un tomate -¡Sólo quiero que te recuperes, debes descansar y tratar tus heridas!- dije en un tono un poco alto y rápido, dejando ver que estaba algo nervioso...aquel lugar era demasiado extraño, pero pues..era un motel..y su uso era de mi conocimiento...por supuesto que estaría nervioso, aunque no estuviera allí para usarlo como se supone que debería.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 25, 2015 10:52 pm

Su respuesta fue algo que no esperaba, no solo por lo que dijo sino por las acciones que lo complementaban. Sus ojos eran sorprendentemente sinceros y decididos, lo que me dejó atónita, no estoy acostumbrada a que sostengan mi mirada por mucho tiempo ni con tal intensidad; incluso sentí como mis mejillas se ruborizaron un poco. Era una clase de sensación que no había sentido antes.

Sus acciones y sus negativas hicieron que mi mente dudara, puede que además fuera consecuencia de la fiebre, pues comencé a pensar que tal vez realmente no tenía malas intenciones y podría darle una oportunidad. Bueno, no tuve mucho tiempo para decidir puesto que mi momento de duda fue aprovechado por él para llevarnos dentro del edificio. Ahogué un grito cuando de sorpresa me cambió  de posición en sus brazos lo que logró algo que no creí posible, quedó aún más cerca de mi y mi rostro, que ahora debía parecer un tomate maduro pues sentí como mis mejillas y orejas ardían. Realmente estaba siendo muy difícil confiar en él.

Finalmente me llevó hasta una habitación decorada con elementos lujosos de origen japonés, o al menos eso parecían serlo, y me dejó en la cama al momento en que por fin se alejaba.  Comencé a observar a mi alrededor y vi como en su mayoría las paredes se encontraba cubiertas de espejos; mi reflejo se  veía sorprendentemente más pálido de lo normal, con excepción del leve rubor en mis mejillas, y bajo mis ojos asomaba una gran zona oscura. Mi cabello estaba desordenado y lucía sucio, peor aún ahora que estaba algo sudada; en verdad no lucía nada bien.

Tomé la cobertura de la cama, que era ridículamente sedosa, me envolví en ella casi como una pupa y me dirigí al rincón más  extremo del lecho; quería incrementar la distancia lo más posible ya que su proximidad me había perturbado. El chico no mostraba señales de querer hacer “algo más”, pero seguía recelosa con sus intenciones -¿Qué pretendes lograr con todo esto?- no tengo entre mis creencias que alguien pueda hacer algo solo por altruismo -No tengo dinero- aunque podría conseguirlo -Y nadie se interesaría en rescatarme- y tampoco es que lo necesite.

Me fijé que cerca de la cama había un congelador, probablemente para mantener frescas algunas bebidas; ya que estaba allí tendría que aprovechar lo que más pudiera. Tomé una almohada y retiré la funda, con ella me acerqué al congelador y la llené con todo el hielo que pude sacar, até un nudo en el extremo y luego de sacarme la bota izquierda y la venda cubrí mi pié con la “compresa” que había hecho; además dejé algo de hielo para tomar con mi mano y colocar sobre mi frente. -Kurohime- dije de pronto, quizá por qué razón -Ese es mi nombre- no podía negar que después de todo el chico si había resultado de ayuda, lo mínimo que podría hacer era presentarme. -Y si realmente no quieres nada, de todas formas te pagaré con algo, no me gusta deberle nada a nadie. Claro, siempre y cuando pueda deshacerme de los cazadores que me persiguen- yo y mi bocota, ojalá no haga mal uso de esa información, si tengo buena suerte puede que no me delate, pero si no la tengo… bueno, ya tendría que arreglármelas.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 28, 2015 7:47 am

Dejé que una sonrisa se apoderara de mi rostro al observar como la chica se estaba acomodando en la cama, solte una leve risita y entonces me quité de encima la mochila cruzada que traía, pues tenía ropa mojada y era algo pesada, además gracias al cloro de las piscinas me sentía un poco cansado. Me estire un poco y entonces escuché lo que la chica tenía para decir, adopté la posición inicial y mirándola ladeé un poco la cabeza -No es que toda la gente sea mala ¿Sabes?- dije, tratando de abreviar las tres preguntas en una sola respuesta pero sentí la necesidad de proseguir, entonces me erguí en el suelo y coloqué mis piernas entre cruzadas -Eso podría ponerse peor..además aquella fuente tiene muchos germenes..-entonces señalé gentilmente con mi dedo su tobillo y la miré preocupado -Algo malo podría haber resultado si te hubieses desmayado sola alli...- dejé salir un leve suspiro y me puse de pie rebuscando en mi bolsillo el ticket y mi tarjeta, entonces miré lo que la chica hacía y sonreí un poco extrañado, si que sabía improvisar, pero aquello no sería suficiente,  debía tomar penicilina y quizás comer algo, se veía bastante pálida. 

Me dispuse a darme la vuelta en cuanto la chica mencionó un nombre, entonces, tras una leve pausa mencionó que era su nombre. Si no mal recordaba kuro y hime tenían el significado de princesa oscura, o princesa de la oscuridad....bastante interesante se me hizo, tras dejar de pensar en ello y sin moverme, pues sabía que no le gustaba tenerme cerca, también yo me presenté -Makoto...Tachibana..- dije con una leve pausa entre palabras, entonces dejé mi tarjeta en mi bolsillo trasero y el ticket en una pequeña mesilla que tenía cerca. 

-Bueno, no te culpo por desconfiar de mi...pero tampoco debes pagarme, no soy alguna clase de doctor sabes? Soy un simple estuduante.. dije tras acercarme despacio a la puerta y entonces la abri, antes de salir mire a la chica y le comenté lo que haría -Iré por un poco de medicinas y comida, por favor permanece recostada Kurohime..- gracias a mi pronunciación era fácil notar que era de origen japonés pero no esperaba realmente que lo notara, entonces salí de la habitación y cerré la puerta detrás mío para ir a por la medicina...
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 28, 2015 9:15 am

A pesar de que el chico me pidió que me quedara recostada antes de salir era tarea difícil para mí, incluso en mi estado de salud actual; entre mis hábitos se encuentra el no estar mucho tiempo seguido en un mismo lugar por lo que no podía simplemente quedarme quieta. De todas formas lo intenté y logré permanecer recostada mientras sentía como el hielo se derretía sobre mi pierna y mi la inflamación de mi pie comenzaba a diminuír.

En cuanto sentí que ya tenía la extremidad un poco dormida me levanté con la cobertura de la cama aún envolviéndome y me dirigí hacia el baño dando saltitos cortos sobre mi pie derecho. La habitación de aseo era bastante espaciosa, contaba con un retrete y un lavabo en un sector y separado por un biombo se encontraba un jacuzzi; sobre una mesita se encontraban amontonadas unas toallas grandes y colgados en unos percheros un par de batas de baño. Pensando en el deplorable estado de mi cabello decidí que lo mejor sería limpiarme con lo que allí había; así que me descubrí y quité mi ropa para luego cubrirme con varias toallas. Si hay algo que detesto es estar sucia, así que me senté en la orilla del jacuzzi y comencé a mover perillas hasta que logré que el agua emanara desde una salida lateral, esperé que la bañera se llenara y me introduje con toalla y todo, probablemente no alcance a salir antes de que Makoto vuelva y no quiero mostrarme desnuda, además las puertas cerradas no son lo mio.

La temperatura del agua era perfecta, tanto que un escalofrío recorrió mi espalda cuando sentí el calor. Podía sentarme con las piernas completamente estiradas y mi espalda quedaba reclinada por el ángulo en que estaba abierta la bañera. Tomé un poco de jabón que había cerca y con ello comencé a restregar mi cabello y luego pasé un poco por mi pierna para limpiar la herida; el jacuzzi tenía un de recambio de agua similar al de las piscinas por lo que no debía preocuparme de dejar el agua sucia. Fue impresionante lo mejor que me sentí luego de estar algo más limpia, de verdad que tendré que pagar esta enorme ayuda de alguna forma; sobretodo luego de decir que es un simple estudiante, se supone que los alumnos no se caracterizan por llevar mucho dinero con ellos así que no creo que el pagar por todo esto haya sido muy sencillo. Tal vez debería regalarle un libro de lo que sea que estudie, se que esos volúmenes son caros y conozco de memoria la seguridad de las librerías de la ciudad.

Me recosté sobre la pared de la bañera mientras meditaba eso, la fluidez del agua era increíblemente relajante y no me apetecía salir de inmediato. Sentí como mis parpados se volvían cada vez más pesados y de a poco la oscuridad comenzaba invadir mi mente; Morfeo hacía de las suyas y no podía impedirlo.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 30, 2015 5:50 pm

Al salir de la habitación me detuve unos segundos para pensar qué debía comprar primero, ciertamente también tenía algo de hambre, pero la comida se enfriaria si la compraba y luego iba a la farmacia, he ahí mi respuesta. 

Caminé hacia la entrada del motel a paso lento, mientras me detenía a leer los nombres de las habitaciones,  quizás no debía estar haciendo aquello, no quería tener que ver algo de lo que fuese a arrepentirme después, entonces mantuve la vista hacia el frente y segui caminando, era un día un tanto caluroso, pero con todo lo sucedido hasta lo había olvidado. 

Una vez llegué a la entrada del recinto me detuve un segundo para decidir qué dirección tomaría, no estaba totalmente seguro pero a la derecha del motel me había parecido ver una farmacia. Me dirigí hacia el sitio y de inmediato divisé la farmacia, fui hacia ella y pregunté por las medicinas desinflamatorias y analgésicos pero necesitaban la receta de un médico, no podía hacer nada yo, así que compré un par de cremas desinflamatorias y una caja pequeña de pastillas para el dolor.
Pagué con la tarjeta y me retiré; no tenía demasiado dinero disponible ya, pero después me las arreglaría para sacar de la caja de ahorros. ..o quizás trabaje y consiga un poco...
Di un suspiro apenas saliendo de la farmacia y guarde de nuevo la pieza plastica en mi  pantalón. 
-De qué tienes antojo..?- me pregunté a mi mismo mientras miraba hacia el cielo, ojalá que la chica no hubiese escapado o peor...
Negué con la cabeza y continúe caminando, en dirección hacia el motel.
Debía haber algunos sitios de comida rápida cerca de allí, así que me aseguré de mirar por todas partes para ver cual se veía más apetitoso. Mientras caminaba pensaba acerca de que pasaría ahora con Kurohime, había mencionado algo acerca de unos cazadores que le seguían, fruncí mi ceño un poco preocupado y mencionaba la palabra "cazador" varias veces, ¿por qué la cazarian?
Cuando volví en mí mismo me di cuenta de que estaba ya cerca del motel, y no había comprado la comida... Me detuve inmediatamente y miré hacia todas partes buscando un restaurante, cuando por fin vi uno, decía ser un restaurante de carnes...no sabia si seria conveniente, pero era lo único que habia por allí. 
Cruce la calle y entre al lugar, me acerqué al mostrador en el que estaba la Hostess, esta me entregó un menú y después de mirarlo durante varios segundos lo cerré y le indiqué a la chica lo que iba a ordenar; pedí dos paquetes individuales, uno era un filete de carne y el otro era de pescado...por cualquier cosa.
En cuanto me entregaron mi orden y pagué, otro suspiro salió con alma propia, pero bueno, estaba haciendolo por el bienestar de la chica, y aunque no tuviera dinero podría buscar un empleo...

Dada la corta distancia entre el motel y el restaurante solo tuve que cruzar la calle para finalmente entrar al motel y enseguida al cuarto. 
Antes de entrar toque la puerta con cuidado y entonces abrí la puerta con la tarjeta correspondiente. 
No encontré a kurohime por ninguna parte, aunque claro, solo la busque con la mirada. 
Coloqué la comida en la mesa mas cercana mientras cerraba la puerta y entonces me dirigí hacia donde se encontraba la cama para cerciorarme de que no se encontraba inconsciente en el suelo, pero no estaba allí. 
Quizás se encontraba en el baño, pero no entraría asi como así, me acerqué un poco, pues la puerta estaba abierta, y di algunos toques en la madera para que escuchara si es que estaba allí -¿Kurohime...? ¿Estas allí dentro?..- pregunté con la voz un poco baja, había notado que ella tenía un temperamento muy fuerte así que no quería perturbarla...

No escuché respuesta, por lo que asumí de inmediato que se había marchado *es....en serio...?* dije para mi mismo mientras cerraba los ojos con fuerza, después de todo se había marchado? 
Me erguí y me adentré en el baño, aunque tenía la seguridad de que no s se encontraba allí, sólo entre para acallar mis dudas,  pero mi sorpresa vino cuando vi que en realidad si estava allí....envuelta en toallas y en el jacuzzi. 
No ne acerqué demasiado ante la escena, pero no sabía si se encontraba relajada, dormida, o si se había desmayado...
No tuve otra opción mas que acercarme, a paso lento me acercaba y mis mejillas adquirian un tono rohizo rápidamente, si estuviera despierta pensaría que soy alguna clase de depravado, pero no podía darme el lujo de dejarla allí sin estar seguro primero de que está bien.
Una vez estuve suficientemente cerca toque su hombro moviéndolo suavemente para qie reaccionara -Kurohime...estas bien..?-dije tras hacr una pausa en los movimientos esperando respuesta...
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 31, 2015 3:42 am

Estaba en la mejor cena de mi vida, un mesón cubierto completamente de carne de toda clase; jamones, filetes, chuletas, entrañas, aves como gallinas o perdices, e incluso una gran variedad de pescado. Comí hasta saciarme no una, sino muchas veces; me sentía tan feliz de no necesitar nada más que había bajado completamente la guardia. Fue en ese momento en que me vi rodeada de cazadores que intentaban llevarme, me jalaban de las extremidades y me hacían mucho daño; intenté safarme de sus agarres pero eran mil veces más fuertes que yo y no lograba liberarme. En medio de la batalla sentí como mecían mi hombro y desperté emitiendo un único y largo graznido
Graznido:

-No me lleven!- exclamé luego del graznido levantándome precipitadamente de la bañera; respiré de forma agitada mientras identificaba mi alrededor, las luces hacían que las paredes brillaran y me costó enforcar bien. Cuando lo logré noté que no estaba sola en el baño y alcancé a reaccionar justo antes de que las toallas resbalaran y mostraran de más. -T… tú!-  volví a sentarme mientras lanzaba un suspiro. -Volviste; casi me matas de un susto- y ya no supe que más decir, me sentía tan perdida en esa situación, no sabía que hacer ni que decirle. No se responder a la amabilidad ni a los cuidados.

El análisis no duró mucho pues me distrajo un aroma maravilloso que provenía de la otra habitación. Inevitablemente mis orejas de tigre aparecieron, mis sentidos animales se habían agudizado y el tigre cazador que llevo dentro hizo acto de presencia; mis pupilas se achicaron y mi cola, ahora aparecida, se balanceaba tras de mi al momento de levantarme. Dejé que mi olfato me guiara y salí del baño cubriéndome con una de las batas colgadas y dejando una estela de agua tras de mi; saltando sobre mi pie derecho llegué hasta una mesa donde reposaban unas bolsas con mucho olor a comida. Sin pensar mucho abrí una e inhalé profundamente soltando luego un suspiro de placer. Sonreí como un niño con juguete nuevo y luego abrí el envase que contenía esa bolsa, dentro había un jugoso filete acompañado por algo insípido e innecesario. Acerqué una silla a la mesa y me senté en ella, luego, aún en semi éxtasis, comencé a comer la carne con mis manos y fauces; sabía a gloria. Mi garganta comenzaba a producir pequeños gruñidos, siempre los hace cuando como algo delicioso, y mi cola blanca se mantenía erguida en una curva.

Tras dar unos cuantos bocados y apaciguar un poco el hambre recordé nuevamente toda la situación en la que me encontraba, así que lamí mis dedos y limpié mi boca con la manga de la bata para luego voltearme y mirar a mi benefactor que parecía algo atónito. Intenté sonreír para romper la tension pero lo único que logré fue una mueca extraña. -Emm… ¿tú no comes?- dije señalando la otra bolsa con mi mano diestra, después de todo era su comida la que yo había atacado sin pensar. -Perdón- dije con las orejas agachadas -No debí robar tus cosas, ya has hecho demasiado por mí.- Vaya, después de todo no era tan difícil estar agradecida de alguien, se sentía raro pero no era malo; ojalá hubiera tenido más experiencias así de buenas antes.

Toqué mi cabeza e hice que desaparecieran mis extremidades animales, no me gusta que cualquiera las vea, incluso aunque haya sido bueno. Al bajar la mano por mi rostro noté que volvía a sudar un poco, al parecer la fiebre había disminuido bastante pero no del todo.


Última edición por Kurohime el Miér Abr 01, 2015 2:55 am, editado 1 vez
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 01, 2015 2:34 am

Di un salto hacia atrás en cuanto Kurohime reaccionó, no esperaba que reaccionara, bueno, sí, pero no de aquella manera… ¿pesadillas? Fue lo primero que se me vino a la mente, pero aquel razonamiento no me explicaba el por qué del graznido que había emitido la chica.
Evité cuestionarla, pues podía ver que estaba algo conmocionada, -...N...no te llevaré a ningún lado...- dije en voz baja, casi susurrando, por lo que dudaba que hubiese podido escucharme, entonces cubrí mis ojos rápidamente a la vez que miraba hacia otro lado…sus toallas estaban deslizándose de su cuerpo, y, bueno, no es que me molestara demasiado pero no me correspondía mirar. A pesar del enorme sonrojo que se presentó en mi rostro y orejas no era ninguna clase de pervertido, en verdad jamás había tenido nada que ver con chicas en ese aspecto, así que podría mencionar que soy inocente…
-Lo siento...yo, vi que estabas allí dentro...sin...bueno, dormida al parecer...no supe si te encontrabas bien…pero veo que si...o, eso creo...am...¿Te encuentras bien?- mis ideas estaba en total desorden, estaba nervioso, no quería que pensara mas de mi, que fuese a atacarme o algo por el estilo, pero tampoco había querido sorprenderla al grado de asustarla, pero ya sabes no iba a esperar una o dos horas para probar si estaba muerta o no…*tranquilízate makoto..* pensé tratando de calmar la lluvia de ideas y excusas, pensamientos, e incluso ocurrencias que venían a mi mente.
Me di la vuelta, pues me encontraba aún de pie y retiré mis manos de mis ojos, para cruzar los brazos frente a mí esperando que la chica no fuese a caminar o ponerse frente a mí, estaba de espaldas a la puerta, entonces ella podía salir tranquilamente y yo, tranquilizarme.
Escuché que salió del agua, así que sin mirar por completo di un vistazo a lo que hacía la chica, suspiré a modo de alivio, pues ya se había colocado una bata de baño, pero mi corazón se acelero considerablemente. Ni siquiera me detuve a pellizcarme o tallar mis ojos, estaba seguro de que era un sueño; la chica tenía cola y orejas…parecía algo similar a una... ¿mujer gato? Encorvé mi espalda un poco y dejé los hombros bajos mientras llevaba una de mis manos a mi cabeza y a paso lento seguía a la chica con cierta incredulidad, podría ser un ¿cosplay? O definitivamente era un sueño… Kurohime se abalanzó sobre la bolsa que contenía la comida que había comprado, así que me asusté como reaccionando atrasado…abrí mis ojos más delo normal y aunque seguía caminando hacia ella mi cuerpo se sentía tieso… en efecto estaba viviendo eso en tiempo real, no sabía si sentirme feliz por que disfrutaba lo que había traído y encima no se veía tan mal como hacía un rato, o sentir algo de miedo…en mi cara podía notarse la confusión, una sonrisa nerviosa y mi mano jugueteando con mi cabello a manera de auto-consolación.
Escuchaba sonidos como los de un felino al comer algo delicioso, y la cola de kurohime se veía quieta como la de un gato cuando está feliz,  comiendo premios o algo, era todo demasiado confuso, inclusive ahora había dejado de avanzar, hacía unos momentos podría jurar que había emitido un graznido, y ahora todo parecía indicar que era un felino *¿Tan cansado estoy...?* pensé mientras seguía mirando a Kurohime comer, esperando a que desapareciera de manera inexplicable y después yo cayera en un hoyo muy profundo y finalmente despertara en cualquiera que fuese el lugar en el que me había dormido, pero no fue así.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de kurohime, entonces un sentimiento de alegría y a la vez miedo se apoderaron de mí, no era un sueño después de todo, lo cual lo volvía todavía más extraño. Movía mis labios pero no había palabra que pudiese formular por completo, estaba atónito, las orejas de la chica se movían como vivas y parecía ser la misma de siempre, excepto que sus facciones habían cambiado un poco...también su actitud, de repente era linda y agradecida...-Yo…hm..c-claro...- dije mientras reanudaba mis pasos tratando de actuar con normalidad, tomé una silla cercana y tomé asiento junto a ella, mis manos las coloqué sobre mis piernas, como si me encontrara sentado frente a un completo extraño, e intentaba sonreir sin hacer demasiado evidente mi confusión. - No te disculpes...era, ya sabes co-comida, para ambos...dos...-no ponía un solo dedo sobre la mesa, aquellos sonidos guturales que había hecho antes me habían advertido bastante sobre no tocar su comida, si es que funcionaba igual que con los gatos, si tocaba su comida se iría sobre de mi y quizás me atacaría *¿Qué hago?..* pensaba repetidamente, pero no parecía estar en algún modo agresivo. La miraba fijamente casi sin parpadear, intentando mantener mis orbes dirigidas hacia sus pupilas dilatadas, entonces miré sus orejas moverse, y noté que un poco de sudor corría por su frente *entonces si es ella… ¿pero qué le ha pasado...?* me dije a mi mismo.
-Puedes comer lo otro también…- dije inmediatamente, mientras empujaba la otra bolsa para acercarla a la chica, aún tenía aquel nerviosismo en la voz, pero al ver que aún se encontraba mal de salud mis instintos me decían que debía cuidarla, haciendo frente a mi nerviosismo, no sabría explicarlo, pero bueno, eso sucedía.
Me puse de pie y vi como las pequeñas orejas de la chica desaparecían al igual de su cola, era algo fascinante, y definitivamente después de que me tranquilizara un poco le preguntaría cómo es que hizo para que semejante cosa sucediera.
Fui a por las medicinas que había dejado sobre la cama y regresé hasta donde la chica se encontraba, ahora con apariencia normal. Aun la veía un poco extrañado, pero la peor parte ya había pasado.

En un pequeño espacio en la mesa coloqué las medicinas fuera de la bolsa y abrí una pequeña caja para sacar una pastilla - Si…bueno, traje…traje esto, algunos medicamentos para el dolor…y...cosas para que se desinflame…aquí debe haber, uhm...alcohol, y…demás cosas...- decía pausando mi voz más de lo normal, intentando recobrar el tono tranquilo, pero aún me encontraba un poco desconcertado. Me quedé quieto al terminar de explicarle sobre lo que había conseguido y le acerqué la pastilla delicadamente -...Toma esta cuando termines…es...Para, ya sabes, desinflamar...- miraba únicamente la pequeña pastilla mientras me armaba de valor para mirarla sin preguntar inmediatamente “¿Qué eres...?”.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 01, 2015 4:35 am

Restregué mi frente con un rincón de la bata para limpiar el sudor que estaba recorriendo mi rostro, que desagrado, apenas había terminado de limpiarme y ya estaba toda sucia nuevamente. Makoto tardó en decidirse pero finalmente se sentó también junto a la mesa pero no hizo ademán de querer comer a pesar que incluso dijo que era comida para ambos. Noté que me miraba de una forma extraña, no era esa expresión resuelta de antes, sino como si estuviera realmente incómodo; me estaba comenzando a poner nerviosa, si cambiaba de parecer ahora no me convenía para nada, me encuentro en una situación de desventaja y no quiero dar lugar a que fuera a aprovecharse de cualquier cosa.

Pero finalmente lo que hizo fue ofrecerme ambas bolsas de comida, lo que me resultó extremadamente sospechoso; olfateé la bolsa para asegurarme de que no tuviera nada malo y resultó que olía igual o mejor que el empaque anterior lo que hizo que mi estomago gruñera antes que mi garganta. No, no podría, tendría que contentarme con una sola porción de comida, en parte porque me siento mal dejándolo sin comer y por otro lado el hecho de que huela bien no me asegura de que no tenga sedantes o algo; que se yo. Simplemente tomé los cubiertos de plásticos que estaban dentro de la bolsa y comencé a comer nuevamente lo que quedaba de carne pero esta vez con más delicadeza, incluso acompañando los bocados con lo que parecía ser patatas machacadas; no sabía muy bien, pero el jugo de la carne ayudaba a mezclar los sabores y hacía más fácil el comerlo.

Mientras tanto Makoto se había levantado nuevamente para buscar un algo, seguía mirándome como un bicho raro pero parecía un poco menos nervioso. De una nueva bolsa comenzó a sacar varias clases de medicamentos para ayudar a curar las heridas que me molestaban; mi pecho se oprimió un poco con ese gesto pues seguía realizando acciones preocupadas que me descolocaban. Estiré mi brazo para tomar el alcohol y un poco de algodón de la bolsa. -Gracias…- dije mirandole a los ojos. Realmente estaba ayudando a que me curara, tal vez ahora tendría reales posibilidades de liberarme de mis opresores. Abrí la botella del alcohol y unté el algodón con su contenido para luego agacharme y aplicarlo sobre la herida de mi pierda. Dolió casi tanto como el momento en que me corté esa zona y a graznar un poco debido al suplicio. Me quedé en esa posición unos minutos para asegurar que la lesión quedara bien desinfectada.

Cuando volví a levantar el torso observé la pequeña pastilla que se hallaba sobre la mesa con desconfianza, no pensará que tomaré cualquier cosa así como así sin conocer sus reales efectos; estiré mi brazo una vez más con la palma de la mano abierta. -Solo tomaré la pastilla cuando lea las indicaciones de la caja- dije con firmeza. Una vez conseguí lo que quería volví a terminar con mis alimentos, ya estaban algo fríos pero no significaba que la calidad de su sabor hubiera disminuido. Mas no pude disfrutar por completo del plato pues los nervios de mi acompañante me tenían inquieta, Makoto parecía un cervatillo asustado listo para ser cazado y eso hubiera sido un real problema si no hubiera comido. -¿Qué sucede?- inquirí finalmente. -Antes actuaste tan osado dándome órdenes y ahora luces como si te asustara- Terminé la frase apoyando mi cara entre mis manos con los codos sobre la mesa, tanto porque estaba cansada como porque era una forma cómoda de esperar una respuesta; además mis manos estaban frías y podrían ayudarme a regular la temperatura de mi rostro. -¿Acaso nunca te enseñaron que a los animales no hay que demostrarles miedo?, podemos olerlo- reí de mi propia broma, no tengo una nariz tan desarrollada como para oler las hormonas del miedo, que no soy un perro.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 01, 2015 9:03 pm

Miré un poco curioso como Kurohime se aplicaba el alcohol en la herida al instante en que se lo había mostrado, esperaba que terminase de comer y después, pues…se lo aplicara, pero al parecer llevaba cierta prisa…
-No hay de que…- dije lentamente, pues tenía mi atención puesta en lo que hacía. Aunque también me encontraba a la expectativa para ver si es que aquellas orejas que se habían notado en su cabeza y la cola que tenía volvía a aparecer. Ahora estaba más tranquilo, digamos que comenzaba a aceptarlo como parte de su naturaleza, después de todo había mencionado que estaba huyendo de ciertos cazadores, y ya había conocido a alguien con orejas y cola de perro…
*Quizás el graznido fue un sonido que exageré en mi mente* pensé, ya que era más que obvio que no era un cuervo, sino más bien algo así como un tigre… Pero mi claridad mental en realidad no duro demasiado, pues al aplicarse la solución en el tobillo Kurohime volvió a hacer aquel sonido como un graznido. Esta vez no me sobresalté ni entré en pánico ni nada parecido, simplemente se me erizó la piel y dejé salir un leve suspiro ahogado…
Relajé lo más que pude mis hombros, que se encontraban muy tensos y entonces cuando Kurohime dirigió de nuevo su mirada hacia mí, ahora de frente, sonreí amigable,  sin forzarme ni nada por el estilo, cualquiera que me conociera desde hacía algún tiempo sabría que incluso en situaciones incomodas acostumbraba a sonreír…virtud o defecto, pero siempre lo hacía.
Me erguí prestando atención a la mirada con que la chica dirigía sus orbes hacia la pequeña pastilla que se encontraba frente a ella, en verdad aún no confiaba en mí, pero ¿Qué remedio? -Hm…por supuesto...pero, a menos que sepas sobre nombres científicos dudo que te saques mucho de dudas…- dije mientras le acercaba la caja que ponía ibuprofeno; yo lo sabía porque en mi deporte, pues algunas veces salías lesionado y para completar entrenamientos a la semana debía tomar medicamentos para desinflamar heridas casi todo el tiempo, pero no estaba seguro de que Kurohime conocería también... De cualquier modo le entregué la caja y la miré con curiosidad para saber por su expresión si conocería qué tipo de medicamento era o no…
 
Mientras ella seguía comiendo mi estómago rugía levemente, pero en el fondo sabía que quizás ella tendría más hambre que yo…por como comenzó a devorar el filete que había traído, digámosle intuición, entonces terminó de comer y dirigió sus orbes hacia mí, la miré con confusión en el rostro mientras hablaba, no pensaba que la manera en que la había tratado hubiera sido ordenándole, pero me hacía sentir culpable el que ella lo hubiera visto así -Vaya…¿ordenes?...no, no fue así… Reí con cierta incomodidad, pues no podría decirle “oye, es que eres alguna especie de animal..¿Cómo sé que no me comerás?” sería bastante rudo y encima quizás si sucediera…

Mi tensión volvió a mostrarse, aunque intenté reprimirla un poco *los…a-animales...?* pensé, pues se había referido a sí misma como uno, entonces no estaba loco ni había alucinado…encima dijo que podía oler mi miedo, tratando de no admitir el cierto temor que llevaba encima, sonreí apoyando mi mano sobre la mesa y mi cabeza sobre ella, imitando la posición de Kurohime, entonces señalé la pastilla y tratando de cambiar el tema inquirí -¿En serio? Bueno, yo puedo oler que necesitas tomarte ese antiinflamatorio...- sonreí acto seguido y me levanté de mi asiento para sacar unas vendas que llevaba siempre en la mochila donde cargaba mis cosas para entrenar y me senté sobre la cama casi dejándome caer, me era más fácil hablar con ella si no tenía sus ojos clavados en mi. Jugaba con la venda en mis manos mientras me encontraba allí sentado y casi sin darme cuenta le pregunté -Entonces...eres un... ¿tigre?- abrí mis ojos un poco ante mi pregunta y me sentí un poco estúpido, estaba dejándole saber que aquello me tenía con pendiente y seguramente se burlaría de mi...
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Mensaje por Invitado el Jue Abr 02, 2015 12:37 am

Tsk, odio que me subestimen; si el chico cree que no puedo ser lista se equivoca rotundamente; mi formación puede no haber sido la clásica de un estudiante con recursos, pero de forma autodidacta he aprendido tanto o más de lo normal para mi edad. Por supuesto que sé diferenciar un fármaco de otro, tal vez no sepa cada uno de ellos de memoria pero si conozco la mayoría de los que se utilizan generalmente y el ibuprofeno es uno de ellos, resultaba útil para los resfríos, las inflamaciones también, lo tomé varias veces para aminorar dolores de cabeza. -Tú hueles a humano, así que dudo mucho que puedas saber a que huelo yo.- le respondí mostrando mi lengua; aunque podría estar equivocada, podría tratarse de un vampiro, creo que ellos huelen igual que los humanos no obstante no se si alguna vez me he encontrado con alguno.

De todas formas hice caso, tomé uno de los vasos que estaban sobre un mueble cercano y salté hacia el baño nuevamente para llenarlo de agua; saqué una nueva pastilla del envase, es costumbre ver de donde provienen las cosas que ingiero antes de llevarlas a mi boca, y la tragué junto con un sorbo de agua. Se que con la carne de hace poco hice una excepción, pero en mi defensa, tenía demasiada hambre y estaba delirando, así que no cuenta.

Volví a la habitación y me senté sobre una alfombra redonda que cubría el piso, era muy muy cómoda, mil veces mejor que donde dormía en el mercado; allí tenía espacio para estirarme y mirar como seguía mi pierna. Mientras tanto Makoto comenzaba a hablar tartamudeando de nuevo; levanté una ceja ante su consulta, ¿es que acaso no se había notado mi naturaleza antes?. -Medio tigre- le respondí rascando mi cabeza de donde saqué unas cuantas plumas y se las mostré -medio cuervo- Aunque por lo poco y nada que sabía de mi padre perfectamente podría ser un cuarto cuervo y un cuarto humano, eso explicaría por qué me gusta tanto mantener esta forma.

-¿Por qué me ayudas?- inquirí de vuelta, aunque le pregunté varias veces ya no recibí una respuesta concreta. -Todas estas cosas por las que has pagado deben haber costado mucho dinero y dudo que como “un simple estudiante”- hice comillas en el aire para citar literalmente -puedas tener mucho con lo que pagar- Ahora que me sentía mejor físicamente pude relajarme un poco; me estiré y luego me hice bolita sobre la alfombra, era realmente una muy cómoda alfombra.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 04, 2015 12:55 am

No esperaba que Kurohime me contestase de la manera en que lo hizo, aunque pensando bien en cómo había sido desde que la había “conocido” era más que normal el esperar una respuesta así; ella tenía más temperamento que yo.
Al principio mostré sorpresa en mi rostro, que después se volvió en una sonrisa de gracia, aquello, definitivamente me había causado mucha gracia “y yo queriéndome hacer pasar por serio e imponente...” pensé mientras agachaba la mirada sonriendo al ver que me mostraba su lengua.
 
Esperé a que Kurohime tomara la medicina y aproveché para sacarme los zapatos, eran simples zapatillas deportivas, entonces no hizo falta agacharme, simplemente quité una con un pie y después repetí con la otra. Cuando ella se sentó en la alfombra yo me dejé caer hacia atrás en la cama y me coloqué de lado de modo que mi cuerpo quedó dirigido hacia ella y mi cabeza recargada en mi brazo, con el codo recargado en la cama.
Sin hacer gran expresión exclamé con sorpresa al ver las plumas que la chica había sacado de su cabeza...si la veía bien no pareciera que estuvieran allí, además... -Los cuervos...- dije a la par que pensaba y entrecerraba los ojos -¿No son, habitualmente negros?- ahora hablaba con más soltura y seguridad, además de que tenía un poco de sueño y estaba realmente cómoda la cama.
De cualquier modo era extraño que fuera mitad tigre y mitad cuervo, por qué permanecía en forma humana, lo iba a preguntar en cuanto ella comenzó a formular una pregunta. De nuevo la misma pregunta.
Miré hacia el techo mientras hacía una mueca pensativo -¿Por qué…dices?- no había necesidad de dar una larga y complicada explicación, le había ayudado por una razón y una sola -Necesitabas atenderte...- no es muy agradable andar con una infección en el pie al descubierto, y no es que me pasara muy a menudo, pero si me pasaban cosas como esguinces, torceduras, e incluso en un torneo en Japón llegué a cortarme justo en la planta del pie, no podía siquiera caminar, pero tuve un equipo y un entrenador que vieron por mi…ella no tenía a nadie.
 
El dinero no era problema para mi, si no lo gastaba en una cosa lo gastaría en otra, tenía beca en la universidad y el hospedaje, bueno, dormía en los dormitorios de la misma, así que para lo único que gastaba era en comida y algunas veces en transporte, por lo que no era importante para mí -No es importante cuánto hayan costado...- hice unos leves pucheros y entonces me tiré hacia atrás, quedando boca arriba en la cama -Y si soy un “simple” estudiante- copié los ademanes que hizo kurohime con la mano y entonces llevé mis manos hacia atrás de mi cabeza.
-¿Es tan extraño que haya querido ayudarte?..- entonces dije en un tono que sonó un tanto sarcástico -¿Es tan extraño que haya gastado dinero en comprar cosas?- lo decía como si fuera la cosa más normal del mundo, porque para mí sí que lo era. Hubiese sido yo u ella de todos modos tendría que gastar dinero.
Hablando de dinero y cosas para curar, recordé que tenía las vendas en la mano, así que de un solo impulso me senté en la cama y miré que kurohime estaba acurrucada en la alfombra, me hizo sentir un poco más, había suficiente espacio en la cama como para estar bastante distanciados.
Me puse de pie y me senté en la alfombra junto a ella, tomé suavemente su tobillo y jalé un poco de manera suave para que lo extendiera -Sólo déjame ponerte esto, así no dolerá mucho y no volverá a infectarse...- esperaba a que extendiera su pie mientras la veía con cierta ternura, después de todo sabía por su apariencia delicada, que no siempre era tan impulsiva y despreciativa…
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 04, 2015 4:19 am

Si, si, todos los cuervos son negros y todos los tigres son naranjos; aquí voy de nuevo, siempre siendo lo que no debería ser. Suspiré con pesadumbre -Existe el albinismo, mi pelaje, cabello y plumas no tienen pigmentación.- siempre fui mirado raro por eso, mis padres no me quisieron, los humanos no me quisieron, los tigres no me quisieron, los cuervos no me quisieron; no hay lugar para mi, simplemente estoy condenada a vagar por mi misma toda la eternidad. Mi rostro se ensombreció un poco, no me gusta pensar en esa clase de cosas, después de todo andar sola tiene sus ventajas; nadie te dice que hacer ni que pensar; si quiero viajar no me tengo que preocupar por nadie y si me meto en problemas es solo responsabilidad mía.

Makoto se acomodó y me distrajo contestando a mi pregunta, le miré con atención intentando encontrar algún signo que me indicara que mentía, pero no lo hallé. -Así que… eres una rara especie de ser que disfruta de ayudar a cualquiera?- solté sin más sonando sarcástica; era tan extraño todo eso, mis experiencias me decían que personas así no existen, todos velan por sus propios intereses y por nada más; desde un niño que llora y hace pataleta para conseguir lo que quiere, pasando por los adultos que mienten y engañan para obtener provecho, hasta los ancianos quienes ya a su edad avanzada les importa poco lo que hacen y piensen los demás. La vida en esta ciudad era ardua y si no te adaptas la sociedad te comería vivo, así que puedes vivir con la máscara del cinismo o aislarte como yo. -Debes de haber tenido una buena vida, podría apostar a que no eres de por aquí- como toda clase de personas viajas para conocer la ciudad de freaks es muy difícil saber para mi quienes son extranjeros y quienes han vivido toda su vida acá. -¡Por supuesto que es extraño!- respondí a su pregunta con una exclamación manteniendo aun mi posición recostada -acá nadie gasta su dinero por alguien que no sea su familia o por algo que le traerá beneficios- respondí con seguridad; recuerdo una vez un par de hombres ofrecieron regalarme cosas si accedía a entregarles mi cuerpo siendo que yo era apenas una niña, espero que estén bien muertos, o que una enfermedad los tenga sufriendo. Pero bueno, no debería traer recuerdos tan desagradables o me arruinarían el día que había sido lo suficientemente bueno para permitirme escapar de mi prisión y encontrar a un raro especimen con alma caritativa.

El siguiente movimiento de Makoto me tomó algo desprevenida, por lo que dí un respingo cuando sentí su mano sobre mi pie, tenía un tacto suave y delicado, pero aun así me ardio un poco el contacto. Vi las vendas en su otra mano y le escuché intentando mantener la calma; mi cabeza se debatía entre si dejarlo o no continuar con aquello, por una parte mi costumbre de huir quería que arrancara y me alejara los más posible nuevamente, mas mi instinto estaba adaptándose a esta nueva situación y me decía que podía confiar plenamente en él. Finalmente, luego de unos momentos de lucha interna, relajé mis músculos y estiré la pierna hacia él con timidez a la vez que sentía como ir orejas se enrojecen. Me ponía nerviosa el confiar en alguien y me sentía torpe y con algo de miedo, era muy similar a la sensación que me provocó la primera vez que estuve en el refugio de pequeña; ojalá esto no termine de la misma forma.

Su expresión me decía que no debía preocuparme pero sabía que sería muy incómodo. Una expresión de dolor se alojó en mi rostro cuando comenzó a apretar las vendas alrededor de mi tobillo, se que esa presión es buena para mi pero aun así la inflamación actual hacia que doliera un poco e intenté lo más posible por no soltar un gruñido mas mi garganta emitió un débil sonido de todos modos. Clavé mis garras en la alfombra para quedarme quieta mientras terminaba. -Hace muchos años que no recibía ayuda de alguien. Lo único bueno que hizo mi madre por mi es enseñarme a valermelas por mi misma, lo que es bueno para una albina que no encaja en ninguna parte- no se por qué le estaba comentando aquello, tal vez para enfocar mi mente en alguna otra cosa que no fuera el dolor y aquello era lo último que estaba pensando; pero fuera lo que fuese sirvió para no gritar por el suplicio. -Ojalá la ciudad no te corrompa, joven estudiante- comenté sonriendo.
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 05, 2015 2:21 am

Sonreí ante su manera de llamarme “Rara especie de ser”, bueno, soy un ser humano y de raro no tengo nada…
Era verdad que su cabello no tenía pigmentación y, bueno, su cola y orejas eran blancas también, al igual que las plumas que me había mostrado recién; pero no me explicaba cómo era posible aquello, bueno, los tigres de bengala son blancos, sí, pero cuervos blancos jamás había visto en mi vida…
-Soy un humano que jamás ha visto un cuervo blanco y en realidad no ha tenido una vida tan ardua como imagino que has tenido tú...- mencioné con un tono firme, no era como si yo no hubiera tenido mis momentos difíciles; si, su vida era muy difícil y poco entusiasta, pero el hecho de que yo fuera una buena persona no significaba que mi vida hubiera sido del todo buena y por ello me gustase ayudar a los demás...*hay personas que tienen vidas perfectas y son mas malas que el mal mismo...* pensé.
 
Escuché lo que dijo a continuación, estaba a unos segundos de convertirme en alguna especie de psicólogo, y me gustaba escuchar a la gente, pero sabía que Kurohime había tenido experiencias a lo largo de su vida que una  persona que ha llevado una “buena vida” no podría llegar a comprender, por lo que permanecí en silencio y me dedique a mi obra.
Aunque esperé algunos segundos esperé pacientemente en silencio, si antes le había costado confiar en mí no sólo porque ahora estuviéramos intercambiando diálogos significaría que confiaría plenamente en mi, cuando estiró su pierna sonreí levemente y comencé a colocar la venda enrollándola desde arriba de la zona lesionada hasta la planta del pie, para asegurarme de que no fuera a resbalarse o aflojarse -Pero yo no soy de aquí...- dije suavemente mientras miraba hacia su pierna , pues la estaba atendiendo. No había sido necesario decir aquello, creo que ya lo tenía claro, pero era en cierto modo una manera de decirle que no tenía por qué preocuparse en ponerme en comparación con los sujetos que se había encontrado antes.
Según esto podría ser mejor o peor, pero no igual; era mejor, pero no gustaba que siguiera poniéndome en comparación con sujetos tan atroces...mejor una imagen desde cero; sería más agradable.
 
Detuve lo que estaba haciendo y miré la expresión de Kurohime al escuchar el quejido que había dejado salir -¿E-está muy ajustado?..- le pregunté con un poco de inseguridad, se la había estado colocando como generalmente lo hacía en mi mismo…pero no había tomado en cuenta que ella era una chica, y quizás era demasiado justo para ella…
Aquel comentario…no sabía cómo tomarlo, si como una manera de agradecerme o alguna especie de comentario al aire… ¿delirio? Pero entonces vi como sus uñas de clavaban en la alfombra *es bastante valiente…* pensé mientras mi rostro pasaba de sorpresa a una mirada cálida y compresiva. Continué con lo que hacía y cuando terminé solté la pierna de la chica, echándome hacia atrás recargando mis brazos detrás de mí para sostenerme, claro que no iba a dejar que aquello pasara, de hecho, no tenía más amigos que un joven canino al cual había conocido en el club deportivo...y no parecía ser del tipo de personas que “corrompen” a los demás.
-No te preocupes, no dejaré que eso suceda… dije correspondiendo a su sonrisa y entonces un rubor cubrió todo mi rostro y mis orejas también; mi estómago estaba rugiendo aún más que hacía unos momentos cuando había comprado la comida.
Mis ojos parecían platos y mis labios se fruncieron escondiendo una sonrisa de vergüenza, tenía demasiada hambre...
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 05, 2015 4:57 am

Exhalé con alivio cuando terminó de atar la venda alrededor de mi tobillo, lo peor había pasado ya y ahora que tengo el pie inmovilizado la recuperación sería mucho más rápida al evitar que haga movimientos bruscos. -Si, está bastante ajustado, pero es mejor así. Gracias.- vale, literalmente había dicho “gracias” más veces en este día que en toda mi vida; si seguía así parecería una cacatúa repetidora. Me levanté para probar que tal podría caminar con la venda allí, costaba y tenía que cojear un poco pero era mucho mejor que antes; además la fiebre ya estaba desapareciendo y la habitación no daba vueltas para nada, respiré profundamente y estiré mis brazos.

Escuché con claridad como el estómago de Makoto sonaba estrepitosamente, había olvidado por un momento que él no había tocado la comida que trajo; fruncí el ceño y me dirigí a hacia la mesa para buscar la bolsa que aún contenía alimentos. Al instante que la toqué supe que ya estaba fría pero debería poder seguir siendo comestible así que se la llevé de todas formas. Saqué los cubiertos de la bolsa y se los entregué mientras yo destapaba el envase que contenía un pescado cocido al vapor con especias y algún acompañamiento que no llamó mi atención; se veía realmente delicioso pero yo ya no tenía hambre por lo que pude pasarlo sin que instinto de no compartir atacara. -Debes comer o perderás las fuerzas, y no me sirve de nada un salvador sin fuerzas, jeje- espero que se lo tome como la broma que es, realmente no tengo intenciones de seguir abusando de su buena voluntad, en cuanto esto termine volveré a mi libertad y probablemente no le vuelva a ver nunca; no sé por qué pero ese pensamiento oprimió mi pecho, que rayos.

Iba a sentarme nuevamente pero pensé que sería rudo de mi parte quedarme a mirar como come, así que comencé a dar vueltas por la habitación inspeccionando las cosas que allí habían. Algunos cachivaches parecían interesantes, con la temática oriental y todo eso, sentí ganas de llevarmelos pero realmente no servirían así que no los moví de su ubicación; luego abrí unos cajones de una cómoda y lo que había en su interior hizo que mi rostro se coloreara completamente. Cerré el cajón con fuerza y me alejé del mueble, ¿¡qué clase de pervertido utiliza esas cosas!? -Ok, tendré que contener mi curiosidad si no quiero seguir viendo cosas extrañas-

Volví luego al baño para buscar mis prendas olvidadas pero en el suelo no solo encontré ropa sino que una poza de agua, al parecer al salir del jacuzzi dejé una estela tras mi y las toallas que usé antes y dejé en el suelo antes de salir ayudaron a crear la poza que mojó tanto mi ropa como las coberturas de la cama que también dejé allí irresponsablemente se habían mojado. Tomé mi ropa y la estrujé con cuidado para no salpicar en mis piernas, no quiero que las vendas nuevas se mojen. -No creo que haya una secadora en este edificio, ¿cierto?- salí del baño y le miré con mis ropas estilando en una de mis manos y con la otra cubrí mi nariz al momento que estornudaba; super, además de no tener con que vestirme mi cabello mojado me iba a resfriar.
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Mensaje por Invitado el Miér Abr 08, 2015 12:46 am

¡Quería que la tierra me tragase en ese momento y aparecer en china! Llevé las manos a mi estómago y lo rodeé con mis manos mientras mi rostro estaba totalmente ruborizado y una sonrisa de vergüenza podía verse en este; antes, incluso de haberme encontrado a la chica, cuando salí del entrenamiento tenía mucha hambre y no me había sucedido esto… ¿por qué ahora? Esperaba en verdad que Kurohime comenzase a botarse de la risa o algo por el estilo; sería más fácil si lo hiciera…podría reír con ella y entonces ir a por la comida diciendo algo como “supongo que hay un hueco en mi estómago” o algo por el estilo...sería gracioso y no embarazoso.

Pero sucedió totalmente lo opuesto; Kurohime frunció el ceño, o al menos eso pude ver al levantar la vista para mirar su expresión, parecía seria, entonces fue y tomó la bolsa con la comida que había comprado para mí, no pensé que lo fuera a hacer pero estaba ahora atendiéndome a mí, por lo que sonreí al momento en que tomé los cubiertos de plástico y le dirigí una mirada, parecía como si realmente estuviera pensando en lo que yo necesitaba, cosa que no podría haber imaginado siquiera antes de ella.

Me entregó el envase con el pescado, tenía una buena ración de ensalada así que no tenía que preocuparme por quedarme con hambre…*está frio...* pensé mientras hacía algo similar a un puchero, pues, me había distraído ya tanto rato que mi comida se había enfriado. Corté un trozo del filete y lo acompañé en el cubierto con un poco de ensalada, lo llevé a mi boca y mientras masticaba Kurohime mencionó que era un “salvador”, enseguida me puse colorado, y bajé la mirada hacia la alfombra en la que me encontraba sentado, casi se me atora la comida en la garganta…era demasiado directa y no es que me incomodara pero habían cosas que no parecían tener impacto en ella…pero en mi sí que lo tenían.

Tragué con un poco de dificultad y entonces tomé aire mientras reía de manera discreta -¿Un salvador...?- dije, mientras cortaba otro trozo del filete y repetía lo que había hecho anteriormente, tenía muy buen sabor a pesar de estar frío, así que no tenía problema alguno en dejar limpio el envase.
Esperaba que se sentara junto a mí y así entonces podríamos platicar y quizás conocernos un poco más, todo lo que sabía sobre ella es que escapaba de unos cazadores, que era mitad cuervo y mitad tigre...y que su nombre era Kurohime *es más de lo que ella sabe de mi...* pensé, entonces mientras ella daba vueltas por la habitación yo me apresuré a comer para así poder charlar un momento o quizás mirar un poco de tv?...lo que fuera pues estaba un poco cansado y en realidad quería recostarme y no hacer nada.

Era interesante ver a Kurohime pasear por la habitación, pues tal y como me había parecido antes era una chica muy linda, no refiriéndome tanto al aspecto físico, aunque sus facciones eran delicadas y, bueno…tenía un buen cuerpo por lo que podía notarse sobre de la bata...
Bajé la cabeza por mis pensamientos y miré mi comida, sólo me faltaban unos cuantos bocados, así que me centré en comer. De reojo pude ver cómo Kurohime se detenía frente a una cómoda, y desde el ángulo en el que estaba podía ver que estaba bastante sonrojada, por lo que alcé una ceja y ladeé la cabeza para ver lo que había allí pero no pude ver nada cuando kurohime cerró el cajón de inmediato -¿A qué te refieres con cosas extra---?- antes de terminar de preguntar recordé el sitio en el que nos encontrábamos, así que, bueno…podía hacerme  una leve idea de a qué se refería. Dejé salir una risa, pues en ese momento vino a mi mente el refrán que decía “La curiosidad mato al gato”, bueno, Kurohime era mitad felina…así que le quedaba la comparación.

Terminé de comer y me puse de pie con las cosas en las manos, entonces kurohime ya había desaparecido de mi vista, pero asumí que se encontraba en el baño, por lo que no me preocupaba…tampoco es como si fuera a comportarme todo paranoico por que no estuviese a mi vista unos segundos. Caminé hacia la mesa donde anteriormente estaba la comida y coloqué el envase junto a los cubiertos en la bolsa, la dejé en un lado, pues ya era basura, y entonces me di la vuelta recargándome en la mesa al escuchar a kurohime preguntarme sobre una secadora -..¿Secadora?- alcé una ceja al mirar las ropas de la chica…no es que quisiera criticar ni mucho menos, pero aquellas ropas se veían desgastadas y sucias...una secadora no sería lo más conveniente en este momento -Dado que es un…ahm…un...l-love motel...- bien, si, aun no podía superar el hecho de que habíamos tenido que venir a parar a este sitio, por lo que mi voz aun se entrecortaba al pronunciar ese par de palabras..-No creo que hayan aquí esas cosas…- dije, una vez que hube desviado la mirada debido a como pintaba aquella escena; parecíamos alguna especie de pareja en vacaciones…

Me acerqué a paso lento a Kurohime y sujeté las ropas con ambas manos, eran las sábanas de la cama y las ropas de la chica -Esto...podemos colgarlo en el baño.- dije, alzando un poco la mano en que tenía las sábanas y entonces giré mi vista hacia las ropas de la chica -...Y esto...bueno….podemos...¿lavarlo?- Me hubiera gustado poder decir “eh, tira ya eso, te conseguiré algo nuevo!” pero lamentablemente mi capital estaba ahora bastante reducido, afortunadamente gracias a todos los viajes inesperados que había hecho (y el equipaje que había perdido en varios de ellos…) sabía apañármelas en situaciones así, por lo que asentí un segundo y sonreí, entonces entré en el baño y coloqué las sábanas en el cortinero que se encontraba tras la ducha, de aquella manera se secarían, aunque tardarían un poco.

Después me dirigí al jacuzzi que aún tenía agua y eché las ropas de la chica allí -Deberías recostarte…no me parece oportuno que vayas a coger un resfriado...- dije mientras comenzaba a subirme la parte baja del pantalón deportivo, de aquella manera no se mojaría -Yo me encargo de esto, por favor ve a descansar…- me retiré las mangas de las manos y entonces saqué las ropas de la chica del agua para entonces tirarles algo del jabón que había allí, entonces comencé a tallarlo, aunque torpemente, pero bueno, algo era algo…una vez terminé (aunque realmente no me tomó demasiado tiempo) recordé que las sábanas estaban colgadas allí, por lo que Kurohime no podría taparse si se recostaba, así que comencé a buscar entre varios estantes que habían por allí y encontré un cobertor, uno muy grueso. Me pareció extraño, pero la gente solía dormir después de “ciertos” acontecimientos, por lo que bueno, estaba bien…
Llevé el cobertor hacia la cama y lo extendí sobre esta, de aquella manera podría dormir Kurohime, si es que deseaba hacerlo…
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Mensaje por Invitado el Dom Abr 12, 2015 12:31 am

Al parecer Makoto no había entendido mi sarcasmo, pareciera como si todo se lo tomara en serio, no parece ser un chico grave pero me parece demasiado compuesto; me pregunto si alguna vez habrá hecho alguna locura, si la adrenalina de romper las reglas le habrá hecho hacer algo un poco malvado en alguna ocasión. Obviamente se que en estos lugares no existen servicios de limpieza de ropa que no sea para las cosas de las habitaciones así que su sutil tartamudeo me pareció fuera de lugar, me estaban exasperando un poco sus actitudes inocentes.

La verdad es que su idea la encontré apropiada pero necesitaría su ayuda para poder estirar las sábanas, así que no puse mayor problema cuando las quitó de mis manos y las llevó dentro del baño nuevamente, eran pesadas y más aún con el agua por lo que no quise hacer fuerza con mis extremidades. Pero luego se acercó a mi nuevamente y me pareció un tono un poco despectivo al referirse a mi ropa, ¿qué le pasa?, no será de la mejor calidad pero me ha sido muy útil y me agrada, es cómoda; aunque es cierto que necesita lavado, llevo varios días con ella y el mercado no es el lugar más limpio del planeta. Sin embargo nunca esperé que reaccionara más rápido que yo y me quitara también mis ropas de mis manos, apenas tuve tiempo musitar un leve “qué?...” antes de verlo al siguiente segundo trabajar con las manos dentro del jacuzzi -¡Hey! ¡No es necesario que hagas eso!- quería acercarme y quitarlo de ahí, pero entre la estupefacción y el hecho de que no quería mojarme la pierna lo único que terminé por hacer fue mirar petrificada desde la puerta con las orejas ardiendo. Esa ropa no solo tenía tierra y el smog pegado de la ciudad, sino que además tenía mi sudor y… otras cosas.  Y por si fuera poco se atrevía a volver a darme instrucciones. -No me moveré de aquí hasta que vuelvas con mi ropa ahora mismo, ¡no sigas con eso!- mas él tampoco hizo caso de lo que le pedía; simplemente siguió sin más y a los pocos minutos ya había terminado.

Le miré con expresión de molestia cuando se acercó nuevamente y con gran soltura, pero no le importó y simplemente pasó por mi lado para luego buscar algo en unos estantes. Parece que después de todo sigo sin poder entender que piensa, me cuesta descifrar que pasa por su cabeza y como prepararme para reaccionar ante sus acciones. Le vi caminar con un cobertor entre sus brazos y luego extenderlo sobre la cama, daba la impresión de que seguía intentando que me recostara. La noche ya había caído por completo y yo soy un animal nocturno por lo que tenía nulo sueño; me sentía muy despierta y bastante repuesta por lo que me sería imposible intentar dormir. Así que di un largo y agotado suspiro ante sus expectativas y terminé por relajar mis hombros y rostro, después de todo estaba intentando seguir su naturaleza “buena y bondadosa”.

Me crucé de brazos y apoyé mi torso en la pared mientras seguía observandole, resultaba curioso y algo gracioso el ver que a pesar de su inocencia intentaba hacer el bien en un lugar tan poco ortodoxo como éste. Incluso me entraban ganas de jugarle algunas bromas y ver como reaccionaría, después de todo el ya me había hecho sentir incómoda de una y mil formas posibles, sería justo que me mostrara sus debilidades cuando él ya había visto muchas de las mias.
Me acerqué hacia él despacio y colocando mi cabello sobre uno de mis hombros hasta que me detuve muy cerca de él, casi rozando su torso con el mío, con mi rostro separado del suyo solo por nuestra diferencia de altura. Levanté mi rostro de medio lado y le miré a través de mis pestañas colocando una de mis manos  sobre su pecho para luego decir con voz suave -No pensé que fuera a pedir esto como recompensa… salvador-sama- noté que antes le había incomodado que le llamara así y agregué el “sama” porque debido al tema de la  habitación se supone que estamos en pleno Japón. Antes de que pudiera reaccionar le mostré nuevamente la lengua de forma infantil y le empujé con la mano que tenía sobre él.  -¡Jamás podrás tenerme malvado shogun! Muajajaja- utilicé una risa falsa y exagerada luego de seguir con el tema de japón en mi frase, shogun fue lo primero que recordé de las pocas cosas que se sobre aquel país.

Rodé sobre la cama ahora sí riendo de verdad debido a mi propia broma, terminé en el otro extremo y casi caigo al suelo pero alcancé a detenerme antes. Luego me acomodé sentándome en una de las esquinas con mi pierna buena doblada tipo indio y tomé uno de los almohadones para luego lanzarlo a su rostro. -No te hagas falsas ilusiones, ya sabes que tigres y cuervos son animales bastante peligrosos- le dije sonriendo con malicia.

Le quedé mirando por unos momentos pero la espera de mi ropa sería larga por lo que me desesperaba un poco, durante el día no tengo problemas con relajarme y tomar siestas o quedarme tendida escuchando los sonidos con calma, pero en la noche tengo que estar haciendo algo y como aquí no hay mucho por hacer sentía la necesidad de hablar. -Cuéntame cómo es que tú, un “simple estudiante”- volví a hacer las comillas en el aire. -terminó en esta ciudad de pecadores, que te trajo hacia aquí-.
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Mensaje por Invitado el Vie Jul 10, 2015 7:58 am

La cama estaba ahora tendida y el clima en si no era suficientemente caluroso como para dejar el cobertor a un lado; desde que habíamos llegado a la habitación el aire acondicionado había estado encendido, pero no había podido encontrar ningún interruptor o control con los cuales apagarlo o tan siquiera subir un poco la temperatura…
Sabía que Kurohime no estaba del todo contenta con lo que había hecho con su ropa, en si había sido un acto reflejo; no podía dejar que la ropa se secara con toda la suciedad que ya tenía y mucho menos si la herida en su tobillo se podría infectar gracias a ello..De cualquier manera sus ropas ahora estaban secándose y ella se encontraba bien *mi única preocupación ahora es que no vaya a coger un resfriado..* pensé tras suspirar cerrando por un momento los ojos; a pesar de que el entrenamiento no había sido agotador e incluso el día en la universidad tampoco..había sido un día bastante cansado y bueno; tenía ganas de dormir.
 
Sabía que me tocaría dormir en la alfombra o algo por el estilo, así que no me hacía demasiadas ilusiones de dormir en una cama suave y calientita…El piso se veía cruel, pero tenía tanto sueño y cansancio que en realidad no me importaba -Yo…dormiré aq- no pude terminar mi oración siquiera en mi mente, Kurohime había acortado distancias considerablemente, y bueno, no mal pensaba ni nada, pero ella, quien no soportaba la cercanía ahora estaba casi pegada a mi…puse atención desviando cualquier mal pensamiento de mi mente; quizás tenía una petición importante o simplemente quería golpearme (con todo lo que había sucedido ya, no sería extraño que estuviese harta de mi..), pero aún más se sumó un trago amargo, su mano sobre mi pecho no era del todo conveniente; bueno, yo no me dejaba llevar por la atmósfera del lugar, encima ella parecía que todavía menos que yo, pero estaba comenzando a ponerme nervioso..
 
Mis ojos estaban un poco más abiertos de lo normal, y mi boca cerrada como por la fuerza, mi respiración un tanto agitada y mis manos comenzaban a transpirar incómodamente, no pensé que fuera hablar y de hecho, aunque mi cuerpo no quisiera hacerme caso, quería retirarme de aquella posición; estábamos justo a un costado de la cama..¿¡Quién no pensaría mal!?.
*salvador-s…sama..?..aaaah???* repetí en mi mente conforme la chica lo había ido pronunciando y no fue hasta que me mostró su lengua que pude llegar a la conclusión de que todo aquello había sido para molestarme; *con esas cosas no se juega..* pensé, estaba completamente atónito; incluso dudaba si en mi rostro se podría ver el sonrojo, la duda o la molestia; si, me había molestado un poco que siquiera pensase que podría pedir algo como “eso” como pago por mi ayuda…lo había hecho porque quería, no por recibir algo a cambio, pero tampoco esta vez pude formular palabra alguna, fui empujado y por ende caí sentado en la cama, apoyándome con ambas manos para no caer acostado (sería peor aún) *¿¡¡Shogun!!?* no sabía el origen de kurohime, pero burlarse de aquella manera y adoptar el papel “oriental” de la habitación estaba dándome escalofríos, no podía moverme, literalmente apenas y podía tragar saliva y mi rostro era tan rojo como la salsa de tomate (?), llevé mis manos directamente a mi rostro y limpié el sudor que estaba comenzando a resbalar por mi frente, aquello había sido demasiado para mi…
 
Kurohime giró en la cama y sentí como casi se caía por lo que volteé bruscamente y fui recibido con un almohadazo directo al rostro, reí un poco, si, aquello me había dado risa, pero la broma de hacía un segundo aún no se me había pasado.
 
Asegurándome de que se encontraba bien me puse de pie y suspiré de manera que solo yo pudiera escucharlo (ya si ella se fijara en el modo en que mi espalda se levantaba bueno…se daría cuenta) -Y…yo jamás…- no podía ni hablar de la pena que sentía, encima y de alguna manera era mi culpa por haberla traído hacia este lugar..aunque tampoco habría podido predecir que fuera a tomarlo de aquella manera..
Tragué saliva de nuevo y respiré un par de veces para relajarme -Yo jamás podría…pedirte ..a-algo así..- evitaba a toda costa mirarla a la cara, no podía, hasta las orejas ahora mismo estaban bastante coloradas, encima era algo sensible en aquellos temas; yo jamás había estado cerca de estar con una chica…los entrenamientos y la escuela me absorbían por completo, y en realidad jamás había tenido algo cercano a una novia…así que si, era completamente virgen, tanto de cuerpo como de pensamiento…
 
Me dejé caer en el suelo justo en la alfombra y encogí las piernas abrazándolas con mis brazos, para cubrir mi rostro y tratar de que aquella reacción desapareciera de mi rostro; no era tampoco que fuese a excitarme por aquello pero me avergonzaba el haber pensado que sucedería algo; no sabía qué; pero algo.
-He...conseguido una beca…de estudios..- intenté llevar la plática como si nada hubiese pasado; para kurohime no parecía difícil..-Debido a que..tengo buen desempeño en mi deporte…- no habíamos platicado demasiado acerca de mi, así que no esperaba que se diese cuenta de que era un atleta; veamos, se notaba, pero quizás podría atribuirlo a una cosa totalmente distinta; ella ya me había platicado acerca de su procedencia, por lo que no podía preguntarle lo mismo..sería un silencio incómodo y no sabía qué decir ni hacer.
 
Me puse de pie casi instantáneamente y sin mirarla me dirigí al baño casi que con dos pasos -M-miraré como va tu ropa..- cerré la puerta tras de mí y me dirigí a comprobar si la ropa estaba seca, aunque sabía que no lo estaría..simplemente estaba nervioso..

 
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Mensaje por Invitado el Sáb Jul 11, 2015 12:50 am

Al comienzo las cosas salieron tal cual imaginé que irían, mis actos habían logrado sorprenderlo y sacarlo de sus casillas, la expresión de su rostro era impagable y casi no pude contener una carcajada; además pude ponerle nervioso, se notaba en el rubor de sus mejillas y en las pequeñas gotitas de sudor que comenzaron a aparecer sobre su frente. Fue una reacción incluso mejor de la esperada, había cumplido con mi cometido de devolverle la mano; por fin conseguí hacer que se sintiera tan incómodo como él hizo que yo me sintiera cuando aprovechó mi momentánea debilidad física para hacer lo que se le daba la gana. Si claro, puede ser que mis intenciones hayan sido más perversas que las suyas, pero no podía permitir que se quedara con la sensación de que es fácil jugar con mis emociones y salir ileso.

Observé atentamente cada una de sus reacciones mientras yo realizaba mis jugadas; de verdad su rostro era todo un poema, tan fácil de leer con esas mejillas que se inflamaron con lo más mínimo y esas orejas color carmín. Una señal de molestia apareció en sus cejas curvas, tras la confusión viene el enojo, mas ya debe de tener claro que no podrá ganarme porque no realizó movimiento alguno, si hasta mudo se había quedado; pobre. De todas formas el lanzamiento de la almohada parece haber roto un poco su tensión del momento, logré sacarle una pequeña risa y con eso finalizaba mi plan “maquiavélico”. Ahora me sentía pagada y podría enfocarme en otra cosa.

O eso pensé, mas en aquel momento su voz sonó un tanto angustiada y eso no me agradó para nada. No era mi idea hacerle sufrir en demasía, rayos, nunca imaginé que le fuera a afectar tanto como para angustiarse. Quería gruñir y decirle que parara, que dejara de sonar tan traumado, ¡como si yo fuera la culpable de algo horroroso!. He cometido crímenes contra la ley en mi vida, pero nunca algo demasiado cruel; bueno, tal vez si, pero solo contra personas horribles. Maldito, haber conocido su personalidad amable me hacía sentir mala persona; detesto esta sensación.

Todo hubiera sido más fácil si gritara enojado y se descargara, bastaría una simple discusión acalorada para que todo volviera relajarse; pero no, al parecer le resultaba mejor idea hacerse bolita y contestar a mis preguntas con esa voz angustiosa que había adquirido en los últimos minutos. Intenté respirar profundo y tragarme la frustración que me estaba provocando la situación para poder continuar la plática de forma tranquila.

Umm… así que se trataba de un atleta, eso explicaría el por qué de su estatura y gran masa muscular. Es decir, no es que me interese eso en particular, pero es inevitable notar lo que resalta a la vista. -Y yo que pensé que eras un cerebrito por estudiar- traté de bromear un poco pero no alcanzó a salir la risa que quise producir.

Tras un par de segundo de incómodo silencio lo vi salir casi corriendo hacia el baño aun hablando en ese tono que me molestaba; fruncí el ceño ante el golpe que dió la puerta al cerrarse tras él, eso ya era mucho escándalo para una simple broma que le hice y lo peor de todo es que lograba que yo sintiera que debía disculparme. Que ni lo sueñe, no lo haré ni aunque comience a llorar.
-Qué deporte sería ese del que hablas…?- intenté seguir con la conversación normalmente aunque una puerta se interpusiera entre nosotros pero sabía que realmente no resultaría ya que mi paciencia no es mucha y ya estaba bastante molesta con toda esta escandalosa situación. Bajé exasperada de la cama y me acerqué como pude hacia la puerta del baño a la cual di un par de golpes para llamar su atención antes de hablar. -¿No pudiste encontrar otra excusa menos obvia que la de chequear mi ropa? Ya se que no te agradó la broma pero no es mi culpa que tu resultaras ser demasiado sensible!- el tono de mi voz se fue elevando mientras decía aquello, me estaba frustrando tanto que mis plumas se comenzaron a desordenar en mi cabeza.

Suspiré con pesadez y dejé caer mi cabeza golpeandome suavemente con la pared; volví a hablar un poco más tranquila desde esa posición. -Vale, lo siento, no debí decir eso… y tal vez tampoco hacer lo que hice- murmuré lo último en vez de morderme la lengua como debí haber hecho; mira que terminar disculpándome de todas formas, ¿qué me pasa? Ya no me reconozco. -Mira, si sales y me disculpas podrás ver algo gracioso- Sin pensar ya mucho en lo que hacía me quité la bata que llevaba y la dejé en la orilla de la cama mientras transformaba mi apariencia a su forma de cuervo completa. De esa forma era más grande que un cuervo normal y mi plumaje completamente blanco ahora estaba desordenandolo para que quedara todo esponjoso, me miré al espejo y realmente me veía graciosa así. Di unos saltitos y subí a la cama donde esperé a que se decidiera a salir con mis alas abiertas y también desordenadas. Grazné y esperé.
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Mensaje por Invitado el Dom Jul 12, 2015 6:20 am

Vaya, aquella quizás había sido una reacción demasiado brusca, el levantarme y meterme así en el baño.
Mi corazón estaba acelerado tras asimilar tantas cosas, y también porque tras haber tratado tanto con la chica podía imaginar (y no era al tanteo) que aquella reacción la habría puesto de mal humor, si no se iba trataría de tirar la puerta a golpes…*se lastimará de nuevo..* me sentí egoísta por encerrarme de aquella manera y dejar que Kurohime se enojara, sabiendo que era bastante prepotente no le importaría su propia salud y actuaría de alguna manera.
Le había dejado con una pregunta sin responder, por lo que tras “comprobar” sus ropas me acerqué a pasos cortos a la puerta y me detuve para mirarme en el espejo del baño *todo un tomate..* me recargué un instante y abrí la llave del agua fría, mojé mi rostro y la cerré de nuevo.
Tallé levemente mis ojos y me erguí -..Natación..- dije con suavidad, aunque con el suficiente tono para asegurarme de que me escuchara, sequé mi rostro con la toalla cercana y exhale en voz baja esperando a que el tono rojizo de mi rostro fuera desvaneciéndose tras algunos segundos.
Estando más tranquilo y al no escuchar señal alguna de Kurohime me dirigí hacia la puerta y tomé la perilla dispuesto a abrirla, pero justo cuanto comencé a girarla retrocedí al escuchar los golpes que Kurohime dio a la puerta; sonaba enfadada.
 
Solté la perilla y por mera curiosidad me miré al espejo, lo rojizo de mis mejillas y orejas había desaparecido ya, por lo que sonreí un poco aliviado y me paré correctamente para recibir los reproches que la chica tenía para mi, sí, bueno, era algo sensible dado que no tenía muchas experiencias respecto al tema, y quizás me había molestado un poco por el hecho de que pensara que le pediría algo así; aunque fuese una broma no podía pasar por mi cabeza otra cosa que no fuera “tengo cara de pervertido”.
No tenía intención alguna de responder a lo que me decía dado que su tono de voz me alteraba un poco y encima sabía que en cuestión de regaños y gritos, saldría perdiendo, no era mi naturaleza.
Sujeté mi brazo derecho con el izquierdo y agaché un poco la cabeza esperando lo que seguiría, pero me sorprendió el tono y lo que había dicho después *se…está disculpando..?* no había pasado aquello desde que habíamos llegado aquí, siempre había mantenido una actitud completamente seria y “enojona” hacia mí..y el hecho de que ahora se mostrase así ciertamente me había dibujado una sonrisa en el rostro, enseguida mencionó algo…¿gracioso?
 
Me tranquilicé un poco y suspiré, entonces me decidí a salir, lentamente me acerqué a la puerta y la abrí con tranquilidad, con la mirada en el suelo esperando a verla en la entrada; antes había escuchado sus graznidos, por lo que no me sorprendía escuchar aquel sonido, -Lo sien…- comencé a decir, pero me sorprendió no ver sus pies cerca de mí, así que levanté la mirada buscándola en la cama, mis ojos se cerraron un poco y mi pequeña sonrisa de vergüenza se había transformado en la cabida de una carcajada -Q..qué se supone que eres?- no pude evitar reír en un tono alto al ver aquella ave esponjosa en la que se había transformado, mi estómago dolía y mis rodillas se doblaban, ciertamente no siempre era tan gruñona y seria como de costumbre…
Reí por algunos segundos y entonces limpié una pequeña lágrima que se asomaba en mi lagrimal del ojo derecho, me acerqué a la cama, puesto que aún tenía esa forma y sin sentarme la miré de cerca *¿será que puede hablar?..* su pelaje era blanco como su cabello, pero para ser un cuervo era bastante grande, un poco extraño a mi gusto pero aquello había sido divertido.
Sonreí de nuevo para ella y tomé su bata de la sobrecama para acercársela y tomar asiento en la esquina de la cama dándole la espalda, así podría volver a su forma y cambiarse, no creo que fuera a quedarse así toda la noche…-Supongo que exageré…soy bastante sensible con respecto al tema… encogí levemente mis hombros y me llevé una mano a la nuca, no era muy cómodo hablar sobre el tema..-Yo, no estoy acostumbrado a eso..- no me percataba de que no había especificado que no estaba acostumbrado a tratar con intimidad con mujeres, y quizás aquello había sonado incompleto; pero era lo que podía decir al tratar de mantener mi tono claro de piel y no parecer un tomate..
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Re: Esperando una huida tranquila [priv.]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 14, 2015 2:21 am

Afortunadamente no tuve que esperar mucho en aquella posición tan incómoda porque logré sacar al chico de su encierro con mi esfuerzo, o al menos creo que fue gracias a eso. Realmente no importa que fue lo que lo hizo salir porque la expresión en su rostro al verme fue impagable; no se por qué el escuchar finalmente su risa me produjo una sensación tan agradable en el pecho, como de alivio pero no exactamente eso.

Mientras cerraba mis alas y arreglaba mis plumas vino a mi un recuerdo profundamente enterrado en mi memoria, de mi cuando niña descubriendo las transformaciones que mi cuerpo podía realizar; y un niño del refugio que me observaba emocionado hasta que los adultos nos encontraron y en su rostro se alojó el miedo adquirido por culpa de ellos. Fue la voz de Makoto lo que me sacó de mis pensamientos y volví a tierra; no hice más que graznar un poco como respuesta a su pregunta, la verdad es que si puedo hablar en esta forma y la otra pero el sonido es bastante extraño y preferí evitarlo.

Aproveché el que me hubiera acercado la bata y se diera vuelta para volver a mi forma humana, no me toma más de un par de segundos pero de todas formas me puso nerviosa el pensar que podría volver y ver de más; incluso cuando antes no me importaba que alguien me mirara o sabiendo que  él no sería capaz de hacerlo sin morir de vergüenza. Me cubrí con la bata lo más rápido posible y estaba terminando de arreglarme cuando lo escuché hablar nuevamente; intenté prestar la mayor atención posible pero creo que perdí parte de la información u omití algo de lo que dijo, pero me parece que puedo imaginar de que se trata.

Me acerqué a él en cuanto estuve lista quedando recostada a su lado, boca abajo con mis brazos colgando de la cama; como no estoy acostumbrada a estar sobre una me cuesta encontrar una posición cómoda para mi cuerpo y las pocas veces que termino recostada en una suele ser en super raras posiciones. -¿No estás acostumbrado a las bromas?- le piqué un costado con uno de mis dedos -¿O es que no estás acostumbrado a tratar con féminas?- alcé una ceja porque sabía que probablemente eso era a lo que se refería pero preferí confirmar antes de asumir simplemente.

Rodé alejándome un poco y me senté abrazando mis piernas -Si es así deberías haber pensado un poco más antes de traer una a un lugar como este, jeje- reí un poco ante la extraña situación sin saber bien que hacer. Tampoco era una opción dormir porque las horas nocturnas son cuando salgo a cazar, o por lo menos es lo que hacía cuando tenía mi libertad intacta y ahora que había sido alimentada, me encuentro herida y sin mis ropas disponibles no me queda más que quedarme en esta habitación y mirar el techo. Me volví a recostar pero esta vez boca arriba apoyando mis manos sobre mi vientre, pensativa.

-Así que natación…- recordé de pronto. -¿que clase de cosas hacen en ese deporte?- si bien se nadar y me gusta bastante hacerlo nunca me he interesado por los deportes, pero se que suelen tener reglas y otras cosas por lo que asumo que la natación no es diferente.
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