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LAS LAGRIMAS DE ASHA

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LAS LAGRIMAS DE ASHA

Mensaje por Invitado el Mar Jun 04, 2013 10:12 am

Prologo.
La profecía




Todo empezó en el reino de Ashan, gobernado por la poderosa dinastía del Grifo , como una creciente tormenta que se avecinaba sobre todo el sacro imperio. En la capital del reino, Kalinor, los duques de cada tierra del reino se habían reunido con el rey Thirion I, el sabio, para discutir y platicar sobre las grandes incursiones orcas que estaban aconteciendo en los reinos del Este. La capital del reino era una brillante fortaleza que se había expandido agrandando así sus murallas y construyendo alrededor del castillo, una inmensa ciudad, era el orgullo del imperio, en el palacio, construido con marfil y que estaba adornados con figuras de dragones en lo mas alto, haciéndose así guardianes de todo el reino, estaban reunidos todos los grandes duques discutiendo alrededor del trono del rey sobre las cuestiones diplomáticas de las otras razas que estaban en las fronteras del imperio. El Rey Thirion estaba sentado en su trono de oro pulido apoyando su cabeza sobre su mano derecha algo cansado de escuchar tantas disputas, sus cabellos rubios salían por debajo de la corona adornada con rubíes esmeraldas y zafiro, su cara anciana demostraba un cansancio pleno ante esas discusiones, ya tenia una cierta edad, y no podía aguantar tanto como cuando era joven.

Las grandes puertas de la sala se abrieron de par en par, lo que hizo que todo el mundo se sobresaltara de manera inmediata, los guardias que estaban allí se colocaron en guardia mirando la puerta algo intrigados, pero nada había en el otro lado, de repente una ave blanca apareció andando con total tranquilidad por el suelo, el rey se quedó mirándola mientras los duques volvían a sus discusiones, y los guardias cerraban las puertas,pero todo fue callado por una potente voz que resonó en toda la sala.

-Estimado rey Thirion , he venido ante usted para avisarle de una creciente tormenta más antigua que la luz de Elrath- Dijo la voz de manera seria y potente, haciendo que todos los duques cesaran sus diplomáticos conflictos.

El ave blanca que había entrado en al sala, empezó a desprender una tenue voz y humo,y poco a poco se fue haciendo mas grande apareciendo ante el rey un hombre encapuchado con una túnica blanca algo raída y con unas plumas como hombreras, portaba en su mano un bastón de madera, el sujeto había sorprendidos todos que soltaron un tenue sonido de admiración y sorpresa, el rey se sobresalto levemente abriendo los ojos de par en par.

-Rey Thirion debéis escucharme, tenéis preparad a vuestro pueblo, para la creciente guerra que se avecinara ante el sacro imperio.-Dijo el encapuchado acercándose lentamente ante el rey.-Los demonios van a resurgir del infierno.

-¿Demonios? A caso estáis borracho, o loco -Dijo uno de los duques con una sonrisa en los labios mientras se apoyaba en la baranda de metal. Demonios le habéis escuchado, este hombre no está en sus cabales...hace mas de quinientos años que no ahí demonios por todo el imperio de Ashan.

-!Silencio¡ -Exclamó el rey alzando una mano para así evitar de nuevo la trifulca de los duques .- Profeta, os presentáis furtivamente ante mi, soltando demencias de que los demonios van a volver a este mundo...si es verdad lo que decís..¿ que deberíamos hacer?

-Debéis pedir ayuda a las otras razas, elfos, enanos, orcos...

-A los Orcos, definitivamente este hombre no está en sus cabales- Exclamó de nuevo el duque, resoplando algo ofendido- Yo el duque Porus, señor de los lobos jamas hará trato con esas crueles bestias...con los orcos..esos miserables que masacran a nuestro pueblo y violan a nuestras mujeres para luego sacrificarlas a sus crueles dioses...a los elfos, esos delicados seres liderados por miserable de Alarón, el cual no nos ayudo en la anterior guerra, ¿A los enanos? Ellos están muy ocupados escavando en las montañas para prestarnos ayuda, o también querrás que pidamos ayuda a los magos ¿me equivoco? Esos eruditos y alquimistas que denegaron su sabiduría y dieron la espalda a nuestro rey...para mi que todo lo que decís “Profeta” no son más que una sarta de mentiras.

-Silencio Duque del lobo, estoy hablando con el rey no con vos, sucio perro del imperio- Dijo el profeta alzando su bastón apuntando hacia Porus el cual le miró de manera amenazante. -Majestad se que parece una locura pero es verdad lo he visto lo he profetizado debéis pedir ayuda, debéis resucitar al antiguo arcángel.

-Basta de majaderías,guardias llevar este hombre fuera del castillo-Exclamó el rey algo irritado mientras se alzaba de su trono.-Jamas..jamas volveremos resucitar a ese maníaco, que hace quinientos años casi llevó la destrucción del imperio...sacadle de aquí, sacadle de mi vista.

Los guardias se acercaron al profeta armados con sus lanzas, este retrocedió levemente girando sobre si mismo haciendo que su túnica se alzara levemente y empezó a caminar hacia la puerta del castillo acompañado por los guardias, cuando llego al umbral de la puerta se giró levemente mientras daba un feroz golpe con su bastón al suelo, lo que hizo que los guardias se sobresaltaran un poco y colocaran las picas hacia adelante, amenazando al Profeta.

-Yo os he avisado...deberíais haberme escuchado... si vosotros no me escucháis...habrán otros que lo harán.-Musitó el profeta mientras volvía a convertirse en un ave blanca parecida a un cuervo y emprendió el vuelo.


Capitulo 1

El Nigromante


Habían pasado aproximadamente unos diez años desde que el Profeta se había presentado ante el rey augurándole el renacer de los demonios,y que el rey ignoró, nada se había cumplido, el reino seguía estando como siempre, en constante guerra con las tribuís orcas, las cuales con sus incursiones arrasaban los prados y los pueblos de los ducados del este y del norte. En la capital, la vida continuaba siendo pacifica, no había trifulcas en las calles ni tampoco había nada por que preocuparse, en el palacio real el rey Thirion atendía las peticiones de los aldeanos mientras que su esposa la reina Isabel, hacia los preparativos para el matrimonio de su única hija. El rey Thirion solamente había tenido una hija, esta se llamaba Nayara, era la heredera al trono de Ashran , pero por ley ella no podía ser coronada, solo podría ascender al trono si consumía sagrado matrimonio. Las doncellas del castillo estaban alteradas y preocupadas, recorrían todos los pasillos en busca de la princesa, la cual había desaparecido de sus aposentos, una de ellas fue a avisar a la reina la cual sonrió de manera dulce mientras hacia llamar a un par de guardias.

-No os preocupéis...no es la primera vez que lo hace, aun es una niña y seguro que estará en el mausoleo- Dijo la reina con un tono tranquilizante y una gran sonrisa, para así poder calmar a la doncella al cual estaba con lagrimas en los ojos de preocupación.


La princesa en efecto se encontraba en el mausoleo grifo, un gran edificio construido en la cima de una montaña al norte de Ashran. Era un gran edificio construido con el marfil mas blanco que se podía encontrada, en ese inmenso monumento se daba entierro a los reyes de la dinastía grifo,era el lugar mas sagrado de todo el imperio. La joven princesa le encantaba pasar sus días allí observando las vistas desde la cumbre de la montaña, le encantaba sentir el aire mover sus cabellos y que el sol bañara su cuerpo, aparte de eso le fascinaba ver las sepulturas de sus antepasados, pues en ellas estaba gravada fragmentos de sus historia, y cada vez que las veía podía notar como un cosquilleo en la espalda, pues no se podía imaginar que ella, era descendiente de tales grandes reyes,era como un sueño para ella.

-Como me gustaría ser como alguno de mis antepasados...-Susurró Nayara mientras cerraba los ojos dejando que el viento peinara su cabello rojo.

La princesa aun habiendo nacido del rey que tenia el cabello rubio y la reina que lo poseía moreno, ella había nacido pelirroja , eso había sido como una especie de milagro para sus padres, pues tras haber consultado a los monjes le habían dicho que el corazón de la princesa ardía como los fuegos sagrados de Elrath y en un futuro ella gobernaría sobre todo Ashran con dulzura pero perseverancia, y eso le encantó al rey. Nayara no era más que una muchacha, con el cabello rojo y la piel morena como la de su madre, con unos ojos negros como la noche, aun solo poseía diecisiete años y a esa temprana edad querían hacer que se casara, atar su vida al sagrado matrimonio, y eso le disgustaba.

No quería casarse tan temprano, y menos con un marido elegido por su padre, solo por que así se estrechaban los lazos con un duque el cual poseía la mayor fortuna del reino, y si ella entraba en matrimonio con su hijo parte de la fortuna se iría para el palacio y el reino podría prosperar con mayor gloria, pero Nayara no quería a ese muchacho, un muchacho mimado por sus padres rechoncho y maleducado. Mas de una vez lo había visto por el palacio con sus dos mayordomos,era un muchacho bajito y corpulento, con el cabello repeinado hacia los lados y un monóculo en su rechoncha cara, cada vez que uno de sus mayordomos hacia algo mal,este les azotaba o les humillaba riéndose de manera macabra, no era agradable para la vista de cualquier persona, cada vez que ese muchacho la miraba ella, se podía ver en sus ojos verdes una mirada pervertida y extraña, como si la desnudara con la mirada, siempre hacia que se le revolvieran las tripas y le diera un escalofrió a Nayara.

-Princesa...-Susurró una voz en el viento, lo cual hizo que Nayara abriera los ojos de par en par y se girara para ver el interior del mausoleo, pues aquello no era natural. Dentro no había más que las tumbas de sus antepasados, pero la voz no dejaba de sonar con el viento llamándola, cada vez era más y más cercana. Nayara estaba un poco asustada pues era la primera vez que pasaba algo así, comenzó a andar tranquilamente hacia atrás sin dejar de mirar a su alrededor, si era algo que quisiera hacerle daño tenia que estar preparada para huir lo más rápido posible,de pronto su cuerpo chocó contra algo que estaba detrás suya, se quedó quieta sin poder mirar atrás,sudando de los nervios.
-Princesa¿que os ocurre?-Dijo una voz conocida para ella. Nayara se giró rápidamente con los ojos de par en par . Era Godric, un hombre alto con la piel clara, y el pelo rubio, tenia una barba algo desordenada, y sus ojos verdes tenían siempre una mirada seria y severa. , portaba siempre la armadura del imperio, una armadura blanca con al cruz de Elrath en el pecho, en sus hombros portaba el emblema de su casa, la casa del Unicornio, era un hombre de armas, pero amaba más la diplomacia que las batallas , era uno de los diez generales del rey, y su instructor , era uno de los pocos guerreros del imperio que habían recibido más honores que el rey.

-Por todos los cielos, Godric no me des estos sustos- Dijo Nayara colocándose una mano en el pecho mientras sonreía tranquilamente, aun le recorría un escalofrió por la espalda del miedo que había sentido por escuchar esa escalofriante voz.

-Disculparme, princesa, pero es que vine a buscaros...las doncellas están revolucionada sin dejar de buscaros y tienen todo el palacio patas arriba , además está atardeciendo es hora que volváis.

-De acuerdo... esas pesadas nunca me dejaran en paz no..Godric..yo..no quiero casarme..

Mientras intentaba confesarse de todo lo mal que lo estaba pasando por culpa de la boda, no pudo evitar apretar contra su pecho un colgante con forma de grifo que llevaba colgando, era un recuerdo de su difunto abuelo, siempre que lo sujetaba entre sus manos le infundía un gran coraje y le daba fuerzas, era su mayor amuleto de la suerte. Mientras estaba allí observando los confines de la gran capital, no podía evitar llenar su corazón de jubilo al pensar que todos sus antepasados estarían contentos por el gran imperio que se había formado. Nayara giró sobre sus talones mirando a Godric con una mirada triste,casi al borde de las lagrimas.

-Volvamos...no deseo hacer esperar mi destino...

Godric hizo un suspiro largo, pues no esperaba que la princesa reaccionara de esa manera, conocía demasiado bien ala princesa y sabia que era orgullosa y cabezota, así que su reacción sumisa le había sorprendido bastante. Sacó de una bolsa de cuero que tenia colgando al lado de su armadura una especie de flauta de madera tallada con dos agujeros, se la llevó ala boca y soplo suavemente, se pudo escuchar como una especie de gruñido que salia de la flauta esa,tras esperar unos instantes se escuchó una respuesta no muy lejos. Volando majestuosamente por el cielo apareció un grifo el cual aterrizó sin complicaciones al lado de ellos dos agachando la cabeza, como haciendo una reverencia. Los grifos eran unas criaturas magnificas , cuerpos de león y cabeza de águila, formaban el ejercito aéreo del imperio. Nayara miró al grifo algo sorprendida mientras que Godric se había subido a su lomo y le tendía la mano para ayudarla a subir.

-Vamos princesa, así llegaremos antes al castillo...ademas creo recordar que le encantaba volar con los grifos..si no recuerdo mal de pequeña casi se lanza al vació intentando imitarlos.

-¡CÁLLATE!.

Godric se reía un poco mientras que Nayara se había puesto roja de la vergüenza y subía por su propia cuenta al lomo del animal, era cierto que le encantaba volar y que de pequeña en un burdo intento de imitarlos casi salta por lo alto de la torre de Guardagarra, donde se encontraban todos los grifos imperiales, si no llega ser por Godric que la cogió rápidamente.

Tras haber llegado al castillo, después de una hora volando por el cielo, las doncellas todas preocupadas cogieron a la princesa para llevarla a sus aposentos para lavarla y prepararla, pues no le gustaban que vistiera como un muchacho, lo veían mal..Mientras que Nayara iba caminando por los pasillos del castillo, a trompicones pues una de las doncellas no dejaba de meterle prisa, se topó de frente con Aranel, un muchacho apuesto con el cabello rubio bastante largo, siempre adornaba un mechón trenzado de su cabello con una gema roja que colgaba de este, sus ojos eran azules como el cielo, y tenia un porte majestuoso, ademas de una sonrisa embaucadora, era un joven capitán de la guardia que se había criado con ella desde pequeño, era como un hermano para Nayara. Lo saludó rápidamente mientras le echaba una mirada suplicándole ayuda, la cual Aranel respondió con una dulce sonrisa tranquilizadora y continuó su camino hacia el salón.

En el salón del palacio tras haber pasado diez años de nuevo todos los duques se reunían junto al rey para plantearla las situaciones que ocurrían en cada uno de los ducados del reino, Aranel entró por la gran puerta del salón y se colocó al lado derecho de Godric, justo a la izquierda del Rey.

-Mi rey en el este del reino la situación se esta volviendo muy inestable, los orcos cada vez se adentran más y más arrasando todo cuanto ven , por favor solicitó que me prestéis parte de la guardia para así poder echarlos de mis tierras.- Dijo Porus golpeando levemente la mesa de reuniones con un puño mientras miraba al rey de manera seria. Porus era un hombre algo bajito con el pelo oscuro y nariz puntiaguda, poseía tres de las grandes tierras del este del reino y hacia de frontera con las tribu orcas y las montañas de hierro

-Porus , ¿que queréis dejar sin protección a la capital? Si el rey os otorga parte de la guardia real, las defensas de Luztorum estarán mínimas- Respondió inmediatamente un anciano que estaba sentado justo enfrente de Porus, ese hombre era el Arzobispo Randal, un hombre místico y muy religioso, pensaba que todo estaba relacionado con el destino que Elrath, el dragón de luz, nos imponía.

-¿Dejar la protección del rey a las mínimas? No oso ofenderos mi rey..¿pero que tenéis que temer si por los cuatro horizontes estáis protegidos por vuestros ducados?- Dijo Porus sonriendo de manera creída mientras volvía a tomar asiento sobre la gran silla de roble que tenían todos los presentes.

-¿Quizás de mi?- Dijo una voz macabra y sombría al cual resonó por toda la estancia, un viento gélido pasó por todo el lugar apagando los candelabros y las velas, dejando todo solo iluminado por al tenue luz del atardecer. Detrás de las grandes puertas de hierro fundido que estaban en al entrada del salón una brillante luz verde brilló con fuerza,y un fuerte golpe hizo que estas se desencajaran de sus grandes bisagras y cayeran al suelo con un fuerte y estruendoso golpe , el cual levantó una fina cortina de polvo.

En el umbral de la puerta se encontraba una figura encapuchada y con un bastón de madera en la mano derecha, este poseía en lo alto un cráneo humano con tres ojos, el tercero tenia una gema de color verde incrustada en él, la túnica que envolvía al hombre era una túnica negra adornada con unos extraños símbolos. Debajo de la capucha se podían ver unos ojos verdes esmeralda destellando de jubilo,y una sonrisa macabra que hacia estremecer a cualquiera que al viera.

-Valla, valla así que aquí están reunidos todos los perros del rey, hmm interesante...que grata reunión familiar..-Dijo el hombre encapuchado, con una sonrisa macabra en sus labios. mientras entraba dentro de la sal caminando lentamente apoyándose en el bastón de madera.

-¡Guardias! -Gritó Godric mientras señalaba al encapuchado.

Lo guardias del salón desenvainaron las espadas y corrieron hacia el intruso para detener su avance,este con un simple movimiento de mano hizo aparecer una especie de sombra del suelo que envolvió a los guardias completamente, los cuales soltaron unos chillidos de agonía antes de desaparecer completamente, tan solo quedaron las armaduras repletas de los huesos de los guardias. Los duquesa e alzaron de sus sillas horrorizados mientras se retiraban levemente desenvainando cada uno su arma, el único que no se había alzado de la mesa era el rey que observaba seriamente al encapuchado.

El encapuchado susurró unas palabras que nadie entendía, parecía un siseo , y luego soplo levemente a través de su mano, la cual salió una especie de bruma verdosa que se metió dentro de los esqueletos de los guardias alzándolos del suelo, estos brillaban con la misma luz que la bruma, un tono verdoso claro, y lo más sorprendente volvían a estar vivos.

-¿Que es lo que deseas...hermano... o debería decir Markal....el Nigromante.?-Dijo el Rey sin apartar la mirada de el intruso mientras este se sacaba la capucha de la túnica.

Capitulo 2

La huida

El aspecto de aquel hombre si se podía llamarlo así era de lo mas extraño, su piel blanca como el mármol no parecía expresar calor alguno su cabello corto blanquecino brillaba tenuemente a la luz de las antorchas del salón , Los ojos de aquel ser eran de un color verde como la esmeralda,y cruelmente esbozaban una sonrisa malévola, De una manera muy tranquila y sin importarle nada en absoluto tomo asiento justo delante de al gran mesa del salón colocándose enfrente del rey.

-Hermano. Hermano, hermano..¿ acaso no puedo venir a ofrecerte mi ayuda?- Dijo Markal,. Mientras sonreía de una manera extraña , de manera forzada- Somos parientes y en horas de necesidad debemos ayudarnos ¿no? En el inmenso salón se hizo el silencio el bullicio de la gente a las afueras del palacio parecía haberse calmado por completo, la anda, era lo único que se podía escuchar, dentro del salón se oían perfectamente las respiraciones agitadas y los palpitas de los corazones de los presentes que aun estaban vivos.
-Nosotros dejamos de ser hermanos, cuando cometiste semejante crimen Markal- Dijo el rey Thirion, con una voz seria y serena, no parecía gustarle mucho la presencia del nigromante.- ¿o acaso olvidaste lo que hiciste?

La expresión severa que mostraba en su anciano rostro Thirion , no podía igualarse a la sonrisa macabra que expresaba Markal, sus ojos brillaban recordando algún preciado momento, su sonrisa maligna cambió por completo al volver nuevamente a la realidad, con una horrible mueca de tristeza miro a su hermano, mientras que luego escudriñaba la estancia del palacio observando a todos los presentes . Godric y Aranel, estaban quietos y callados como estatuas ,Godric Fulminaba con la mirada a Markal, mientras que Aranel tenia la vista perdida en el horizonte como si su mente no estuviese presente, los duques y el propio sacerdote se mantenían en lo mas profundo de la sala pegados a las puertas que daban a los pasillos interiores del palacio, estaban horrorizados observaban como los guardias que habían atacado al nigromante se habían convertido en miseros esqueletos envueltos en una niebla verdosa y nuevamente traídos a la vida, eran horripilantes. Los esqueletos de los guardias masacrados se mantenían quietos al lado de su señor, el nigromante, mientras miraban a los presentes con sus cuencas vacías mientras que al bruma verdosa que les salia de los huesos envolvían su alrededor.
-Como iba a olvidarme de eso, querido hermano... gracias a nuestra madre pude obtener..cierta.. información- Recalco Markal con una terrible sonrisa mostrando su blanquecinos dientes mentiras juntaba las manos delante suya colocando las encima de la mesa.- Pero no he venido desde tan lejos para recordar cosas pasadas..vengo a proponerte un trato.
Mientras hablaba se recostó sobre el respaldo de su silla mientras miraba a Thirion sin parpadear, Thirion le devolvía la mirada algo serio y descontento apretaba sus manso firmemente una contra la otra, parecía furioso y a la vez nervioso.
-No tengo por que hacer tratos contigo, nigromante.

-O si ,si que tienes que hacer tratos conmigo. ¿ Bien sabes lo que se avecina no?, el estúpido ese del profeta ya te habrá avisado..supongo, siempre se mete donde no le llaman.

-Me avisó hace diez años pero...

-¿Te avisó hace diez años?¿ y tu no has hecho nada al respecto?.-Tras decir aquello Markal comenzó a reírse a carcajada limpia mientras se alzaba de la silla y se cogía el costado con un brazo, parecía que no podía parar de reírse, Godric apretó firmemente los dientes mientras ponía una mano sobre su espada, estaba comenzando hartarse de las burlas de aquel ser, pero Thirion alzo una mano para darle a entender que debía permanecer quieto y guardar silencio. -Hermano, sinceramente eres mas estúpido de lo que pensaba... y si perro mejor quédate quieto y no interrumpas a tus mayores.

-No obedezco ordenes de un profanador de tumbas como tu – Gruño Godric desde lo bajo mientras aferraba firmemente su espada con una mano, no podía aguantar las ganas de hundir completamente su espada en el pecho de Markal.

-Bueno, pues te lo recordare... El gran señor de los infiernos esta recobrando poder,esta preparando un ataque a gran escala contra esta ciudad, ¿sabes por que?, muy fácil por que antaño fue gracias a esta ciudad que con los afeminados ángeles lograsteis derrotarlo y devolverlo a su caluroso y apestoso lugar. y ahora desea erradicar hasta el ultimo descendiente del linaje del grifo, no obstante, yo te ofrezco mi ayuda hermano, puede ser que ya no creo en el dragón de luz y solo creo y confió en las enseñanzas de la madre araña, pero.. ambos podemos sacar beneficio de esto.

-¿A que te refieres?, hermano.- Dijo Thirion mientras se alzaba de su asiento y caminaba de lado bordeando la mesa hasta colocarse enfrente de Markal, ambos eran algo parecidos habían rasgos de su cara que eran semejantes,era una prueba de que eran parientes.

-Oh, valla al fin me reconoces como hermano.. es sencillo.. yo te presto mi poder y conocimientos y tu... recuperas unos objetos que hace tiempo me fueron arrebatados.

-¿Q-que objetos?

-Oh nada unos pequeños cachivaches que necesito...el báculo de mi maestro, la capa de la muerte,y por ultimo pero no menos importantes , el anillo del nigromante que el maldito y engreído archimago de la torre plateada me arrebató.-Dijo lo ultimo con un tono de ira que se podía incluso tocar con los dedos, aprecia ser que aquel archimago y Markal habían tenido un choque hace tiempo que aquel hombre le había dejado una marca bastante profunda al despiadado nigromante.

Un temblor sacudió la sala haciendo que los pequeños candelabros que habían en las paredes cayeran al suelo, a las afueras del palacio se podían escuchar los gritos horrorizados de la gente y como múltiples sacudías volvían arremeter contra la gloriosa ciudad. Thirion junto con Godric corrieron hacia la gran puerta de entrada para abrirla de par en par, se acercaron cogiendo los grandes pomos y estiraron de ella, la puerta se abrió dando a conocer el horror que pasaba allí afuera. El cielo lucia con un tono rojizo del cielo comenzaba a caer grandes piedras de fuego que al chocar contra el suelo estallaban quemando t arrasando todo aquello que había a su alrededor, las inmensas sacudidas que arremetían contra la ciudad habían hecho que las grandes murallas de piedra caliza del palacio se quebraran habiendo desprendimientos, unos inmensos seres cubiertos de llamas se abrían paso con grandes hachas por medio de la calle principal en dirección al palacio, parecían decidios a penetrar en lo profundo de la ciudad

-Ya están aquí..Dijo Markal con una cruel sonrisa en los labios mientras caminaba hacia la puerta para colocarse detrás justo de Godric y el rey.- Dime hermano¿ estas dispuesto a sacrificar a todo tu reino o vas a aceptar mi trato?

El rey miró a Godric de manera desesperada antes de dirigir su mirada a Markal, no podía negarse aquellos seres infernales avanzaban sin que ninguna clase de resistencia pudiese detenerlos, la gente gritaba desesperada en busca de ayuda, corrían de un lado para otro y muchos de ellos morían al caer seles encima alguna piedra de fuego o bajo las grandes hachas de aquellos demonios.

-De acuerdo acepto..te ayudaremos a recuperar esos objetos pero antes, ayúdame a salvar a mi reino.

Markal sonrió encantado mientras se abría paso entre el rey y Godric los esqueletos d ellos difuntos guardias desaparecieron en un instante bajo una espesa bruma negra, Markal giró la cabeza mirando al rey de manera maliciosa, para luego desaparecer el también entre una espesa bruma negra. Thirion cogió el brazo de Godric mientras le miraba fijamente.

-Coge unos cuantos hombres, coge unos caballos y llévate a mi hija de aquí de inmediato, llévala a la casa de verano en el lago de lirios, allí estará a salvo de todo esto, te lo suplico viejo amigo- Dijo el rey apunto de llorar su preocupación aumentaba por momentos al ver que los demonios estaban mas y mas cerca.- Tu, muchacho Aranel, convoca a todos los soldados del palacio hacer un salvo conducto para que los duques puedan irse,y diles a mi guardia real que venga de inmediato al salón , aun que no sirva de mucho resistiremos aquí.

Los duques se miraron los unos a los otros sin decir ni una sola palabra en vez de eso se quedaron todos callados mientras veían como Aranel, que había vuelto en si, marchaba por el pasillo de la derecha en busca de la guardia. Godric miró por ultima vez al rey Thirion antes de darse un golpe en el pecho , encima de la armadura donde tenia tallado el escudo de su familia, iba a cumplir su ultima orden, pero no como general del imperio , si no como amigo del rey. Comenzó acorrer por el palacio echando una mirada de desagrado y odio a los duques que atemorizados por todo lo ocurrido se quedaban callados, estaba sorprendido como aquellos hombres que habían jurado lealtad al rey ahora no prestaban su ayuda. Corrió por el pasillo donde se encontraba los aposentos de la princesa, de pronto la princesa caminaba por el pasillos algo apurada, Godric se el acerco mientras intentaba recuperar el aliento.
-Princesa tenemos que irnos ,ya. Musito mientras cogía del brazo derecho de Nayara y tiraba de ella con prisa.- Vamos a ir al lago de lirios, es una orden de su padre, el rey.
-Pero¿ que ocurre?-Preguntó Nayara algo atemorizada no sabia lo que estaba pasando solo sabia que el palacio aprecia estremecerse con las sacudidas de un terremoto,y que a las afueras del palacio cundía el pánico, un pánico que jamas había visto ella.

-No ahí tiempo para..
La voz de Godric quedo enmudecida por el gran sonido de un potente rayo que deslumbro en el cielo, era un rayo de color verde, Godric sabia que esa señal no era de los demonios si no del nigromante,a si que se apresuró mas para llevar a Nayara a las cuadras, atajó por el patio interior del palacio, un segundo relámpago iluminó el cielo y el sonido de una risa malvada comenzó a resonar por todo el lugar, se escuchaba como un pequeño siseo burlón , pero poco a poco se estaba convirtiendo en un ruido atronador. Habían conseguido salir del palacio hacia las cuadras, pero se quedaron ambos quietos al ver tal horror. La inmensa ciudad, estaba en llamas las grandes columnas de humo se alzaban al cielo que tenia un color rojizo y del cual descendían grandes rocas cubiertas de fuego, poco a poco una gran nube negra se comenzó a cernir encima de la ciudad desplegando deslumbrantes y potentes relámpagos que impactaban contra el suelo o contra unas criaturas cubiertas de fuego. Una inmensa bola de fuego impacto a pocos metros de donde se encontraban Godric y Nayara haciendo que estos volaran unos metros por los aires antes de caer al suelo, la fuerza del impacto fue tal que parte de la pared del palacio se desplomó cayendo encima de las caballerizas y matando a si a los animales que estaban dentro, era horrible ya no había forma de escapar. La inmensa bola de fuego que había caído, estaba cogiendo forma. De entre las llamas de fuego estaba saliendo un hombre cubierto por una armadura de color granate adornado con la estrella de cinco puntas en el pecho, portaba una inmensa espada en su espalda, su rostro estaba cubierto por un gran casco de aspecto cruel también de color granate, con unos grandes cuernos en lo alto, una capa de color negro caía por sus hombros hasta los tobillos. Avanzaba lentamente hacia Godric y Nayara que aun estaban algo aturdidos por el impacto de semejante piedra.

Godric alzo la mirada algo aturdido para contemplar horrorizado a semejante ser, se alzó rápidamente cogiendo del brazo a Nayara y alzándola , de la puerta por donde habían venido apareció un guardia montado a caballo, Godric sonrió de manera incrédula pues estaba sorprendido de la inesperada ayuda, levantó a Nayara que aun estaba algo aturdida en peso para dársela al guardia, quien la cogió con toda la suavidad que pudo colocando la delante suya mientras miraba a Godric y luego echaba un vistazo al ser que se estaba acercando por momentos.
-Corre, llévala al lago de lirios ! RAPIDO¡- Gritó Godric mientras daba un fuerte golpe a los cuatros traseros del caballo para iniciar la marcha- Yo lo detendré aquí..

El ser aquel que había emergido de entre las llamas alzó su mano derecha que brillaba con un color rojizo y de entre las llama que quedaban sus espaldas comenzara aparecer varios seres infernales, unos eran como pequeños demonios alados que apenas podían volar a ras del suelo y otros eran perros inmensos con tres cabezas, era un ejercito de criaturas infernales. Godric desenvainó su espada, el pálido metal de la hoja de esta brillaba con un color frío, saco de su espalda el escudo con el emblema de su casa se coloco la espada delante suya y cerro los ojos.

-Por el grifo imperecedero-Gritó con todas sus fuerzas mientras abría los ojos y cargaba contra la inminente horda de seres demoníacos que se lazaban contra el, no tenia miedo sabia que iba a morir allí pero iba a dar su vida por cumplir la ultima voluntad del rey, colocó su escudo delante de el y la espada la alzó mientras cargaba, nos e arrepentía de nada que había vivido, había sido feliz y había logrado salvar a la princesa, ya no tenia nada que perder.

(Muy Pronto el Capitulo 3)
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